Los intendentes que juegan a dos puntas.

Varios jefes distritales del conurbano integran la lista de Kirchner, pero aportan candidatos locales al frente de De Narváez.
Hace dos meses, un concejal kirchnerista de José C. Paz dio una sorpresa: anunció en una sesión que se iba del bloque para aliarse con Francisco de Narváez. "Voy a ser su candidato", informó Gastón Ortega, elegido en 2007 en nombre del intendente Mario Ishii. "Eso sí, cuenten conmigo en el distrito", aclaró, sonriente ante sus flamantes ex compañeros. La oposición se hundió en quejas inútiles. Aunque tiene mandato oficialista hasta 2011, es probable que Ortega resulte electo por Unión Pro el domingo 28. Dejará entonces un espacio libre en el bloque, que ocupará un suplente kirchnerista, más allá del resultado de las elecciones. Ishii está tranquilo en su despacho: no perdió un concejal, ganó dos.

En el conurbano bonaerense, varios de los intendentes más influyentes de la Argentina repiten mecánicas similares, siempre con el mismo objetivo: mantener el poder. No importa si el diputado es Néstor Kirchner o Francisco de Narváez. Tampoco si hay que jugar a dos puntas. Los caciques ya planifican cómo asegurar, más allá de los resultados, la mayoría en los concejos deliberantes, esos sensibles lugares donde puede peligrar la continuidad del dominio.

En Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino también está tranquilo. El primer candidato del peronismo disidente es Mario Gualmes, esposo de Sonia Alfonso, una concejal oficialista. En la lista seccional, en la que se eligen senadores provinciales, saldrá favorecido: el tercer candidato oficialista es su hermano Roque y el primero por Unión Pro, su amigo Jorge D?Onofrio, que monitoreó el armado de varias listas en el conurbano, en nombre del PJ disidente.

Una de ellas fue la de Escobar. Allí, la fuerza va dividida en tres listas. La más llamativa es la que encabeza el ex kirchnerista Jesús Angioi. El segundo lugar fue para Luis Balbi, un funcionario de tercera línea del municipio. El resto de los competidores cuestiona a la cúpula de Unión Pro por habilitar a Angioi. Denuncian que "se disfrazó de disidente para engañar a la población".

En las filas del PJ opositor, alientan el doble juego. Ya sea con las colectoras sorpresivas o con lugares específicos en las nóminas. De Narváez tiene la secreta esperanza de que los intendentes del Gran Buenos Aires sean su sostén político para ser gobernador en 2011. Y en el camino pretende que no "jueguen sucio" y fiscalicen estas elecciones "sin trampas".

Ya hubo sigilosas negociaciones, que los intendentes mantienen en el máximo secreto. El temor entre los barones del conurbano creció a partir de la publicación de la encuesta de Poliarquía Consultores que mostró una leve ventaja en favor de Unión Pro y, también, ante la actitud de Kirchner en la última semana, cuando le apuntó todos los cañones a De Narváez por la polémica investigación de la "causa efedrina".

Es el poder

A los intendentes sólo les interesa el poder local. Incluso, a los que aceptaron ser postulantes a concejal por presión de Kirchner. "Cada uno asegura el dominio de su distrito. Siempre fue así", justificó ante La Nacion un líder del PJ de Kirchner. En el Gobierno admiten que no pueden evitar esas estratagemas en los distritos. Pero saben que las candidaturas testimoniales frustraron decisiones más drásticas: los caciques hoy tienen acotado el poder de maniobra con sus nombres en juego.

En Ituzaingó, el intendente Alberto Descalzo será candidato testimonial. En 2007, sacó el 39% de los votos. Necesita una oposición dividida para asegurar el poder. En su partido aparecieron, sorpresivamente, cuatro listas de Unión Pro. Una de ellas encabezada por uno de sus asesores municipales, Osvaldo Marasco. Al final, esa lista se cayó, pero el principal candidato opositor, Walter Elías, es un viejo conocido. Concejal desde 2005, supo ser funcionario municipal y suele votar en su favor ordenanzas clave, como el presupuesto y la rendición de cuentas.

Hugo Curto, en Tres de Febrero, también conoce bien a los candidatos del PJ disidente. Uno de ellos es Luis Martinelli, ex director de Empleo local que llegó al Concejo de la mano del Frente para la Victoria en 2005. Pelea por suceder a Curto, pero suele apoyarlo en el Concejo. Casos similares se repiten en otros partidos, como Pilar o San Fernando.

Lomas de Zamora es un terruño particular: en las elecciones habrá peronismo para todos los gustos, con dos colectoras oficialistas y tres disidentes. En el peronismo antikirchnerista sorprendió una nómina apadrinada a último momento por el ex funcionario duhaldista Hugo Toledo, viejo conocido del intendente Julio Rossi, otro ex duhaldista. Sus competidores repiten lo que se escucha en otros partidos: "¿A quién favorecen las sorpresas y la división? Como siempre, al intendente".

Comentá la nota