El INTA 25 de Mayo recomendó cómo enfrentar el déficit de forraje.

La mayoría de los campos se encuentran con muy poca o sin disponibilidad forrajera, casi siempre de baja calidad, debido a la sequía. Aunque el balance hídrico está mejorando, el momento de mayor acumulación de forraje ya pasó.

Ante esta situación, el proyecto Ganadero del Centro Regional Buenos Aires Norte del INTA pone a disposición una serie de recomendaciones orientadas a adecuar la carga, ajustar la alimentación, realizar un manejo eficiente de la suplementación y lograr disponibilidad forrajera para transitar el invierno y lo que resta del año, destacó el agrónomo Jorge Zanettini, del INTA 25 de Mayo.

Recomendó adecuar la carga animal y ajustar la alimentación del rodeo. Hay que "separar el rodeo en categorías para adecuar la nutrición a cada una de ellas, suplementando de acuerdo al estado y alimento disponible. Por ejemplo, las vaquillonas preñadas tendrán prioridad por sobre las no preñadas".

Para Zanettini, resulta conveniente "anticipar el destete y conservar sólo las vaquillonas de reposición, vendiendo las que no se van a entorar. Si existen animales para engorde, una alternativa es venderlos o darlos en capitalización".

En las categorías de engorde, es necesario definir las prioridades en función del peso y estado de los animales, teniendo en cuenta el objetivo de venta en el menor plazo posible. Las categorías prioritarias son las vaquillonas y los novillos próximos a terminarse. Para éstas, habrá que evaluar la posibilidad de darles una alimentación que les permita mantener ganancias de peso superiores a los 650 gr. por animal y por día. Las vacas de negocio y novillos de menos de 350 kg. son categorías que admiten restricciones que implican como mínimo el mantenimiento del peso.

Para los terneros, "es preciso fijar un nivel de alimentación que permita ganancias de al menos 400 gr. por animal y por día con el fin de no comprometer su desarrollo. La mala alimentación favorece la aparición de problemas sanitarios. La consulta a un veterinario es la mejor forma de prevenirlos".

Mejorar la disponibilidad de forraje

Durante el resto del verano y el otoño, es preferible utilizar las pasturas unos días después que hayan cubierto el suelo. "Sobrepastorear las pasturas y pastizales los deteriorará y retardará el rebrote siguiente. En el caso de pasturas compuestas por gramíneas se aconseja respetar un remanente promedio de 5 -10 cm", explicó Zanettini.

Para aumentar la disponibilidad de pasto en pastizales y aquellas pasturas compuestas por gramíneas, "es posible fertilizar con nitrógeno (urea o UAN) desde principios de marzo. En esta época no se recomiendan altas dosis de nitrógeno: dosis de 110 kg de urea/ha o 125 litros UAN/ha son suficientes".

Dijo que es necesario prever la siembra de verdeos con anticipación, "haciendo barbechos a fin de recuperar el agua en el perfil. Aconsejo recurrir a la tecnología disponible para asegurar una alta eficiencia de acumulación de forraje (semilla de alta calidad, proteger la semilla con insecticidas sistémicos, utilizar fertilizantes arrancadores en la siembra, emplear dosis de siembra adecuadas para estas circunstancias). Una buena dosis de fertilizante al inicio de la siembra permite equilibrar más la oferta de forraje en los tres o cuatro pastoreos que se pudieran realizar, ya que algunos verdeos (como avena), tienden a concentrar más la producción a principio del ciclo".

"Es necesario optar por una elección de especies y cultivares de verdeos de invierno para encadenar según las necesidades previstas. Por ejemplo, en otoño la velocidad al primer pastoreo es cebada - avena - raigrás; mientras que en invierno el raigrás y centeno rebrotan más rápido que la avena. El mercado de semillas ofrece diversas alternativas para ello", apuntó.

Aludió Zanettini a la posibilidad de implantar un trigo doble propósito a fin de tener hasta dos pastoreos y una media cosecha de grano. "Hay que sembrarlos a mediados de marzo, utilizando variedades de ciclo intermedio-largo con buena capacidad de rebrote. A fines de julio, cuando comienza a subir el ápice de crecimiento, habrá que retirar la hacienda y agregar fertilizante según disponibilidad de nitratos en suelo".

"Si se van a sembrar pasturas en suelos fértiles, el uso de 5-6 kg. de cebadilla criolla en la mezcla permite adelantar el primer pastoreo entre 20 y 30 días con respecto a mezclas que no contienen esta especie", precisó.

Por último, recordó el ingeniero que el otoño es una época "poco recomendable" para henificar y obtener heno de adecuada calidad; por lo que en caso que las condiciones climáticas lo permitan, es aconsejable "utilizar acondicionadores de forraje para acelerar el secado y favorecer la conservación de hojas en especies leguminosas. Una alternativa es la conservación de forraje de pasturas bajo la forma de henolaje y silaje".

Emplear correctamente los alimentos concentrados

La alimentación con base exclusiva a granos y/o subproductos requiere de un estricto acostumbramiento, y obliga a intensificar la vigilancia de la hacienda para detectar animales con problemas digestivos. Cuando constituyen un alto porcentaje de la dieta (mayor al 1.5% del peso vivo), es necesario realizar un estricto acostumbramiento con incrementos en el suministro de no más del 0,25% del peso vivo de grano cada 4 días.

Los subproductos como afrechos y afrechillos presentan las mismas consideraciones que los granos, con un 60-70% de la energía de estos pero con más fibra, por lo que son menos problemáticos.

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