Inspectores municipales clausuraron el Bingo Luján

La medida se tomó en la madrugada del domingo, en coincidencia con su horario de cierre. Hasta el cierre de esta edición la clausura estaba en pie y era analizada por el Juzgado de Paz.

El gobierno de Rosso estaría evaluando decisiones más drásticas con la sala de juego. Se envió una carta a Scioli.

Para desesperación de cientos de apostadores, al menos hasta este miércoles la sala de apuestas Bingo Luján debía permanecer cerrada tras la clausura llevada a cabo el domingo a las 6 de la mañana. El motivo de la medida: tener vencido el informe antisiniestral que expide y exige Bomberos de la Policía.

Inspectores municipales procedieron a poner fajas en las puertas del establecimiento de juego una vez finalizada la actividad lúdica para evitar inconvenientes con el público que concurre habitualmente y en forma masiva al lugar.

Según pudo saber EL CIVISMO, la clausura es por tres días y la resolución –hasta ayer- estaba en manos de la jueza de Paz, quien deberá decidir si levanta o mantiene el cierre del local por el tiempo que considere necesario hasta tanto la firma Argentone regularice su situación.

Fuentes consultadas por este medio, indicaron que la empresa intentó evitar la clausura argumentando que el certificado emitido por Bomberos de Policía estaba en orden, aunque no pudo mostrarlo porque lo tenían en Capital Federal.

Concretamente, trascendió que los inspectores llegaron a la sala de juegos el domingo a la 3 de la mañana. Pidieron la documentación que se exige a un establecimiento de esas características y el informe antisiniestral no apareció. Según fuentes oficiales, “se les dio la posibilidad de acercar de inmediato la documentación al área de Inspección o, en todo caso, que enviaran por fax los papeles pedidos”.

Pasaron tres horas y a las 6 de la mañana, en coincidencia con el horario de cierre, los inspectores regresaron al lugar y el informe brillaba por su ausencia. Por eso se procedió a la colocación de las fajas, que sólo duraron en las puertas del fondo. En el frente del establecimiento, durante los días de clausura, las puertas permanecieron cerradas pero sin carteles que informaran sobre lo sucedido.

El procedimiento comunal estuvo encabezado por la jefa del área de inspecciones Miriam Rivelli y contó con apoyo de Gendarmería Nacional.

La medida se tomó un día después de que este medio publicara una nota titulada “Una tarde en el bingo”, en la que se reflejaba, entre otras cosas, el enfermizo magnetismo que generan en los jugadores las máquinas tragamonedas.

ANUNCIO EN LAS GATERAS

Fuentes cercanas a la Intendencia admitieron que “el tema del Bingo recién comienza”. Al parecer, en las últimas semanas, la intendenta Graciela Rosso se mostró “preocupada” por los problemas de ludopatía que sufre gran cantidad de lujanenses, con casos extremos que informan sobre suicidios.

Por esa razón, encargó a funcionarios de su gabinete la redacción de una nota dirigida al gobernador Daniel Scioli en la que no descarta solicitar el cierre de la sala de juegos. Esta información no fue confirmada ni desmentida por las fuentes gubernamentales consultadas por EL CIVISMO.

“Según trascendió, Rosso le pedirá a Scioli que si quiere apoyar a Luján apueste por la producción y el empleo, y no por el juego”, señaló un funcionario de alto rango.

Por el momento, la decisión se mantiene hermética por dos razones: primero, que en caso de concretarse se pretende tener organizado con antelación un plan de contención laboral para los trabajadores de la sala de juegos. Y segundo, porque las medidas de estas características no suelen caer simpáticas en las altas esferas de los gobiernos nacional y provincial. De hecho, desde Provincia ya se comunicaron con el gobierno local para preguntar “qué estaba pasando con el Bingo”. “Con el juego no te metas”, le dijo hace tiempo el entonces presidente Néstor Kirchner al entonces gobernador Felipe Solá.

Fajas en pubs

Horas antes de la clausura del Bingo Luján, el cuerpo de inspectores había procedido por enésima vez a cerrar dos bares que se vuelven disco con el correr de la madrugada. La causa es recurrente: exceso en el número que establece el factor ocupacional.

Se trata de los pubs “Infierno Grande” y “Al Diablo”. En el primero, los inspectores detectaron que en el lugar había unas 400 personas de más, mientras en el segundo la cifra llegaba aproximadamente a 300.

En ningún lugar se observaron incidentes ni desmanes por las clausuras llevadas a cabo este fin de semana. Y en buena medida, desde la Municipalidad, lo atribuyen al acompañamiento de gendarmes.

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