El Instituto Cultural, entre el hurto a la caja chica y el gremialista que se queda con todo

El Instituto Cultural, entre el hurto a la caja chica y el gremialista que se queda con todo
Ya son sabidos los escándalos que surgen del Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires, dirigida por el ex funcionario porteño Jorge Telerman. Desde multas desorbitantes en concepto de exceso de velocidad, hasta las vacaciones por Europa sin pedido de licencia de Marián Farías Gómez, directora de Patrimonio Cultural del organismo.
Esta vez el ojo de la tormenta se posa (otra vez) sobre Diego Rétola, quien no solo es el director de Museos y Sitios Históricos de la provincia de Buenos Aires, sino que también fue ascendido en el gremio UPCN, uno de los más tibios a la hora de negociar las paritarias con el gobierno de la provincia.

Rétola,quien hasta el año pasado era secretario de Cultura de la Unión del Personal Civil de la Nación, ahora se presenta como secretario General. La pregunta es, entonces, si es coherente que una persona que debería defender los derechos de los trabajadores de determinado organismo, también tenga un alto cargo dentro de él. Y no solo eso, sino que mientras se plantea un piso salarial que llegue a los 5.500 pesos -en la mayoría de los gremios- Rétola estaría ganando una linda cifra dos números todos los meses por un cargo en el que auspicia de ñoqui.

Del mismo modo, ha llevado a sus compinches de UPCN al instituto encabezado por Telerman, que recientemente declaró que en el 2015 seguirá su carrera como asesor de Daniel Scioli. Entre ellos, Octavio Tajan, para quien en el 2005 Marián Farías Gómez solicitó un subsidio para que grabe un disco junto a su compañera de dúo Vilma Wagner; Ana Julia Skretkowicz, quien pidió licencia anual a principios de 2013; y Sonia Rodríguez, que no es ni más ni menos que la mujer de Rétola y ocupa el área de Contratos.

¿QUIÉN SE QUEDÓ CON EL VUELTO?

En mayo de 2013 trascendió que en el área que dirige Marián Farías Gómez se tuvo que realizar una denuncia policial luego de que se detectara un faltante en la caja chica de, justamente, la dirección de Patrimonio Cultural.

Finalmente en diciembre del año pasado, el expediente 2160 - 968 /2013 al que REALPOLITIK tuvo acceso, resume que se considera como rendición de caja chica el monto de 10 mil pesos, que da cuenta del faltante por hurto del dinero correspondiente a tal concepto. El número final no solo parece demasiado pobre, sino que deja abierta la pregunta del verdadero valor del robo, si solamente son capaces de establecer esa suma para un área que, se supone, tiene sus complejidades.

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