Intendentes pugnan por policías y gendarmes para frenar la inseguridad

Numerosos jefes comunales del Conurbano reclaman que Gendarmería envíe efectivos. San Isidro y San Martín encabezan el ranking. En Olavarría sacaron a patrullar a la Infantería de la Bonaerense tras una marcha de comerciantes. En Villa Gesell pidieron que Prefectura vigile las playas. Gendarmería no da abasto
Llegan al extremo de presentar un amparo ante la Justicia para mantener los controles de Gendarmería en sus distritos, como Gustavo Posee en San Isidro. O de pedirle por nota al ministerio

de Justicia, pero la mayoría gestiona el arribo de más uniformados nacionales

o bonaerenses a través de contactos

políticos.

Se trata de la reacción de los intendentes bonaerenses -principalmente del Conurbano, pero también del interior provincial- frente a la ola delictiva que azota a sus territorios.

Es que todos responden a la convocatoria de Daniel Scioli de realizar una consulta sobre la inseguridad e, incluso, monitorear en conjunto el fenómeno, pero mientras tanto apuestan a sumar gendarmes, policías bonaerenses

y además prefectos al patrullaje de sus calles.

Al respecto, el intendente de Pilar, Humberto Zúccaro, aseguró a Hoy que “necesitamos a todas las fuerzas de

seguridad, a la Justicia y a los legisladores tanto nacionales como provinciales juntos para atacar integralmente este flagelo”.

Ejemplos de intendentes que pugnan por conseguir gendarmes u otros uniformados para sus poblaciones sobran. Por ejemplo, en La Cava, de donde

habría salido el asesino del ingeniero

Ricardo Barrenechea, la Gendarmería patrulla desde 2006 y Posee llegó a la Justicia Federal hasta lograr que Aníbal Fernández -intimado por un magistrado- restituyera la guardia que había

sacado.

Más casos

La Gendarmería nacional accede a los pedidos de envío de personal, pero tiene el límite de los 26 mil hombres y mujeres con los que cuenta y ahora también el antecedente del gendarme asesinado la semana pasada. El comandante Héctor Schenone confesó que recibe pedidos de muchos intendentes, pero que su capacidad de respuesta es acotada (ver aparte).

Otro distrito que recientemente solicitó la presencia de fuerzas de seguridad nacionales fue San Martín. Allí, el intendente Ricardo Ivolskus fue víctima, junto a su comunidad, de una interminable serie de episodios violentos que incluyeron muertes a manos de malvivientes.

Incluso, Ivoskus se reunió con el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, y le presentó una propuesta para crear una Policía municipal propia.

La iniciativa no habría prosperado a pesar de que el director de Seguridad del partido, Daniel Mkanna, reveló que el crecimiento de la inseguridad en San Martín es alarmante. “En todo 2007 recibimos en el municipio 85 reclamos de vecinos que fueron asaltados y sólo en los primeros seis meses de este año ya llevamos 170”. La cantidad total de delitos denunciados en el partido en julio pasado fue de 1.030, casi 34 por día (una denuncia cada 40 minutos).

Mientras tanto, en Villa Gesell, el intendente Municipal Jorge Rodríguez Erneta gestionó con la Prefectura Naval Argentina la posibilidad de que se realice un control nocturno de la playa geselina durante la temporada. Y en Olavarría, tras una importante protesta de comerciantes azotados por una ola delictiva, sacaron a efectivos del Cuerpo de Infantería de la Policía bonaerense a patrullar las calles.

“Estarán desde este momento y por tiempo indefinido”, reveló el inspector Luis Alberto Gauna, jefe de la Policía Distrital de Olavarría, con referencia al personal de Infantería. Y la decisión de incluir esta división especial de la Policía se debe a que las autoridades pretenden otro perfil de efectivo para custodiar un lugar riesgoso.

Son los primeros en recibir los reclamos de la ciudadanía y los primeros en poner la cara y pagar los costos políticos. Por ello, los intendentes no dudan en reclamar que fuerzas nacionales desembarquen en el mayor número posible en su territorio.

Dicha tendencia está más en alza que nunca, y se profundiza de la mano de los nuevos casos de inseguridad y el reclamo por mayor prevención y represión del delito en todas sus formas.

Tres fuerzas muy demandadas

Policía bonaerense

Definición fuerza de Seguridad que tiene a su cargo la prevención y represión del delito en todas sus formas en el territorio bonaerense.

