Insólito: A 16 días de la asunción, habría otro cambio en los Concejales electos de Unión Pro

No asumiría el denarvaísta Marcos Aguirre, y en su lugar ocuparía una banca el trindadista Sixto De Santo. Es porque la renuncia a la lista de este último no entró en tiempo y forma. Aunque también habría habido diferencias entre los sectores de la fuerza que reúne a los seguidores de Solá, "El Colorado" y Macri.
Si alguien pensaba que ya estaba todo dicho cometió un error. Los nombres que Unión Pro de Pilar pondrá en el Concejo Deliberante aún no están confirmados. O al menos uno de ellos, el del denarvaísta Marcos Aguirre.

Es que para que Aguirre, y también Gustavo Trindade, asuman se debió recurrir a una cadena de renuncias, ya que estos dos fueron empujados al final de la lista, en una maniobra jamás aclarada, por lo que los primeros debieron dejar sus lugares.

Pero una de esas renuncias, la del felipista y hombre cercano a Trindade Sixto De Santo, no habría ingresado en tiempo y forma a la Junta Electoral, por lo que no corrió la misma suerte que las otras, que sí fueron aceptadas.

Es que De Santo, según pudo saber Pilar de Todos, habría presentado su dimisión luego de las elecciones, por lo que no lo hizo como candidato, sino como electo, pese a que en el escrito aparecía con el primero de los calificativos.

Esa situación le habría alcanzado a la Junta para rechazar la renuncia y pedir una rectificación o ratificación.

Es por eso que De Santo, que ocupaba el segundo lugar en la nómina, asumiría junto a Trindade, Noemí Barrio y Silvana Aguilar.

El armado de la lista de Unión Pro estuvo desde un primer momento signado por irregularidades jamás aclaradas, con listas robadas, otras con las posiciones cambiadas y luego una renuncia en cadena para que asuman Trindade y Aguirre, que habían sido empujados de los primeros lugares de la lista a los últimos.

Pero además, hay quienes señalan que la interna de Unión Pro aún sigue fraguando, y que la suerte de Aguirre justamente se da en ese contexto de peleas intestinas que parece no tener fin.

Los cambios, pese a que las elecciones y el tortuoso armado de listas ya pasó, no se frenan. Y ya nadie se anima a arriesgar nada, hasta que tengan al menos los diplomas que los designan como concejales en la mano.

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