Intelectuales piden una política cultural con inclusión social

Consultados por LA NACION, varios especialistas definen las prioridades que debe fijar Coscia
Una cultura con verdadera inclusión social, políticas culturales transversales con las de educación y desarrollo social, integración política de las diversas concepciones socioculturales, descentralización administrativa para dotar a la Secretaría de Cultura de la Nación de mayor eficiencia, cargos por concurso, un aumento del presupuesto del área y una organización plural del Bicentenario son algunas de las prioridades que, a pedido de LA NACION, enumeró un grupo de intelectuales, entre ellos gestores culturales y escritores. Además destacaron la necesidad de aumentar la protección del patrimonio cultural y de digitalizar los fondos y el acervo museológico.

Varios de ellos señalaron que, a partir de la flamante designación de Jorge Coscia al frente del área, el gobierno tiene una nueva oportunidad de mostrar si la famosa frase del ex secretario de Cultura de la Nación, Torcuato Di Tella, respecto de que "la cultura no es prioridad para el Gobierno" sigue vigente o puede revertirse.

Desde que Di Tella lo dijo a LA NACION hace cinco años, las asignaturas pendientes en el àrea cultural se han acumulado. Desde hace varios meses hay proyectos paralizados y sin financiamiento. Así lo confirmaron fuentes de la Secretaría de Cultura de la Nación.La Casa del Bicentenario, uno de los proyectos pensados para mayo último, todavía no tiene fecha de inauguración y, según las fuentes consultadas, la Secretarìa no ha producido contenidos culturales y no ha articulado acciones con los medios del Estado y otras áreas del gobierno nacional.

El ex interventor en el Comfer y ex secretario de Cultura de la Nación, Julio Barbaro, dijo a LA NACION: "Es grave que una supuesta confrontación política no permita armonizar los proyectos de la Nación con la ciudad de Buenos Aires. Somos hoy una sociedad fracturada. Desde la pobreza y la marginalidad se abre un espacio donde lo cultural es el nervio de un proceso de integración. Los caídos del sistema apenas entienden nuestros códigos".

Para el filósofo Santiago Kovadloff "es imprescindible saber si el Gobierno está decidido a incorporar a la cultura a sus políticas de Estado, o si seguirá concibiéndola como residuo social. Si opta por la segunda, la sentencia de Di Tella seguirá teniendo vigencia". El escritor reclamó además una articulación de las políticas culturales y las educativas, ya que "escindir una de la otra contribuye a desconocer a las dos".

El mismo reclamo formularon el presidente de la Fundación Konex, Luis Ovsejevich, y el ex secretario de Industrias Culturales y actual productor teatral, Ricardo Manetti.

Para Ovsejevich "la Secretaría de Cultura tiene que diseñar un plan federal para que lo mejor de la cultura le llegue a la gente de todas las clases sociales. Cuando el Estado interviene tiene que ser para elevar el nivel cultural de la gente y, por ejemplo, impulsar que la gente lea libros, una política ausente en el nivel nacional".

Ovsejevich incorporó un matiz para el debate: "Hacer un megaconcierto en la avenida 9 de julio no es función ni de la Secretaría de Cultura de la Nación ni del Ministerio de Cultura de Buenos Aires. Pero armar orquestas juveniles como las de Venezuela, sí es materia de una política cultural. En otros países funciona muy bien para sacar a los jóvenes de la droga y la violencia".

Por su parte, Manetti señaló que "lo que debieran plantearse son políticas de carácter sociocultural. Hoy, pensar la cultura sólo desde una perspectiva es inviable. El Estado tiene la obligación de acordarse de los sectores más vulnerables de la sociedad y generar nuevos espacios de debate. De lo contrario siempre se producen actividades culturales para la minoría que ya accede a la cultura".

Manetti puso de relieve un asunto fundamental en relación con los bienes culturales: abrir canales de exhibición y distribución de esos bienes. "La Argentina tiene una producción interesante de bienes culturales, pero es difícil llegar a nuevos públicos sin canales de exhibición y distribución. Esto fortalecería la existencia de una cultura tan rica por su diversidad. Y otro tema ignorado es la cultura de las nuevas corrientes migratorias que hay en el país: chinos, taiwaneses, peruanos, africanos".

La cultura como herramienta

Para el poeta y ex director de la Biblioteca Nacional, Horacio Salas, "el cambio de autoridades en la Secretaría de Cultura podría constituir una oportunidad para que el Gobierno y la clase política demostrasen su convencimiento de que la cultura es algo más que un gasto inútil, al que deben resignarse para no parecer analfabetos".