Cantidad de integrantes aproximadamente 52 mil, que cumplen funciones en toda la Provincia.

Dependiente del ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.

Gendarmería Nacional

Definición fuerza de Seguridad, de naturaleza militar, con características de fuerza intermedia, que cumple su misión y sus funciones en el marco de la seguridad interior, defensa nacional y apoyo a la política exterior.

Cantidad de integrantes 26 mil hombres y mujeres distribuidos en todo el territorio nacional, especialmente en áreas de frontera.

Dependiente del ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, integrando el Sistema de Seguridad Interior previsto en la ley nº 24.059, e integra el Sistema de Defensa Nacional conforme a lo normado en la ley nº 23.554.

Prefectura Naval

Definición institución de seguridad pública, especializada en la seguridad de la navegación, protección marítima, protección ambiental y seguridad pública.

Cantidad de integrantes más de 10 mil efectivos que actúan en los puertos, vías navegables fluviales y lagos de jurisdicción nacional, mar territorial argentino y zona económica exclusiva.

Dependiente del ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, que conduce Aníbal Fernández.

El primer desembarco fue en 2004

Las fuerzas de Gendarmería Nacional y Prefectura Naval comenzaron a operar con fuerza en territorio bonaerense a mediados de 2004, cuando la inseguridad golpeaba al entonces Gobierno de Felipe Solá potenciada por las multitudinarias marchas que convocada Juan Carlos Blumberg.

Fue el por entonces presidente Néstor Kirchner quien reunió a los jefes de las dos fuerzas citadas y también de la Policía Federal. A los tres les dio instrucciones para que comenzaran a realizar tareas de “inteligencia criminal” en la provincia de Buenos Aires, para colaborar en la lucha contra los secuestros y la piratería del asfalto.

Además, el Gobierno nacional comenzó a enviar a grupos de gendarmes a nuestra provincia para reforzar los operativos de seguridad en “casos específicos”, como parte del acuerdo para respaldar el combate contra el delito en el distrito.

El titular del Poder Ejecutivo ordenó además a las fuerzas de seguridad federales que actúen en “forma conjunta” con la Policía Bonaerense, bajo la coordinación del Comité de Crisis que integraban el ex secretario de Seguridad de la Nación, Alberto Iribarne y el ex ministro de Seguridad bonaerense, León Carlos Arslanián.

Solá venía planteando la existencia de un déficit de unos 16 mil efectivos en la Provincia en consonancia con el pedido público de su ministro de Seguridad, Arslanián, para que se envíen más gendarmes. Kirchner le recordó entonces a los representantes de las fuerzas de seguridad que “hay un compromiso del gobierno nacional en reforzar la cooperación y la coordinación” con el Gobierno y la Policía bonaerense.

Allí por ejemplo comenzó a custodiar la Gendarmería Nacional los accesos y el interior de La Cava, en el partido de San Isidro.

Prefectura controlará las playas bonaerenses

En un claro intento por garantizar la seguridad en los balnearios de su distrito durante la temporada que se avecina, el intendente de Villa Gesell, Jorge Rodríguez Erneta, gestionó con la Prefectura Naval Argentina la realización de un control nocturno de la playa geselina durante el verano.

En una reunión desarrollada en Buenos Aires, la fuerza se comprometió a analizar el envió de una dotación de veinte agentes para dicha tarea, lo que llevará tranquilidad tanto a turistas como a los propios gesellinos.

Las gestiones comenzaron hace unos meses con el objetivo de prevenir la situación de la playa durante la temporada. Se trata de una preocupación que es histórica, porque la franja de arena es cada vez más transitada durante la noche, y los controles son dificultosos.

Entre los concesionarios de playa, la presencia de personas desde que cae el sol hasta la madrugada fue siempre un tema pendiente de solución, ya que aunque la mayoría tiene una conducta normal y disfrutan del clásico paseo frente

al mar, otros aprovechan para provocar desmanes, incluso, robos en las estructuras de los

balnearios.

En este sentido, el horario de salida de las discotecas, que se amplió hasta media mañana, es un conflicto permanente, porque se generan situaciones de descontrol. Sin ir más lejos, el verano pasado hubo que lamentar el asesinato del sereno de un balneario.

