"Mi intención es escuchar a todos antes de decidir el voto"

"Mi intención es escuchar a todos antes de decidir el voto"
Furioso con las especulaciones que desde ayer se tejen sobre su voto en la comisión especial que debe aconsejar sobre la continuidad de Martín Redrado en el Banco Central, el vicepresidente Julio Cobos decidió cortar de raíz el tema.

"Todavía no tomé ninguna decisión, no puedo prejuzgar, mi estrategia va a ser escuchar a todos antes de decidir mi postura", dijo a LA NACION cuando se retiraba del Senado.

Cobos todavía está convulsionado por la decisión presidencial de responsabilizarlo por su decisión de postergar el viaje a China. Ayer enfrentó una andanada de críticas desde el kirchnerismo (ver aparte), a las que se sumaron especulaciones y presiones sobre cuál será su postura en esa comisión clave.

"No me voy a prestar a ninguna especulación. Voy a tomar la decisión que tenga que tomar, como lo hice siempre, haciéndome responsable de eso", frenó el vicepresidente, visiblemente malhumorado, ante una consulta de LA NACION sobre su eventual estrategia.

Cobos confirmó que mandó pedir antecedentes, reglamentos y dictámenes de la comisión de la comisión especial que integrará junto al kirchnerista Gustavo Marconato (FV-Santa Fe) y al opositor Alfonso Prat-Gay (Coalición Cívica-Capital).

Ayer recibió en su despacho las más de 500 fojas del dictamen elaborado por la comisión especial formada en abril de 2000, que aconsejó la remoción de Pedro Pou, entonces presidente del Banco Central.

Cerca de Cobos habían adelantado que el vicepresidente pensaba consultar con expertos, colaboradores y legisladores experimentados todos los detalles del funcionamiento de la comisión y las posibilidades que tiene para expedirse antes de tomar una decisión.

Ronda de consultas

Ayer la ronda de consultas empezó con el prosecretario parlamentario del Senado, Juan José Canals, que había sido secretario en la comisión que removió a Pou.

Canals le contó que aquella vez el senador pampeano Carlos Verna (PJ) coincidió en varios puntos con el dictamen de la UCR, pero no adhirió a su consejo final, que fue desplazar al funcionario.

Cobos también mantuvo diferentes reuniones con sus colaboradores Juan Montilla, la senadora Laura Montero (UCR-Mendoza) y el intendente de Junín, Mario Meoni.

Coincidieron en que en la comisión deberían escuchar las diferentes voces que hay en el Banco Central (entre ellos Martín Redrado), al síndico, los auditores y al Ministerio de Economía, entre otros.

Cobos no quiere aparecer demorando el proceso de la comisión que el Gobierno apura para salir de la crisis institucional, pero tampoco dejará que se convierta en un mero trámite legislativo.

El otro dato que analizaron fue la situación que se generará si el Gobierno sigue sin derogar el decreto de necesidad y urgencia (DNU) que desplazó a Redrado. El DNU no tendría razón de ser una vez que la comisión especial emita su opinión sobre el tema, pero parece poco probable que el Gobierno vuelva atrás sobre sus pasos.

Mientras el vicepresidente explora los vericuetos parlamentarios de la comisión, en sus filas piensan en salidas políticas. Están seguros de sus enemigos lo acusaran de traidor o cobarde, no importa cuál sea su postura final. Sin embargo, en el propio despecho de Cobos se escucharon posturas muy diferentes sobre cuál debería ser su decisión.

"Lo de Redrado no es sostenible en el tiempo, ya no puede cumplir las funciones que cumplía hace 10 días y sostenerlo sólo sería un gesto testimonial para enfrentar al Gobierno, algo que debemos evitar", afirmó Meoni a LA NACION cuando salía del Senado.

En cambio, en Mar del Plata, Daniel Katz, el jefe de los diputados cobistas, consideró muy difícil que el vicepresidente termine votando con el Gobierno.

Katz quiere que la comisión ponga la lupa en cuáles son realmente las reservas, dónde están y cómo impactaría en la economía destinarlas a financiar deuda. También pretende averiguar qué bancos se verían beneficiados con la creación del Fondo del Bicentenario.

"Una vez que eso salga a la luz va a ser intrascendente el dictamen por Redrado", dijeron cerca de Katz.

Pero la opinión de su entorno no es la de Cobos. Todos saben que el vicepresidente escuchará todas las voces, pero tomará la decisión solo. Mientras tanto, procurará demostrar que tiene espalda para soportar presiones hasta un nivel inimaginable. Después de todo es lo que se espera de alguien con ambición presidencial.

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