Hay que insistir una y mil veces en el diálogo con el Gobierno"

Hay que insistir una y mil veces en el diálogo con el Gobierno"
Gustavo Grobocopatel, número uno del grupo Los Grobo, que factura u$s 600 millones, dice que hay que ir siempre dispuesto a las reuniones, pensando en el éxito y no en el fracaso. Afirma que no es el rey de la soja sino "en todo caso, sólo un plebeyo" y que la crisis que atraviesa el campo "afecta a todos".
"¿Rey de la soja? No, no soy rey de nada, en todo caso, un plebeyo. No soy ni el más grande ni el más importante que hace soja. Si se quiere mostrar un orden de importancia está errado, si se quiere mostrar una forma de vida, también", arremete una y otra vez Gustavo Grobocopatel, el empresario que hizo de Los Grobo, una de las principales agroindustrias del país. La empresa familiar -"profesionalizada", aclara- que cerró el último balance en u$s 600 millones, fue creada por su padre Adolfo, nieto de un ucraniano que desembarcó en la Argentina en 1910 con sólo 9 años. Gustavo, gran orgullo de Don Adolfo, fue quien piloteó el crecimiento de la empresa que hace ocho años empleaba a 100 personas. Hoy son más de 800. Además, también fue el responsable de negociar, en 2008, una capitalización de u$s 100 millones de PCP Participacoes, el grupo brasileño liderado por quienes vendieron el Banco Pactual hace tres años al suizo UBS. Hoy, el grupo, con un modelo de diversificación regional e integración vertical y un core business que es servicios, tiene 250.000 hectáreas arrendadas entre la Argentina, Brasil y Uruguay- y en su cartera de clientes, figuran 5000 productores, la mayoría pequeños. La razón, tal vez, que explica por qué el empresario habla siempre bajo la lógica del productor. En una entrevista exclusiva con Weekend, la primera que da en más de seis meses, habla a fondo de todos los temas de la agenda actual: la economía, las retenciones, el Gobierno e, inclusive, de sus proyectos.

z ¿Cómo analiza el contexto actual? ¿Cree que hay un antes y un después de las elecciones?

- Se abre un escenario de mayor diálogo y construcción colectiva y esto es positivo. Las elecciones son una señal de la gente justamente en ese sentido: mayor diálogo, más apertura, mejor funcionamiento de la sociedad en su conjunto. Las elecciones son parte de un proceso positivo, de transformación, de revisar algunas cosas. Aprovechar la oportunidad para generar este nuevo camino de integración de distintos sectores o intereses o ideas, un proceso colectivo.

z ¿Cree que habrá un golpe de timón del Gobierno para con el campo?

- Yo creo que hay que hacer una agenda común desde el empresariado con los principales temas que pensamos que son fundamentales para salir de la crisis, crear riqueza y para que haya una distribución con equidad. El empresariado necesita presentar una agenda a la sociedad, al Gobierno y a la oposición.

z ¿Confía en una revisión de las retenciones a la soja?

- La crisis que está pasando el campo en el interior nos afecta. Nosotros vivimos y somos de ahí, tenemos negocios y nuestros clientes y proveedores son Pymes que viven en el interior. Estamos pasando una crisis muy profunda, innecesaria que perjudica a toda la sociedad. Cualquier medida que se haga para resolver los temas o generar optimismo, expectativa, esperanza, es muy positivo. A la agenda del campo se han sumado muchas cosas, el tema de las retenciones, pero también el tema del funcionamiento del mercado de los granos, la carne, la leche, el trigo, el maíz, hay varios temas. Las retenciones es un tema importantísimo, sobre todo en el último año, donde se dieron pérdidas extraordinarias. Que hayan seguido funcionando es procíclico, agudizó el problema. Es un impuesto que hay que revisarlo y probablemente cambiar por otro más positivo para la sociedad. Las retenciones concentran la riqueza en los centros urbanos y en los productores que les va bien, discrimina contra determinados cultivos como el trigo y el maíz. Le va mejor al que le va bien y la redistribución no es equitativa. La gran responsabilidad del Gobierno es generar espacios de debate y discusión. Uno no elige un Gobierno para que haga lo que piensa el gobernador de turno, el mundo es muy complejo y requiere de distintas miradas. La democracia moderna es un debate permanente de ideas y ese debate debe darse en distintos ámbitos y hay que facilitarlo desde el liderazgo que tiene un gobierno democrático.

z ¿Es posible el diálogo con este Gobierno?

- Hay que insistir, una y mil veces. Hay que ir siempre dispuesto, pensando en el éxito no en el fracaso.

z ¿Cristina Fernández de Kirchner desconoce al negocio del campo?

- Al principio las retenciones se implementaron por un tema transitorio con la gran devaluación, después los gobiernos fueron cayendo en la trampa y no pudieron salir más por cuestiones económicas y también por motivos políticos. Las retenciones provocaron la caída del Gobierno en las elecciones. Creo que la sociedad pidió que haya diálogo y que se le resuelvan los problemas con consensos.

z ¿La 125 reavivó la llama del federalismo?

