Las insólitas piruetas de oficialistas y opositores para no admitir una caída

Cristina, Carrió, Kirchner, Michetti y Binner, entre otros, hicieron una lectura autocomplaciente de los resultados.
Lo dice hasta el más vulgar de los libros de autoayuda: el primer paso para resolver un problema es reconocerlo. A los políticos argentinos, entonces, no habría que contarlos entre los asiduos lectores de estos pasquines. Muchos de ellos tampoco parecen leer con atención los resultados electorales. Las frases escuchadas hasta ahora mostraron más bien una sucesión de piruetas insólitas para no admitir un mal trago.

El caso emblemático, por su investidura y porque se tomó casi 24 horas de análisis, fue el de la Presidenta. Atribuyó la debacle en Santa Cruz a problemas de "ausencia" del matrimonio y enseguida encadenó un dato a modo de broma: que en El Calafate habían ganado con el 60%.

Pero a Cristina no la acompañó sólo su esposo en estos análisis a medida. Desde casi todos los partidos de la oposición donde hubo derrota o victoria por debajo de lo esperado se escucharon justificaciones insolventes. Elisa Carrió confesó que ella no está para ser diputada. ¿Para qué se postuló entonces para ese cargo? El santafesino Rubén Giustiniani directamente dijo que "el Frente Progresista ganó". ¿A qué elección se refería? Un ministro del gobernador Juan Schiaretti sumó su capacidad de reflexión. "Cumplimos todos los objetivos", concluyó. Si su partido, en vez de tercero entraba primero, ¿hablaba de hazaña histórica mundial electoral?

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