Con la mirada puesta en esta problemática, el jefe comunal gestionó en la Prefectura la posible presencia de agentes de esta fuerza, con un sentido preventivo, para cubrir este amplio sector de Villa Gesell durante la noche.

Un sistema cuestionado

Condena a la mano dura

Casi todas las voces surgidas desde que el gobernador Daniel Scioli propuso debatir la reducción de la edad de imputabilidad de los menores condenaron dicha iniciativa, y apostaron a la contención y la inclusión social para combatir el flagelo de la delincuencia juvenil.

Pedro Augé, titular del Colegio de Abogados platense, sintetizó dicha postura al observar que “pensar que un cambio de legislación puede cambiar el problema de la seguridad es una quimera. Lo que uno puede hacer es mejorar el sistema que existe y la legislación. No obstante, la seguridad pasa por otro lado, no solamente por el cambio de la ley. Es mucho más importante para alguien que comete un delito saber que si delinque va a ser condenado que si se agrava una pena y después no se la aplican nunca. Por eso la mano dura es más un folleto o una campaña publicitaria que un hecho real para la sociedad”, concluyó.

Y no se trata de una posición ideológica, sino de la resultante de hechos concretos. Por ejemplo, el ex gobernador Carlos Ruckauf llegó a La Plata prometiendo meterles mano dura a los delincuentes e, incluso, nombró como ministro de Seguridad a Aldo Rico. La estadística evidenció años más tarde que el delito no retrocedió.

Más tarde, a mediados de 2004, un Congreso apurado por la multitudinaria marcha contra la inseguridad liderada por Juan Carlos Blumberg aprobó, en sólo cinco meses, un paquete de leyes para endurecer las penas que -se suponía- bajaría los índices delictivos.

No sucedió, tal vez porque la seguridad ciudadana es algo más complejo que no se resuelve sólo con sancionar leyes.

Gendarmería tiene pedidos “de todos lados” y “no alcanzan los efectivos”

El titular de la Gendarmería Nacional, comandante Héctor Schenone, reconoció que hay una importante cantidad de pedidos de intendentes para que esa fuerza colabore en las tareas de seguridad, aunque señaló que “es el poder político el que dispone en qué lugar y de qué forma nos desempeñamos”.

Al respecto, Schenone dijo que “la esencia nuestra (el cuerpo de Gendarmería) es que nacimos como guardias de frontera, aunque la ley orgánica establece que podemos desempeñar funciones en donde lo determine el Poder Ejecutivo. Nosotros estamos trabajando ahí (básicamente en el Conurbano) desde hace unos años. Estamos colaborando con la seguridad ciudadana, no hacemos seguridad ciudadana”, aclaró.

“Seguimos en La Cava. Cambió la modalidad. Estábamos con una forma y ahora estamos con un trabajo similar al del Ejército de los Andes (Fuerte Apache)”, sostuvo Schenone.

En ese marco, agregó que “estamos en capacidad de cumplir funciones en donde nos digan. Quienes deciden en dónde y cómo lo hacemos es el poder político. En cuanto a La Cava hubo que distribuir el esquema de ahí para poder contribuir colateralmente con otro lugar”.

Acerca de las peticiones de intendentes para que cumplan funciones en sus distritos, dijo que “tenemos muchos pedidos. Estos planteos recaen en el ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos. Nosotros teníamos vacantes congeladas. Hace unos años teníamos 17 mil efectivos, ahora somos 26 mil, pero estamos en un número mínimo. Yo dispongo de 26 mil hombres, no puedo distraer la vigilancia de fronteras”, acotó.

Finalmente, Schenone lamentó profundamente el asesinato del efectivo Roberto Centeno: “Era un hombre joven, hay mucho dolor, al igual que con la viuda, también joven”, dijo, y expresó todo el apoyo de esa fuerza para con la familia de la víctima que pereció al ser alcanzada por un disparo mientras vigilaba en Fuerte Apache.

De los dichos de Schenone se desprende por claridad el esfuerzo de numerosos jefes comunales por contar con la presencia de gendarmes en sus distritos. Es que toda la dirigencia política coincide en atacar las causas originarias del delito (como la falta de trabajo, la escasa contención social y el déficit educativo junto a la marginalidad), pero mientras tanto los intendentes buscan dar respuestas a sus poblaciones con una mayor presencia de uniformados en las

calles.

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