Los intendentes piensan en cambios en sus gestiones tras la derrota

Al principio dijeron que perdieron porque "se nacionalizó la elección", pero ahora la mayoría se hace cargo de sus errores. La reflexión y la consulta con vecinos como pasos previos a las transformaciones.

Los intendentes del PJ que perdieron por goleada en sus departamentos, creen que es hora de realizar algunos ajustes tanto hacia adentro como hacia afuera de la gestión. Piensan que el castigo del voto no estuvo tan dirigido hacia sus intendencias y que la bronca se manifestó más contra la Nación y la Provincia. Al mismo tiempo, se dan cuenta de que deben acusar recibo de lo que el resultado de las urnas les escupió en la cara.

En líneas generales, los cambios no van a ser drásticos y se ajustarán a los puntos más flojos de la administración así como a las críticas que los vecinos puedan hacer concretamente sobre sus desempeños.

En este sentido, los caciques dicen que el rumbo básico de sus gobiernos no variará a pesar de que algunos ya abren el paraguas respecto de lo que sucederá con las finanzas si sigue cayendo la recaudación y, por ende, el dinero que les tocará en la repartija de la coparticipación (ver aparte).

La campaña del PJ se basó en las buenas intendencias que tenía para mostrar y, al final, los caciques quedaron "quemados" en medio de una estrepitosa derrota electoral. Aunque no lo dicen concretamente, muchos sienten que resquebrajaron su imagen en vano para pegarla a una elección que se dirimió a nivel nacional y provincial y de la que ninguno pudo salir airoso.

Mea culpa con el mismo rumbo

"En principio, vamos a continuar como veníamos hasta ahora pero tenemos pensado realizar pequeños ajustes en áreas secundarias", detalló el intendente de Guaymallén, Alejandro Abraham (PJ). Él fue una de las caras de la campaña oficialista y no se hace el distraído a la hora de hacer una evaluación de los comicios a pesar de que hace la diferencia entre una elección legislativa y una ejecutiva.

De todas maneras, se hace cargo del mensaje y va a apuntar a un mejoramiento continuo de los servicios y de las obras públicas emprendidas. "Si comparo el departamento de hoy con el de hace dos años, creo que no se reconoció la gestión. Pero no estamos bien y hemos escuchado el mensaje de la gente", aclaró el guaymallino que no descarta tocar algunos cargos menores hacia adentro.

Con una visión similar, Rubén Miranda -intendente de Las Heras y a cargo de la campaña del justicialismo- comentó que desde aquel domingo negro tiene la renuncia de sus secretarios a disposición y que es probable que haya un cambio de caras en algunas áreas. Sin embargo, está esperando la señal de Casa de Gobierno porque, dice, hay funcionarios que están en la provincia que podrían volver al terruño lasherino.

Miranda explicó que no habrá un relanzamiento del gobierno sino que se continuará con el rumbo al que vienen apostando desde hace 6 años. Sin embargo, asume lo que le toca y dice que ya han comenzado a revisar algunos puntos como la relación con los vecinos y el modo de aplicar ciertas políticas que, cree, pueden haber pasado desapercibidas. Más allá de esto, la única publicidad masiva prevista apuntará a mejorar el pago de tasas municipales.

Desde Lavalle, el intendente Roberto Righi (PJ) también está preocupado por lo que le dijeron las urnas hace dos semanas. En la elección de concejales fue uno de los que mejor parado quedó ya que su partido perdió por sólo seis puntos en relación con los 25 que quedó el peronismo atrás en casi toda la provincia.

Su peor performance se registró en las zonas urbanas del departamento. Es decir, en Villa Tulumaya y Costa de Araujo y es allí donde está concentrando buena parte de sus esfuerzos para saber qué pasó. En qué falló la comuna para haber recibido esa paga.

El lavallino menciona que el efecto arrastre en contra de la política nacional parece haber sido inevitable pero no mira para otro lado. Por eso dice estar en un período de análisis de las fallas que cometieron a nivel municipal.

"Tal vez nos confiamos en la gestión y nos faltó mostrarle a la gente otras cosas que también necesitaba", arriesgó el intendente quien espera corregir las causas que llevaron a la gente a votarle en contra. Recién entonces se producirán reestructuraciones en la administración pero no serán drásticas.

Por su parte, el cacique alvearense, Juan Carlos De Paolo, también dice estar haciendo una autocrítica para empezar a tomar decisiones más acertadas. En este sentido, su apuesta será la de duplicar los esfuerzos en la gestión (algo que cree que la gente reconoce) así como evaluar el modo en que se han comunicado las cosas hasta ahora.

Omar Parisi (PD), al frente del municipio de Luján y el único demócrata de este muestrario, expresó que el rumbo de la comuna no variará aunque tratará de mejorar los puntos más flojos. "Seguramente hemos cometido errores pero la gestión no está puesta en tela de juicio", opinó al mismo tiempo que aclaró que no hará cambios en su gabinete.

Siguiendo los pasos de la Presidenta y de lo que esperan hará pronto el Gobernador, los caciques hacen su mea culpa para comenzar a revertir la paliza de cara al 2011.

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