Los intendentes se despegan de Kirchner, pero temen castigos.

En el conurbano, ya hablan de "realineamientos"; reclamos por el futuro de las obras.
Un influyente intendente del conurbano ayer caminaba preocupado entre sus colegas por la sede porteña del Banco Provincia. Había terminado la primera reunión con el gobernador Daniel Scioli después de la derrota del domingo. Hablaba de las cuentas locales cuando le preguntaron por Néstor Kirchner. Contestó con una leve mueca de indiferencia: "Nosotros siempre fuimos peronistas".

En otro lugar del edificio, otro jefe territorial desempolvaba una palabra que hacía tiempo que no usaba: "realineamiento". También estaba preocupado: le urgía saber cuándo iba a recibir la plata para las obras públicas que están sin terminar. A Kirchner prefería no nombrarlo. "El presidente del PJ ahora es Scioli, ¿no?", contestaba.

Los intendentes más poderosos del Gran Buenos Aires ya no piensan en Kirchner. Fortalecidos por sus triunfos distritales, ni siquiera quieren hablar de política. "Las elecciones ya pasaron. Tenemos que gobernar", repetían ayer aquí y allá cada vez que podían. Un rato antes, Scioli había dicho algo parecido para abrir la reunión. Todos se apropiaron de ese discurso como si fuera propio.

En la intimidad, sin embargo, no contienen ciertos miedos. La mayoría de los jefes del conurbano sacaron más votos que Kirchner y Scioli: ahora tienen pavor de que haya represalias. Tanto que, en medio del largo debate de ayer sobre el combate a la gripe A, colaron un reclamo fugaz que habían acordado el día anterior. El portavoz fue el intendente de Berazategui, Juan José Mussi.

"Queremos saber si estarán o no los fondos para las obras, para saber cómo manejarnos", dijo. La ministra de Infraestructura, Cristina Alvarez Rodríguez, garantizó que habrá dinero, provincial y nacional.

En La Plata, están seguros de que Kirchner ya no está para "pases de factura". En palabras de un funcionario bonaerense que ayer estaba en la reunión: "Si pasa algo así, hoy los intendentes pueden llenarle la Plaza de Mayo en su contra".

Los caciques, de todas formas, desconfían. Algunos, incluso, desconcertados en la búsqueda de un nuevo interlocutor, ven en Scioli un intermediario. "Sin obra pública, los realineamientos pueden acelerarse", amenazó ayer ante LA NACION un intendente del sur del conurbano. El ganó en su distrito varios puntos por encima de Kirchner y de Scioli.

El caso Ishii

Aquel intendente les teme a los castigos. Se preocupó también cuando escuchó que Mario Ishii, jefe comunal de José C. Paz, iba a renunciar para "ir a buscar a los traidores". Lo de Ishii al final terminó en una licencia aprobada por el Concejo Deliberante, acompañado de una inusual verborragia. "No se tenían que suicidar, pero hubieran avisado. Me gustaría reservarme los nombres, porque voy a ir a visitarlos", advirtió ayer. Según algunos de sus colegas, el caso Ishii no puede ser casual. "¿No hablará en nombre de Kirchner?", se preguntó ayer otro intendente que participó de la reunión con Scioli.

Hundidos en esas preocupaciones, la mayoría monitorea de lejos la reorganización del PJ nacional. Por ahora, sólo piden "calma" y que no los descuiden, mientras el gobernador sigue con sus reuniones, con líderes provinciales y nacionales. Reservan sus intervenciones para más adelante, confiados en sus victorias. Dos intendentes del norte del Gran Buenos Aires ayer lo dejaron en claro: "Algunos gobernadores hablan mucho, pero tienen menos votos que nosotros". Era cierto. Juntos superaban sin problemas el promedio de votos de varias provincias.

Mientras tanto, los gobernadores y Scioli intentan ponerse de acuerdo. Algunos colaboradores todavía insisten en que será "el nuevo líder del PJ". Otros ya hablan de "una transición ordenada". Algo es seguro: Scioli llamará a una reunión del Consejo del PJ. Después podría conformarse una mesa de gobernadores que desemboque en internas abiertas en marzo de 2011 para elegir un candidato presidencial.

"Una semana a la Presidenta"

* El senador nacional Carlos Reutemann, que el domingo logró su reelección en Santa Fe, aseguró que "hay que darle una semana a la Presidenta para que absorba el impacto de la derrota" del kirchnerismo en los comicios. "Fue un golpe muy, muy fuerte, de muchas ilusiones que se tenían en el pasado y que rápidamente se cayeron", sostuvo el legislador. Dijo que "el PJ sufrió un cimbronazo muy fuerte, porque las dos personas que encabezaban el partido han perdido en la provincia de Buenos Aires: uno ha renunciado y quien quedó a cargo ha perdido las elecciones", en alusión a Néstor Kirchner y Daniel Scioli.

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