"Hoy Evo es insustituible"

A dos meses de las elecciones, uno de los hombres de confianza del presidente Morales da por descontado su triunfo. "Es quien conduce el proceso de cambio", afirma el hermano de Coco e Inti, que lucharon junto al Che.
El senador boliviano por el MAS Antonio Peredo lleva impresa la militancia revolucionaria en su sangre. Hace más de 60 años comenzó taquigrafiando panfletos para el Partido Comunista boliviano; dos de sus hermanos, Roberto y Guido, más conocidos como Coco e Inti, lucharon junto al Che Guevara y, como él, fueron ejecutados. Hace ya más de diez años acompañó a Evo Morales como su candidato a vicepresidente y hoy es una de las voces que el mandatario más escucha. A dos meses de las elecciones en su país, Peredo, de paso por Buenos Aires y en diálogo con Página/12, se mostró confiado en la reelección de Evo. "Hoy Morales es el conductor de un proceso de cambio y es insustituible", sostiene.

–¿Por qué cree que una herramienta política como el MAS y un hombre como Evo Morales llegaron al poder en Bolivia en el 2005 y no antes?

–Ello se debe a la recuperación por parte de los pueblos indígenas de su propia identidad. Hasta hace poco, el campesino en Bolivia seguía teniendo complejo de inferioridad, seguía tratando de negar lo que era. Desde la guerra del agua en el año 2000, los pueblos empezaron a recuperar su identidad y ya no quieren ninguna clase de intermediarios, por lo que colocaron a uno de ellos en el poder. Esta toma de conciencia explica el proceso político actual.

–Más allá de la organización política del MAS, los liderazgos suelen ser determinantes. ¿Cómo se puede prolongar el proceso político actual sin Evo Morales?

–En este momento es muy difícil pensar que este proceso pueda seguir adelante sin la figura de Evo. Qué diremos dentro de cinco años cuando termine el próximo período, eso es otra cosa. Pero debemos ser conscientes de que nuestra tarea es formar líderes de peso.

–En Venezuela diez años parecen no haber sido suficientes...

–No es fácil, pero tenemos un pueblo con una capacidad de asociación muy importante, le diría mayor que en el resto de los países de la región.

–¿Cree que habría que modificar la Constitución para que Evo Morales pudiera aspirar a la reelección indefinida?

–Cuando se planteó la reelección por primera vez, yo sostuve que a mí no me interesaba, que lo único que me interesaba era la reelección de Morales. Hoy Evo es el conductor de un proceso de cambio y es insustituible. El liderazgo es una capacidad que no se obtiene a través de un aprendizaje. Ya veremos en el futuro.

–Faltan dos meses para las elecciones...

–(Confiado.) Ya para estas alturas, para la oposición es muy claro que su única campaña posible es intentar que el gobierno no tenga una mayoría cómoda en el Parlamento. Y, de acuerdo con sus cálculos, el MAS va a obtener 21 senadores sobre 36. Se necesitan 19 para la mayoría. Así que si ellos dicen 21, es que tenemos más.

–¿Cuáles serían los ejes de un posible segundo gobierno del MAS?

–Se tiene que consolidar lo hecho hasta ahora y apuntar hacia tres ejes fundamentales: integración del país a través de redes viales e infraestructura, construcción de viviendas y profundización de la integración con los países de la región. Bolivia tiene mucho que ofrecer en base a sus recursos naturales.

–¿El ejemplo del golpe de Estado en Honduras podría alentar nuevas aspiraciones golpistas en los sectores del oriente boliviano?

–Por el contrario, lo que sucede en Honduras los ha atemorizado, ya que están viendo cómo el gobierno de facto de Micheletti, después de más de 100 días en el poder, no puede estabilizarse.

–Pero Micheletti no cayó y falta poco para las elecciones...

–Micheletti sigue, pero con un país inestable, con problemas económicos, donde los empresarios no invierten, los comercios apenas abren y el pueblo sigue en las calles. Entonces, yo creo que, con la capacidad de movilización del pueblo boliviano, aquí deben decirse "esto aquí no lo aguantamos". Sin embargo, si no se detiene al gobierno de facto y se le permite legitimar las elecciones, el ánimo golpista puede prender en otros países. Creo que Venezuela estaría en la mira, al igual que Ecuador.

–¿Qué cambió en la forma de hacer política desde las luchas revolucionarias de los sesenta y los setenta?

–Yo que creo que las formas básicas de hacer política siguen siendo las mismas. La diferencia es que antes la lucha de clases enfrentaba a los sectores más explotados de la clase obrera contra los grupos de poder. Hoy, al haber incorporado a esa lucha el factor cultural y la identidad de los pueblos, hemos hallado una combinación a la que los sectores tradicionales no tienen nada que oponer. Lo que se sembró en Bolivia en aquellos años de lucha hoy se está cosechando.

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