Las instituciones no son un adorno

Por Adrián Ventura

La presidenta Cristina Kirchner se excedió cuando dictó dos decretos de necesidad y urgencia para tomar las reservas del Banco Central y desplazar al presidente de la entidad, Martín Redrado. Anteayer, adviertiendo el fracaso de su atropello, le pidió al titular de Diputados, Eduardo Fellner, que convocara a una comisión bicameral para que emita un dictamen del que ella nunca debió haber prescindido. Pero, al hacerlo, admitió que el decreto que dictó para remover a Redrado es nulo.

Ayer, los abogados de Redrado, en un escrito, señalaron esa contradicción y pidieron a la Cámara en lo Contencioso Administrativo que solicitara un informe al Poder Ejecutivo. Algo a lo que la cámara podría acceder hoy mismo. Las juezas podrían temer que la Presidenta las tilde de juezas express o delivery , como hizo con la doctora Sarmiento.

En rigor, no son los jueces quienes, con sus medidas cautelares, intentan dominar al Gobierno, sino que siempre fue el Gobierno el que intentó maniatar a la Justicia, amañando los concursos para nombrar jueces amigos o amenazando a los díscolos a través del Consejo de la Magistratura.

La Presidenta parece ser partidaria de la estrategia del azote, sea éste un DNU para pasar por alto a la oposición y al Congreso, sea una palabra peyorativa para castigar con el escarnio a los jueces independientes.

Para el Gobierno, las instituciones son apenas un adorno de la democracia y tanto se puede respetar un dictamen o un fallo judicial cuando son favorables (por ejemplo, el que dictó el juez Norberto Oyarbide) como descalificarlos cuando son adversos.

Más allá de las palabras, de lo que en definitiva resuelvan las juezas y de que la permanencia de Redrado en el Central parece cada vez más complicada, el alejamiento del presidente del BCRA será otra prueba cabal de la falta de autonomía del banco.

En los últimos cuatro años, el Ejecutivo sondeó la posibilidad de usar las reservas para comprar una participación en Repsol, financiar el Plan Nacional de Infraestructura, pagarle al Club de París o subsidiar la venta de autos. Pero los intentos fueron resistidos por el BCRA. Esa misma deficiencia fue la que, la semana última, expuso a las reservas del banco a un embargo en Nueva York. Podrían quedar desprotegidas reservas en otros países como los US$ 8000 millones que hay en Francia. Podrá prosperar un acuerdo podría dejar sin sustento a Redrado, pero no mejorará la posición del BCRA ni de las reservas ni ocultará el deterioro de otras instituciones.

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