Los intendentes prevén un año difícil y se viene otra pelea por la plata

Los intendentes prevén un año difícil y se viene otra pelea por la plata
La caída en los ingresos fiscales preocupa en un año electoral. Algunos ya tomaron recaudos y otros dicen que si es necesario recortarán obras. Seis comunas ya pidieron ayuda al Gobierno.
Casi ninguno se anima a admitirlo y, los que lo hacen, piden discreción. Sin embargo, no hay que ser muy sagaz para intuir que este año los municipios se las verán en figurillas para afrontar sus obligaciones y llevar adelante un 2009 en el que la pelea electoral se perfila más que ardua.

La tendencia hacia la baja en la recaudación, la inflación y las cuentas negativas de muchas comunas son el caldo que puede reeditar una lucha política entre los intendentes y la Provincia, que ya se vivió durante todo 2008.

En el primer mes de este año, como sucedió el pasado, seis municipalidades ya pidieron un adelanto en la coparticipación que les corresponde para 2009. Los montos y los motivos varían, pero el Gobierno evalúa cada caso porque, dicen, los recursos no sobran y, a veces, "los municipios tienden a exagerar".

Para la oposición, en cambio, son los departamentos gobernados por el peronismo los mayores beneficiados con estos préstamos, algo que niegan desde el Ejecutivo que comanda Celso Jaque.

La necesidad de una nueva ley de coparticipación municipal que el mismo Gobierno reconoce, pero que no está dispuesto a dar en un contexto de crisis económica (ver aparte), es otra de las batallas que las comunas librarán con la provincia; en especial las que no son justicialistas.

El Gobernador entregó, a partir del último trimestre del año, 40 millones de pesos para salvar las finanzas de los 18 departamentos. El dinero, que se ató a una mayor recaudación, se terminó de dar con el último aliento de 2008 y -en muchos casos- se destinó al pago de aguinaldos.

El alivio llegó a partir de presiones conjuntas de los jefes comunales de todos los signos políticos y del mismo Ejecutivo cuando en diciembre se votó una flexibilización del uso del Fondo Anticíclico.

Es que los legisladores de la oposición pretendían aprobar la salida sólo de la parte correspondiente a las municipalidades y a la emergencia agropecuaria, pero la mala situación financiera de las comunas llevó a que intendentes radicales y demócratas acordaran con el mandatario justicialista (e influyeran sobre los legisladores de su partido) con tal de obtener el dinero.

Unos meses antes, algunos intendentes del mismo peronismo se habían puesto públicamente en contra de Jaque para presionar y así obtener mayores recursos. Rubén Miranda, de Las Heras, fue el caso paradigmático cuando calificó con un 5 la gestión provincial.

Ajustes y estrategias

El Gobierno insiste en que este año las comunas recibirán más dinero que el pasado ya que, en un presupuesto general con un 17% de aumento en lo votado, a los municipios les toca un 24% más debido a una reestructuración de gastos.

Entonces, desde Godoy Cruz salieron a desmentir que habría más dinero y explicaron que en 2009 no estarán ni los $ 40 millones (ausentes de la pauta de gastos de este año) y que la inflación y la menor recaudación redundarían también en menos plata para ellas.

La realidad, hasta el momento, les ha dado la razón (ver aparte) por lo que los intendentes coinciden en la necesidad de ajustar sus gastos así como en la probabilidad de que la Provincia tenga que salir en su rescate en algún momento. Para los ministros de Jaque no hay vueltas en este sentido.

"Si hay plata se les dará y si no, no", dicen y por este sencillo razonamiento matemático, no creen que puedan surgir roces políticos por un dinero que no existe y es probable que no aparezca en el futuro.

"A pesar de que subimos las tasas, el 80% de la plata viene de la coparticipación por lo que -con menos crecimiento- vamos a estar limitados", admitió el intendente de Guaymallén, Alejandro Abraham, quien se jacta de haber cerrado su año con un leve superávit gracias al reordenamiento de las cuentas y una buena recaudación en diciembre.

El jefe del departamento con mayor peso electoral se asume optimista y cree que no tendrá que suspender sus obras. “Si la situación se complica, es probable que haya que disminuir los ritmos de ejecución”, concede.

Adolfo Bermejo, su colega de Maipú, contó que han comenzado el año con mucho cuidado y que no han incorporado personal -a pesar de algunas bajas por retiros-. “Otorgamos por única vez una ayuda para los municipales pero no hemos podido dar aumentos”, agregó. El maipucino, además, está realizando una fuerte campaña para mejorar el pago de las tasas municipales para mantener y mejorar la recaudación.

Para el intendente de Tunuyán, Eduardo Giner, en tanto, está claro que este año tendrán que bajar los costos operativos a como dé lugar. Aunque la intención es no afectar ni al personal ni a la obra pública, en esa comuna del Valle de Uco está prevista una reducción en las obras si los números no llegaran a cerrar.

“Nosotros hemos realizado varios ajustes para no terminar el año con déficit y estimo que este año vamos a tener que hacer lo mismo”, expresó el jefe de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, uno de los más fervientes impulsores de la nueva ley de coparticipación.

Ante este panorama, la peor parte la pueden sufrir los empleados municipales. Es que si los salarios aumentan en la Nación y en la Provincia, las comunas deberán hacer lo mismo y pocos creen que puedan hacerse cargo de un gasto semejante. Entonces, la ayuda del Ejecutivo provincial se convertirá en indispensable y la rueda de los conflictos puede volver a girar.

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