"La integración es nuestro camino".

El panel sobre los "Desafíos de la integración latinoamericana" abordó la preocupación por el riesgo del avance de opciones de derecha en el subcontinente. El principal asesor de Lula y el candidato del kirchnerismo coincidieron en fortalecer el intercambio.
Uno lo dijo al empezar el panel. Otro lo reconoció, pero evitó profundizar escudándose en su condición de funcionario en ejercicio. El más arriesgado lo afirmó abiertamente, y hasta se animó a dar consejos para sus países vecinos. El panel sobre los "Desafíos de la integración latinoamericana" que se reunió ayer en el sindicato de docentes privados (Sadop) mostró una sintonía bastante fina en el diagnóstico sobre la situación política del Cono Sur. Empezando por el titular de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, Chacho Alvarez, uno de los organizadores, todos los oradores coincidieron en su preocupación ante las perspectivas electorales de Brasil, Chile y la Argentina. La preocupación se explicaba por el riesgo del avance de las opciones de derecha en esos tres países. La estrella de la jornada fue el candidato del oficialismo Carlos Heller, a quien se lo vio exultante por compartir un foro con el brasileño Marco Aurelio García, asesor en política exterior de Lula. Cuando llegó el turno de hacer el último discurso del foro, Heller convocó a mantener y profundizar la integración regional. "El único instrumento defensivo que tienen nuestros pueblos es la integración", planteó.

La actividad había sido organizada por la fundación que encabeza Alvarez y funcionó como un aval explícito a la candidatura de Heller en la ciudad. El gesto dedicado al dirigente cooperativista se extendió más allá de las fronteras: el asesor preferido de Lula hizo un viaje relámpago a Buenos Aires para poder estar en el debate. Apenas terminó la conferencia en Sadop, García se dirigió a Ezeiza para volver rápido a Brasil. Debía apurar su regreso porque en Brasil tenía que sumarse a la comitiva de Lula, quien a las pocas horas partiría primero rumbo a Ginebra, y luego a Kazajistán, la patria del incorrecto personaje de la película Borat. El esfuerzo que había hecho García para estar en el auditorio del barrio de Once le fue reconocido desde el estrado. "Es un amigo de la Argentina", lo ensalzó el senador Daniel Filmus, jefe de campaña de Heller.

Varios de los asistentes a la charla también mostraron gestos de reconocimiento hacia el funcionario de Lula: entre los asistentes estaban los candidatos Gabriel Fuks, Julio Piumato, María José Lubertino y Francisco "Tito" Nenna; también el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. El panel se completaba con el ministro de Educación paraguayo, Luis Alberto Iriart, y el cónsul general de Bolivia en Buenos Aires, José González Samaniego. Tras una intervención muy breve del paraguayo, el diplomático de Bolivia cuestionó que la integración esté limitada en la mayor parte de los casos al mero intercambio económico; luego contribuyó al debate con una advertencia sobre la solidez de los procesos políticos que se viven en Sudamérica: "En Bolivia el proceso es el pueblo, Evo encarna al pueblo, lo sintetiza, pero si él no estuviera el pueblo encontraría otra expresión. Voy a citar a Jaime de Nevares, al obispo que vivió en la Patagonia y que ustedes conocieron bien: ‘El fuego, cuando calienta de abajo, es mejor’".

La vacuna de Heller

Cuando llegó su turno ante el micrófono, García volvió con sus tópicos de siempre, como el mérito de los gobiernos de la región por "haber reducido en mucho el impacto de la crisis internacional en sus países". "Estamos resistiendo mejor la crisis gracias a nuestras políticas anticíclicas", aseguró. El diplomático preferido de Lula hizo entonces una lista de las medidas que en su opinión habrían permitido sobrellevar la crisis global. Elogió el desarrollo de infraestructura energética y física que está impulsado desde los mismos Estados. Destacó dos iniciativas que cuentan desde hace tiempo con el entusiasmo del gobierno brasileño: el Banco del Sur y sobre todo el Consejo de Defensa Sudamericano, una propuesta diseñada por el gobierno brasileño para reemplazar al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que ligaba a todos los ejércitos de la región con Washington en el marco de la Guerra Fría.

García también habló del crecimiento económico con distribución del ingreso; de la acumulación de reservas para ganar autonomía ante los organismos internacionales de crédito. Heller aprovechó esta última intervención de García para recordar unas recientes declaraciones de su rival por el Acuerdo Cívico y Social, el economista Alfonso Prat Gay, quien había exhortado a recurrir al déficit fiscal como forma de atenuar los efectos de la crisis. "Hay unas mutaciones fantásticas. Se pasaron la vida defendiendo el superávit fiscal como un elemento esencial para el ordenamiento macroeconómico y ahora, en campaña, dicen que no hay que tenerle miedo al déficit fiscal", cargó el fundador del Partido Solidario y titular del Banco Credicoop. Heller había comenzado su discurso con un reconocimiento del "enorme poder económico concentrado" que deben enfrentar los Estados-nación de Sudamérica. Puso como ejemplo las diez más grandes corporaciones farmacéuticas del mundo: "Controlan el 60 por ciento del mercado mundial", aseguró. "Muchas de estas empresas tienen un presupuesto más grande que muchos Estados de la región", deslizó.

Frente a ese panorama, Heller insistió con que la única opción era negociar en conjunto para poder enfrentar esas realidades. "No hay una alternativa a la integración. Nos da escala para ser menos de-siguales y así evitamos la inserción pasiva en el mundo", dijo. "Al modelo neoliberal, que todavía está instalado y sigue actuando, le tenemos que encontrar una vacuna para poderlo erradicar. Y la vacuna para poderlo erradicar es este proceso de integración", se entusiasmó entre los aplausos de los presentes.

Comentá la nota