Los intendentes buscan fondos del cajero K

Como si fueran equilibristas que caminan cautelosos por una delgada línea de intereses, los jefes comunales del Frente para la Victoria planean una nueva estrategia de supervivencia.
El tema no es nuevo. La mayoría de ellos pertenecientes al Gran Buenos Aires, han tenido que sortear en otras épocas situaciones similares.

Por eso, consolidados por el sostén que les ofrece la Federación Argentina de Municipios (FAM), una estructura que supieron capturar gracias a las buenas artes de su titular, el intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra, y su par provincial, Alberto Descalzo (Ituzaingó), buscan obtener los recursos necesarios para sostener el poder local y fortalecer el rol político que los nuevos tiempos exigen.

El primer paso será el encuentro que de manera formal la FAM pidió a la Presi-denta, Cristina Fernández.

La reunión fue pautada el mismo día en que la señora K presidió la inauguración de la 5ta Cumbre Hemisférica de Alcaldes, llevada a cabo en Mar del Plata.

Allí, Cristina explicitó el aval político que los jefes municipales estaban requiriendo.

"En el actual escenario de crisis, el rol del municipio adquiere una dimensión más importante que la que siempre tuvo en el contacto directo en materia de primeros servicios para la comunidad", aseguró la Presidenta en su discurso.

Tal afirmación encastra de manera perfecta con los desafíos y obligaciones que los jefes comunales sienten que les han incorporado los ciudadanos.

"Nosotros ya no somos simplemente proveedores de los servicios de alumbrado, barrido y limpieza", dicen. "Los vecinos nos piden que los asistamos en salud, que les garanticemos la seguridad, que sostengamos las fuentes de trabajo, que trabajemos sobre las tantas problemáticas sociales que surgen, como puede ser ahora el tema de la nocturnidad y el consumo de alcohol y drogas en los adolescentes", agregan.

Estos cambios se sienten especialmente en aquellas comunas (en su mayoría ubicadas en el tercer cordón del Conurbano) que tienen a cargo el hospital local, y las más pequeñas (ubicadas gran parte en el interior), que adhirieron al sistema de Policía comunal.

En estos casos, los fondos coparticipados por la Provincia resultan insuficientes. En el caso de la salud, es imposible calcular los gastos que pueden demandarse, ya que la aparición de una epidemia, como fue el dengue, o una pandemia, como la gripe A, desvirtúa cualquier previsión.

En el caso de la seguridad comunal, desde que fue sancionada la reforma a la ley de Policía, el presupuesto se mantuvo inalterable. Pese a los reclamos, el gobierno provincial aún no actualizó los montos designados.

Varias son las opciones que los intendentes entregarán a la presidenta Fernández para que evalúe y atienda la situación.

La posibilidad de bajar algunos puntos del IVA en los productos que consumen los municipios, es una de ellas.

También proponen implementar un subsidio al gasoil para el gasto de los vehículos y transportes solventados por las comunas.

"Si les dan subsidios al transporte a las empresas, no estaría mal que nos lo dieran también a nosotros, que les prestamos un servicio a los vecinos", afirma en reserva un intendente del Gran Buenos Aires.

Otra de las opciones incorporadas al documento es la asistencia financiera en el servicio de atención primaria.

"Vamos a pedir que la Nación nos ayude en el sostén del servicio de salud, ya que nos resulta muy costoso el financiamiento de los hospitales", afirman los jefes comunales.

-¿Van a exigir que les envíen los recursos que no están contemplados en el porcentaje de coparticipación provincial?, pregunta La Tecla.

-No se trata de una exigencia, queremos hacer un aporte a nuestra Presidenta para ver distintas opciones que nos permitan mejorar, afirma uno de los jefes comunales consultados.

"Si no podemos aumentar la coparticipación, debemos al menos evaluar algunas alternativas que nos permitan sostener el gasto", indica.

Otros de los puntos que planean incorporar es una suerte de readecuación de las obligaciones de los municipios.

Es decir, reconsiderar los servicios que prestan en estos tiempos e incorporarlos como obligaciones con sus recursos correspondientes por ley.

Estas alternativas previstas por los

intendentes tienen su contrapartida estrictamente política en el vínculo que sostienen con el ex presidente Néstor Kirchner.

Atentos a la fortaleza autogestionada por el ex mandatario, los caudillos bonaerenses comprenden que Kirchner continúa atesorando el dominio de los recursos.

El Plan Federal de obras públicas, los ATN (Aportes del Tesoro Nacional), la posibilidad de subsidios, la extensión de los planes sociales y demás beneficios, siguen siendo manejados de forma directa por los K.

Y aunque existe una buena relación,

y una suerte de mirada comprensiva, los intendentes ya no buscan negociar sus necesidades a través del Gobernador, Daniel Scioli.

"Es una buena persona, siempre está bien dispuesto, pero tiene que atender la situación de la Provincia, que es muy compleja", dicen los jefes comunales.

-¿Pero pueden conseguir algo a través de él?

-No es fácil. Kirchner, desde que era presidente armó el juego para que todos nos manejemos directamente con él o sus ministros, y continúa siendo así (afirma un intendente del Conurbano).

-¿Y Scioli?

-Hace lo que puede. Discúlpeme, pero no es momento para hablar demasiado de esto, ahora hay que gestionar, y esperar; no son tiempos para salir a pelear.

-¿Y si los recursos no llegan?

-Bueno, ahí saldremos a patalear en serio, de eso no tenga dudas.

El plazo de aguante, si es que se puede definir así, no parece exceder el mes de diciembre. Resulta una fecha fundamental para cualquier gestión. También es el momento del recambio legislativo y la asunción de una mayoría opositora.

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