El INTA Manfredi sugiere controlar las cosechas almacenadas en silo bolsa

El 30% de la producción se guarda en silo bolsas. El Instituto destacó la necesidad de realizar mediciones de humedad. Sólo hay tres empresas que fabrican equipamiento específico, una es de la ciudad
El almacenamiento de granos en silo bolsa ha sido un verdadero boom en los últimos años, ya que pasó de 9 millones de toneladas en 2001 a alrededor de 38 en la presente campaña.

Debido a cuestiones de mercado (tanto de precios como posibilidades de exportación) el tiempo previsto para el almacenamiento se puede extender, por lo que es sumamente importante conocer el estado de conservación de los granos; si hay inconvenientes no detectados, la pérdida de calidad tiene un alto impacto económico.

Si bien se reconoce que no es un problema generalizado, y que el silo bolsa es una herramienta sumamente útil para almacenar, teniendo en cuenta que se estima que en la campaña anterior alrededor del 30% de la producción se guarda en ellos no deja de ser un factor de preocupación para los especialistas.

Por ese motivo, desde el INTA Manfredi hace tiempo que vienen trabajando sobre la cuestión.

Diego Santajuliana, profesional de esa repartición, destacó que "hay ciertas prácticas de manejo que llamamos de costo cero, como es la elección del lugar donde va a estar la bolsa; siempre dijimos, debe tener una leve pendiente para que haya un drenaje del agua. Si bien la bolsa es completamente hermética al pasaje del agua, por cualquier rotura que presente en la parte inferior puede entrar y deteriorar la calidad del grano".

Añadió que la bolsa "tiene que estar en un lugar firme, parejo y no debe estar puesta sobre rastrojo. Uno de los problemas que vemos, y es muy usual, es hacerlo sobre rastrojos de soja; los tallos de la soja traspasan muy fácilmente la bolsa, entonces desde un inicio se está perdiendo la principal ventaja que tiene la bolsa, que es la hermeticidad; pero no es un tema de la bolsa en sí, sino de quien la hace".

De todas maneras, como en cualquier sistema de almacenamiento, el mantenimiento de la calidad va a depender de la humedad del grano y de la temperatura durante el momento de guardado.

"Si hablamos de un trigo que se está almacenando con 16% de humedad en verano, con 30 ó 35 grados, va a tener una complicación muy grande porque se están combinando dos factores que son muy nocivos para la calidad y en poco tiempo va a haber deterioro. Si se almacena grano seco, sano y limpio no hay ningún tipo de inconveniente, la bolsa se comporta muy bien. Hay otra ventaja: al ser hermética aumenta la concentración de dióxido de carbono al interior de la bolsa, baja el oxígeno y se reduce por ende la respiración del grano; entonces deja de perder lo que se llama en la jerga del acopio la merma volátil".

En el caso del trigo, si al momento de almacenarlo tiene humedad probablemente no pueda superar los dos meses en bolsas, ya que se trata de un cultivo que se cosecha en verano. La recomendación es tomar muestras para analizar la calidad.

Si se trata de soja o maíz, como se cosechan más entrando al invierno "si tienen uno o dos puntos por encima de las humedades de recibo de cada uno de estos granos se puede mantener tres o cuatro meses; no obstante, eso no quiere decir que se pueda perder de vista esas bolsas que tienen grano húmedo sino que hay que ir monitoreándolas para ver cómo están. Por ahí el productor tiene suerte, que las bolsas estén bien cerradas y las temperaturas sean bajas; allí se puede extender más el almacenamiento. Pero si tiene la desgracia que esa bolsa se rompió abajo en el armado, porque no se limpió bien el terreno u otra circunstancia, se va a limitar el tiempo de almacenamiento".

El promedio de uso de la bolsa en Argentina es de 8 meses; en ese tiempo aproximadamente el productor la está desarmando, salvo algunos casos puntuales que esperan mejor precio u otra circunstancia de mercado.

Monitoreo

Para conocer el estado de los granos almacenados se utilizan técnicas de monitoreo. Anteriormente se usaba el calado, que consistía en la realización de un corte en la bolsa para tomar una muestra del grano y analizarlo. Pero tenía sus inconvenientes, ya que "muchas veces no llegábamos a sacar una muestra de la parte inferior de la bolsa, donde teníamos algún problema; a eso no lo captábamos con el calador. Además llevaba muchas horas hombre".

Ahora se está trabajando con un equipamiento que mide la concentración de dióxido de carbono (CO2), que indica si existe o no un problema dentro de la bolsa.

"Consiste en un pequeño equipo, para una sola persona, que puede monitorear 15 bolsas por hora aproximadamente. Mediante la concentración de CO2 se puede determinar si va a haber un problema o no. Lo bueno es que en los primeros 10 ó 20 días se pueden detectar los lugares donde hay algún foco de humedad, si hay una rotura y entró agua abajo. Los medidores la detectan y con el software que tiene va indicando en qué sector de la bolsa hay un problema y más o menos de cuánto tiempo se dispone para hacer una extracción".

Santajuliana señaló que hace un par de años comenzaron desde el INTA a trabajar con un equipo de monitoreo de CO2 procedente de Dinamarca, muy costoso, pero que permitió a los técnicos obtener datos muy valiosos.

"El siguiente paso era hacer masivo esto. Por eso empezamos a trabajar con empresas locales, hay una empresa en Villa María, otra en Córdoba y también en Junín, que desarrollan equipos que son específicos para bolsas plásticas; incluyen un software y monitoreo específico. Fueron lanzados en Expoagro y ya están empezando a venderse. La detección temprana que puede hacer el equipo sirve para salvar una gran pérdida económica, que en un caso puede significar el propio costo del equipamiento", concluyó.

Comentá la nota