Insólito: la Municipalidad inauguró un sendero peatonal y el Concejo lo tapialó

En la zona sur de la ciudad se da una situación insólita. El paredón perimetral que levanta el club Roque Sáenz Peña dejará adentro de sus límites no sólo la cancha oficial, sino también un sendero peatonal que Hermes Binner inauguró en 1996, cuando era intendente. Aunque la entidad fue autorizada a levantar el muro por el Concejo, se generó una controversia con los vecinos, que se quejan porque se apropiaron un parquizado público que ahora no quieren perder.

El club Roque Sáenz Peña nació el 18 de febrero de 1930. Tiene su predio en Rui Barbosa 530, pegado a la vecinal Saladillo Sud, e intervino durante muchos años en las ligas locales de básquet y fútbol.

El predio tiene una cancha de fútbol reglamentaria, una de básquet semicubierta, dos de bochas, un pequeño salón y un escenario. Pero salvo por algunas escuelas que utilizan sus instalaciones para las prácticas deportivas, los veteranos que juegan al fútbol cada tanto y algún que otro vecino que cocina un asado en el parrillero, no tiene mucha vida social.

Discordia. El sendero de la discordia, que inauguró la intendencia de Binner en 1996, quedará dentro de los límites de la institución una vez que se termine el muro. Bordea la cuadra (Bermúdez, Rui Barbosa, Salva y Lainez) y empieza y termina en la plaza Homero Manzi, pegada al club en la esquina de Lainez y Salva.

LaCapital llegó al barrio por una reclamo de los propios vecinos. "Nos quieren construir un muro —en realidad ya está ejecutado alrededor de un 30 por ciento, por Rui Barbosa— que va dejar adentro del club el sendero que la gente utiliza para caminar", bramó un grupo de personas que vive a pocos metros de la entidad.

La gente se queja de que el club tiene escasa vida social. Atan esa visión a "un manejo unipersonal del presidente, que retacea la participación de la barriada".

En junio de 2002 el club pidió al Concejo que modificara la ordenanza Nº 4.706, que ordenaba sus límites dentro de la manzana. "Pedimos ocho metros hacia afuera por Lainez y Rui Barbosa para construir el tapial. Vamos a dar vuelta la cancha grande y hacer otras de baby fútbol. Son las medidas que exige la Rosarina para entrar en sus torneos. Es y brindar servicios para que vengan chicos a jugar", explicó el presidente del club, Omar Curatolo (ver aparte).

En rigor, el Concejo le cedió esos metros al club. En mayo de 2007 la ordenanza 8.177 prorrogó la cesión de uso a las actuales autoridades por tres años. La misma norma emplazó a terminar el muro en 180 días, que definitivamente dejará encerrado el camino peatonal.

En noviembre del año pasado una protesta frenó el avance del tapial, pero una inspección de Control Urbano y Planeamiento dejó constancia que la institución tiene todo en regla .

"No nos oponemos al muro, pero que lo hagan más adentro. No es nuestra culpa si alguien se equivocó cuando hicieron el sendero fuera de la línea de edificación. No queremos perderlo por los adultos mayores y los niños", reclamaron los vecinos.

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