El intendente Bruera en el ojo de la tormenta por la traición a los K.

A raíz del torbellino que provocó en el kirchnerismo la derrota electoral en las urnas, en la capital bonaerense, territorio en donde el poder K volvió a quedar diezmado, el intendente Pablo Bruera se convirtió en el principal perjudicado.
A principios de semana, el primer gesto en ese sentido lo dio quien por unos meses fuera su principal aliado K, el viceministro de Desarrollo Social de Nación, Carlos Castagneto, quien a través de una solicitada anticipó lo que horas después se convirtió en una decisión crucial: abandonar la alianza que primero se forjó en el marco de la unidad del PJ y luego en las urnas.

"No hay un proyecto local disociado del Proyecto Nacional. Los dirigentes locales deben responsabilizarse de sus actos, hechos y omisiones", fueron las más ilustrativas palabras de un discurso que apuntó claramente –aunque sin nombrarlo- a culpar a su ahora ex socio por la derrota electoral de Néstor Kirchner en la ciudad.

Por eso son un hecho las renuncias de Ana María Herrán, al frente de la Secretaría de Fortalecimiento Institucional y Comunitario; de Carlos Melzi –quien vuelve a su banca en el Concejo-, a la secretaría de Relaciones Interjurisdiccionales y Desarrollo; de Ariel Archanco, al a presidencia del Consejo de la Juventud y de los directores Claudia Martinelli; María Esther Méndez; María Beatriz Melillo y María Cecilia Otero, todos castagnetistas dentro del Gabinete municipal.

Vislumbrando un Concejo en el que la paridad de distribución de bancas por electoral lo perjudicó notablemente, por estas horas el jefe comunal negocia desesperadamente la reconstitución de la alianza que le permita tener mayoría propia en el recinto luego del 10 de diciembre, cuando se constituya la nueva composición parlamentaria que tendrá a Unión Pro y a la Coalición Cívica como los principales bloques opositores.

Pero son pocos los que aceptarían seguir en un barco a punto de hundirse. Quizás el todavía referente del Movimiento Evita y jefe de Gabinete Santiago Martorelli –quien maneja más de 350 cooperativas en la región- sea uno de los pocos referentes K que a fuerza de conveniencia económica se mantenga a flote.

Por lo pronto, los trascendidos indican que en el recinto de sesiones también sufrirá la baja de las referentes piqueteras de Emilio Pérsico, Silvana Soria –re-electa- y Lorena Riesgo, lo que obligaría al jefe comunal a "negociar" con otros sectores para mantener el quórum propio y la mayoría parlamentaria.

En este contexto, son cada vez más los que sostienen que la flamante designación como ministro de Seguridad y Justicia de Julio Alak –principal enemigo político de Bruera- no es más que uno de los primeros pases de factura que desde Nación le hacen al novel intendente por haber jugado nuevamente al corte de boleta en las urnas, lo que fue visto como un claro gesto de traición a los K.

Puertas cerradas

Como parte de una estrategia para calmar las aguas y "barajar y dar de nuevo", el oficialismo decidió que el cuerpo deliberativo cierre la puertas hasta el 3 de agosto –cabe recordar que la sesión del miércoles pasado no se concretó porque los ediles salieron a repartir barbijos y alcohol en gel-, aunque el argumento oficial fue evitar la propagación de la Gripe A.

De este modo evitará mayor desgaste en la discusión de la propagación de la pandemia –la edil Susana Sánchez presentó un proyecto debido a la ausencia de medidas preventivas y educativas que tomó el municipio- y también postergará por algunas semanas la discusión sobre la implementación de la ya aprobada Banca 25 y sobre todo la asunción del delfín castagnetista Carlos Melzi.

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