Sí, claro. El reclamo no es un tema exclusivamente fiscal sino que también es un reclamo de creencias, valores, de que el esfuerzo vale la pena, la calidad de vida en el interior, la posibilidad de defender que quienes vivimos en el interior, en las provincias, nos merecemos una buena calidad de vida. También se pide la posibilidad de generar puestos de trabajo en el interior y que la gente del conurbano pueda vivir allí. No es un problema sólo fiscal sino también de visión.

z Moyano arregló el 17 por ciento, camioneros es un sindicato con el que usted trabajó. ¿Cómo le repercutirá en su negocio?

- El problema es que hoy no hay producto que transportar. No es un problema de distribución, sino que no hay trabajo, no hay granos. La cosecha está a la mitad de la que había el año pasado. El problema más grave es que no tenemos granos para transportar. Por ello pienso que los transportistas deberían ser los primeros interesados en estimular el crecimiento de la producción.

z ¿Le preocupa la variación de precio que tuvo la soja en los últimos días?

- No. Yo creo que los precios van a subir y bajar, es parte de los ajustes que hace el mercado. Lo importante no es el precio sino que tenemos que tener soja. Acá hay que buscar un sistema para que haya soja, trigo, maíz, para que haya producción. Mi abuelo decía "no importa lo que valgan las cosas basta que llueva y lo tengamos". Porque por más que valga infinito, si tu producto es cero, tenés cero. Igual yo soy optimista.

z ¿Hay piso en el precio de la soja para que sea rentable?

- Depende de los costos. Lo que tenemos que dejar es que fluya el mercado de tierras, insumos agroquímicos porque regula en forma virtuosa la relación de precios y costos. Las retenciones no son un impuesto a la renta sino al ingreso. Vos lo pagás, aunque pierdas dinero. Acá las retenciones producen que pierdas más dinero y eso es absolutamente antisistema de producción, es distorsivo, genera desincentivos e implosión en el sistema de producción. Lo que hay que hacer es rediseñar el sistema impositivo.

z ¿Hubo una burbuja de la soja?

- No hubo una burbuja, ya que la demanda de soja y proteínas es sostenida, aún en medio de la crisis. Tendremos quien compre lo que producimos por varias décadas. Hubo, sí, una sobreexpansión de precios de determinados commodities, por ejemplo, el petróleo, que aumentó los costos de la agricultura y los precios de la soja.

z ¿Están apostando a Uruguay porque no creen en la política oficial?

- Estamos en Uruguay y en Brasil porque es una estrategia de largo plazo de la empresa, no es una decisión vinculada a este Gobierno sino que es una decisión que tiene que ver con el largo plazo.

z ¿Las condiciones macroeconómicas incentivan a invertir más en otros países?

- Sí, por supuesto. Cuando uno toma decisiones, las toma en el lugar que piensa que es más seguro, rentable, eso independientemente de este Gobierno o no.

z ¿Le cuesta explicarle la realidad argentina a sus socios brasileños?

- A todo el mundo le cuesta explicar la realidad argentina, cuesta descifrar algunas particularidades que tiene nuestra realidad.

z ¿Qué decisiones tomaron en la empresa por la crisis?

- La crisis obligó a tomar muchas decisiones estratégicas de ajuste de corto, largo y mediano plazo. Dolorosas, porque todos veníamos creciendo, invirtiendo, apostando al futuro y de un día para el otro, la crisis internacional y la política nacional, más la sequía, fueron un impacto importante. La compañía, con su modelo de negocios, de integración vertical, donde integraba distintas partes de la cadena de valor y la diversificación geográfica, ya que está en varios países, amortiguó el impacto y los resultados globales del negocio fueron aceptables.

z ¿Qué medidas concretas adoptó?

- Ajustamos los costos, revisamos la estrategia, nos pusimos más cerca de los clientes y los proveedores, frenamos las inversiones que íbamos a realizar.

z ¿Los políticos no entienden la sociedad de conocimiento que usted tanto pregona?

- Hace falta un debate importante en la sociedad de todos los líderes políticos y empresariales para entender la sociedad en la que estamos y hacia dónde va nuestro país. Por ahora hay un debate de cuestiones de corto plazo, pero debemos dar paralelamente el debate del largo plazo. El largo plazo llega rápido, es urgente.

z ¿Perdió plata este año?

Sí. En el campo este año la mayoría de las empresas perdimos plata. Pensamos que el año próximo será mejor, pero también pensamos que perdimos dos o tres años de trabajo. Se necesitan algunos años buenos para poder revertir esta crisis, años buenos de clima, de estabilidad económica. Los Grobo es una compañía muy diversificada, perdemos en la Argentina, pero ganamos en Uruguay y Brasil. El 50 por ciento de la actividad no es en la Argentina. Nuestra compañía, con el sistema de diversificación regional y la integración vertical en sectores como servicios e industria, compensó las pérdidas en agricultura. Nuestro desafío es acompañar y ayudar en la recuperación de nuestros clientes, los productores.

z ¿Asociarse con los brasileños los salvó?

- Fue un gran acierto, no hubiera complicado la sustentabilidad del Grupo, pero fue un gran acierto estar en varios países para mitigar este tipo de riesgos.

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