Los intendentes hablan hasta con un primo de Kirchner para conseguir plata

Se ha transformado en una rutina habitual. Al menos una vez cada 15 días los intendentes peregrinan a Buenos Aires en busca de recursos. La seguidilla de viajes hace que los jefes comunales transiten más hacia Capital Federal que a los distritos de sus departamentos, en busca de fondos que el Gobierno nacional maneja de manera discrecional.
La repartija no es proporcional: los intendentes de la oposición se quejan por la falta de equidad en la distribución pues, dicen, el sistema "premia" a los intendentes amigos y "castiga" a los opositores. Con la crisis de financiamiento todas las miradas están puestas en algún salvataje nacional. Pero por ahora ocurre lo contrario, pues la Nación tiene deudas millonarias con los municipios por la falta de pago de obras y proyectos que están en ejecución. Las deudas superarían los 20 millones de pesos en total.

Las principales "cajas" para distribuir recursos de manera discrecional son el Ministerio de Planificación Federal, por vía de la Coordinación de Obra Pública Federal, y el Ministerio del Interior, a través de los Adelantos del Tesoro. Las decisiones de a quién sí y a quién no se entregan recursos recae en manos de hombres de máxima confianza de Néstor Kirchner.

Los intendentes oficialistas ratifican la idea de esta nueva función viajera. "La clave está en hacer gestiones. Yo viajo a Buenos Aires cada 10 días y pido que me agilicen los trámites", relata el intendente de San Martín, Jorge Giménez (PJ). A su vez, advierte: "Mientras las cosas no cambien, yo voy a conseguir lo más que pueda". Juan Carlos De Paolo (PJ), de Alvear, agrega: "Hay que sentarse, hacer pasillo; esto nos ha permitido avanzar".

Unas ayuditas

Este año todos los municipios oficialistas recibieron ayudas extra. Además de adelantos de coparticipación entregados por la Provincia, la Nación les dio ATN por 100 mil pesos a cada uno, fondos sin reposición y obras varias.

"Nosotros tuvimos que sacar un crédito con el Banco Nación para pagar las luminarias nuevas y a Guaymallén se las dieron gratis", grafica el radical Alfredo Cornejo, de Godoy Cruz. También recibieron ayuda los intendentes opositores pero amigos del Gobierno: Luján y Capital. Claro que la tendencia no es nueva. Godoy Cruz recibió el año pasado un millón de pesos como ATN, que fue gestionado en el breve lapso en el que Julio Cobos se llevaba bien con el Gobierno.

El camino para conseguir recursos nacionales no es sencillo. La principal "boca de expendio" es la Coordinación de Obra Pública Federal. El encargado de las decisiones es Carlos Kirchner, primo del ex presidente y receptor de múltiples denuncias por sobreprecios en las licitaciones que maneja.

El hombre recibe las propuestas y los pedidos y también ofrece los programas a disposición. Pero en la mayoría de los casos las obras son reembolsables con certificados de avance de obra. Es decir que se pagan en cuotas de acuerdo al avance. Por eso los intendentes deben viajar seguido para lograr conseguir dinero fresco y muchos dejan de lado la idea por desconfianza. El summum de los contactos es llegar al despacho del ministro Julio De Vido.

"La verdad es que no sé dónde hay que ir a pedir, como hacen algunos intendentes. La Provincia debería encabezar los pedidos y hacer gestiones por todos de igual modo. Nunca nos han dado un ATN y en los últimos 2 años sólo se hizo una obra", aseguró el intendente Mario Abed (cobista), de Junín, quien asegura conocer varias de las puertas donde se pueden "buscar recursos". Pero el problema, dice, es que nunca llegan.

"Es impresionante la cantidad de puertas que hay en Buenos Aires para buscar recursos; hay muchos nichos de plata. Pero te quedan pocas ganas de ir a buscar después de que no te dan nada", asegura Abed. El hombre hizo un pedido formal. Luego de que dieran Adelantos del Tesoro a todos los municipios justicialistas, envió un escrito pidiendo un millón de pesos para Junín. "Ya que pedimos, pedimos mucho. Pero nunca hubo respuesta", dice.

Deudas

Se viene un fin de año complicado y los intendentes ya hacen cuentas de cuál será el déficit de cada uno. Todos miran a la Nación como uno de los salvadores, pero se trata también del primer eslabón de la cadena de pagos que se rompió. En muchos casos las deudas de la Rosada con los municipios superan largamente el millón de pesos. El problema es que algunos financiaron obras federales con plata del presupuesto municipal y como los reintegros no llegan, la situación financiera empeora.

"Remando en dulce de leche", es la frase que suele usar el intendente de San Carlos, Jorge Difonso (PD) cuando se refiere a la situación en la que está inmerso el departamento que dirige debido a los atrasos financieros de la Nación. Desde febrero, la Casa Rosada le debe a esta comuna del Valle de Uco más de 1 millón de pesos; además fue el propio departamento el que tuvo que hacerse cargo de colocar cloacas y asfaltar calles, debido a que no llegó "ni un centavo", según cuenta Difonso.

"Desde febrero estoy reclamando al ministro de Planificación, Julio De Vido, una obra en construcción firmada por la gestión anterior. Además, me deben 8 cuadras de veredas con luminarias por 400 mil pesos, una variación de precios de un CIC (Centro de Integración Comunitario) para La Consulta por 300 mil pesos más 290 mil de equipamiento para ese centro", sostuvo enojado Difonso.

La situación se repite en todos lados. Eduardo Giner aseguró que a Tunuyán le deben 3 millones de pesos entre la Nación y la Provincia. "A nosotros nos deben reembolsos por varias obras. Al final los hermanos pobres estamos manteniendo al hermano rico que es la Nación", aseguró el intendente. En Junín la deuda de la Nación es de cerca de un millón de pesos.

"Estamos ejecutando las obras que nos prometieron con plata nuestra, porque no nos envían los fondos y no podemos frenarlas", aseguró Abed. Cornejo asegura que le deben un millón de pesos por la limpieza del Pedemonte, además de otros recursos. "Hemos pedido fondos de la Anses para infraestructura y no nos han dado respuesta", aseguró.

La mayoría de los intendentes del PJ tienen otra opinión y ven el "vaso medio lleno" del problema. Cuando se refieren al vínculo que tienen con la Nación, hablan de "demoras" en el envío de dinero en vez de deudas.

"No son deudas sino atrasos en la llegada de la plata", relata el intendente de San Martín. Su par de Alvear coincide: "No nos deben; están cumpliendo los convenios con atraso", agrega.

El intendente de Guaymallén, Alejandro Abraham, también cargó fuerte contra los cobistas esta semana tras el enojo de esos intendentes porque los justicialistas recibieron fondos nacionales para obras nacionales. Les pidió que "viajaran más frecuente" a Capital Federal y que lo hicieran para "hacer gestiones" y no para "pasear".

A diferencia del resto de los oficialistas, el intendente de Maipú Adolfo Bermejo, opina que durante "los 12 años frente a la comuna", ha padecido los mismos problemas para conseguir plata. Bermejo admite que los justicialistas tienen "más contacto" con el Gobierno nacional. "Eso ha pasado siempre; no se trata de que te den más plata.

Lo que sí es cierto es que entre oficialistas siempre hay más contacto", expresa. Luego, reclama por la situación financiera de todas las comunas. "No puede ser que vayamos tanto tiempo a Buenos Aires a buscar fondos. A veces vamos todas las semanas. Tenemos un atraso en el envío de plata para las obras y eso me preocupa porque ya inicié muchas de ellas a riesgo de no poder pagar después".

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