Desde hace algunos lustros, dijo Salas, "los políticos de las más diversas tendencias han confundido y confunden cultura con espectáculo, cuanto más masivo, mejor. Pero el mundo y los paradigmas se transforman día a día y manejar la cultura consiste también en saber dosificar los cambios tecnológicos", a la vez que reclamó mayor descentralización administrativa del área.

Consultado el ex secretario de Cultura de la Nación, Mario Pacho O?Donnell, el historiador dijo que "hoy, existen dos elementos clave en un gestión cultural: desarrollar una política cultural que tenga que ver con el 50% de gente que vive debajo de la línea de pobreza y contemplar la capacitación en artes y oficios, porque la cultura tiene que entenderse como una fuente de expresión de los anhelos y las esperanzas de la gente. En la actualidad, la cultura tiene que ver con las necesidades sociales". O?Donnell reclamó una política audiovisual que genere contenidos desde la Secretaría de Cultura de la Nación.

El escritor y ex secretario de Cultura de la Nación, Marcos Aguinis, puso de relieve que "el área de Cultura no ha vuelto a presentar ningún Plan de Cultura a mediano y largo plazo, tal como se hizo en el año 1984, apenas recuperada la democracia. Allí se trazaba un catálogo de acciones que se desarrollaron en todo el país, en permanente articulación con las secretarías de Cultura de todas las provincias. Tiene que demostrar su capacidad para formular al menos un Plan de mediano plazo.

Aguinis se entusiasmó al proponer ideas concretas de cara al Bicentenario: "Hay que fortalecer las industrias culturales, mejorar los museos de todo el país, trabajar a fondo en la preservación de nuestro patrimonio natural e histórico, dar más vida a las bibliotecas populares e incentivar la cultura en el interior profundo del país, para generar nuevas audiencias. Incluso se deberían generar polos especializados en determinadas manifestaciones, como se empezó a hacer en los años 80: Polo musical en Bariloche, Polo de Ballet en las Ruinas Jesuiticas de Misiones, Polo de Folklore en Salta, Polo de Teatro en Cordoba, entre otros".

El ex presidente del Instituto de Cine y abogado especializado en asuntos culturales, José Miguel Onaindia, enumeró como asignaturas pendientes en materia cultural: "Una renovación legislativa, porque las leyes actuales para el área son ineficientes frente a las nuevas formas de creación y a las múltiples formas de difusión. Además, hay que coordinar políticas entre educación y cultura. Lo contrario restringe la creación de nuevos públicos; hay que regulación el derecho humano de acceso a la cultura y proteger el patrimonio cultural e histórico de manera eficiente, con la creación de una nueva infraestructura cultural".

Dos reflexiones finales permiten sumar nuevos elementos a un debate que, de cara al Bicentenario, resultan imprescindibles, según los consultados. Uno lo aportó Barbaro cuando dijo que "la integración es el gran tema pendiente. Como sociedad tenemos una formación y una producción cultural excepcional, pero ello tiene que orientarse hacia la integración social. En muchos casos, la cultura puede llegar antes y mejor que la economía". El otro elemento lo aporta Kovdaloff cuando reclama "no olvidar que la política cultural también tiene que vincularse con la tecnología y la ciencia, porque si se disocian la cultura se agota fatalmente en el mundo del espectáculo".

Por su parte, el historiador Roberto Elissalde agregó un buen dato para la reflexión fianl: "Faltan debates en el país en relación con el Bicentenario. Hay miradas miopes o dirigidas, pero estamos olvidando que se trata de un acontecimiento histórico muy importante que, con sus errores y sus aciertos, muestra que aquel pueblo asumió, desde 1810, hacerse cargo de su propio destino".

Política de comunicación

* La creación de la marca Cultura Nación y el desarrollo de sitios en Internet que le valieron a la Secretaría de Cultura el premio Arroba de Oro al mejor sitio web institucional del país constituyen algunas de las líneas centrales de la política de comunicación de la gestión del secretario de Cultura saliente, José Nun. Así lo consideró el licenciado Diego Marquis, director de Producción y Promoción Multimedial, al hacer un balance de la gestión. También destacó la producción audiovisual de más de 50 horas de programas de TV, como la serie de documentales Fronteras argentinas, emitida por los canales 7 y Encuentro.

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