El intendente no logra poner límites en el corredor de la Balcarce.

El intendente Miguel Isa no pudo cumplir hasta ahora con su varias veces anunciado compromiso de poner límite al desorden y la falta de control en calle Balcarce, sector que este fin de semana sumó otro incidente que dejó como saldo un joven de 21 años apuñalado a la salida de un boliche.
Aunque el intendente dijo que "bajo la ordenanza vigente no pueden funcionar allí boliches bailables, la zona está cada vez más poblada de lugares con baile bajo las formas que admiten las ordenanzas vigentes, mediante permisos precarios para confiterías con espectáculos que con el paso del tiempo y los débiles controles municipales terminan como lugares con baile. Después de un incidente anterior con disparos y heridos en plena madrugada en la intersección de Balcarce y Entre Ríos y de las quejas de los vecinos porque los negocios no respetan el nivel de música, el intendente, que reside en la zona, asumió públicamente el compromiso de poner límites a los aspectos de la diversión nocturna que no están debidamente controlados y perjudican severamente la calidad de vida de los vecinos de la zona.

El intendente recibió entonces a los vecinos en el Cen-tro Cívico Municipal, quienes testimoniaron las dificultades que afrontan para desarrollar una vida familiar normal, a raíz de que no se respetan los decibeles para la música y del descontrol que se produce al cierre de los locales, con gente que orina las veredas, agresiones, gritos, peleas, con casos en que algunos locales permanecen con gente más allá del horario permitido, aunque a puertas cerradas pero luego se retiran alcoholizados o intentos de abordar con violencia a quienes ya se dirigen a trabajar. Aunque considerada una posición extrema una de las vecinas propuso "desactivar esta bomba de tiempo".

"Me voy a poner a la cabeza para solucionar el tema" dijo entonces el jefe comunal. Con posterioridad, el dos de marzo último, el intendente recibió a los empresarios de la Balcarce ocasión en la que dijo que "todos los ruidos suben al cuarto piso donde vivo y quien diga lo contrario falta a la verdad. Los controles se están desmadrando y no quiero tener acá otro Cromañon. (boliche bailable de la ciudad de Buenos Aires que se incendió durante el recital del grupo Callejeros en diciembre de 2004).

"No tiene que morir nadie para que podamos darnos cuenta de que hay poner límites" y advirtió que "aquí no hay hijos ni entenados y las normas son para todos iguales". Durante esa reunión se notó cierta tensión entre los empresarios que tienen boliches o lugares con bailes y los que no explotan ese rubro, tanto es así que Mario de La Loye dijo que "tenemos que sacarnos las caretas y afirmó que "en todos los locales baila la gente". "Habrá que adecuar las normas, pero los boliches de ahí no pueden salir" dijo Selim Issa; "no los van a sacar " afirmó.

El intendente dijo entonces que nadie quiere cerrar fuentes de trabajo pero, "paremos con la joda y con la mentira, vamos a ser estrictos con lo que tenemos que ser" sostuvo.

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