La UIA insistió en su reclamo de que haya un dólar más alto

La UIA insistió en su reclamo de que haya un dólar más alto
Lascurain se quejó de la pérdida de competitividad; la entidad también pidió crédito más barato
Que el dólar cueste más caro, que las tasas de los préstamos sean bajas y que los salarios no aumenten. Son los tres deseos que pide la Unión Industrial Argentina (UIA).

En la I Convocatoria a Embajadores Argentinos, que se celebra en el Palacio San Martín, el presidente de la UIA, Juan Carlos Lascurain, advirtió ayer sobre la pérdida de competitividad del tipo de cambio, lo que impacta en los costos laborales, el poder de compra de los asalariados, el nivel del empleo y la rentabilidad empresarial. "La caída en la competitividad del precio de nuestra producción, debido a la depreciación de las monedas de nuestros socios comerciales, abre interrogantes respecto de la demanda internacional de bienes." Y remató con un pedido explícito de un "tipo de cambio real [ajustado por inflación] competitivo".

Lascurain destacó las medidas proteccionistas que está adoptando el Gobierno para proteger el mercado interno, pero reclamó además colaboración para vender más en el exterior, en tiempos de crisis mundial. "Si bien resulta imprescindible proteger al mercado interno de la competencia desleal, en un marco de exceso de oferta por el remanente de saldos exportables, también es necesario profundizar la defensa de los mercados externos, tan duramente ganados durante los últimos años", expresó ante un centenar de embajadores el jefe de la UIA, que el 28 del mes próximo será reemplazado por su antecesor inmediato, Héctor Méndez.

El interés por una devaluación superior a la actual también quedó plasmado ayer en la reunión semanal de la cúpula de la UIA. El Centro de Estudios Económicos de la entidad, cuyo economista jefe es Diego Coatz, advirtió allí sobre la falta de competitividad.

Pablo Challú, miembro titular de la comisión revisora de cuentas de la UIA y nuevo asesor del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, criticó la política cambiaria del Banco Central y opinó que en tiempos de recesión "no hay que rasgarse las vestiduras si hay déficit fiscal" con tal de que el Estado estimule la economía. Un vocal de la UIA, Cristiano Rattazzi (Fiat), opinó que, del plan "productivo y competitivo" del Gobierno, hace dos años se perdió la competitividad y ahora está cayéndose la producción.

En la reunión de la Junta Directiva de la UIA también se oyeron comentarios a favor de tasas de interés más bajas, algo que, según uno de los popes manufactureros, resulta contradictorio con la pretensión de un peso más depreciado: "Dólar alto y tasas altas es lo que más preocupa, pero es difícil de lograr porque si bajás las tasas, la gente saca los depósitos y se va al dólar, y los bancos vuelven a subir las tasas".

El vicepresidente séptimo de la UIA, Osvaldo Rial, dijo que las tasas que cobran los bancos por otorgar créditos "son tremendamente abusivas, llegan al 40 por ciento", y opinó que así "no hay economía real que pueda funcionar". En declaraciones a Radio América, Rial advirtió que "en la Argentina no hay crédito", un mal que ya afectaba al país antes de que se extendiera por todo el mundo el crac de Wall Street, que comenzó en septiembre.

La tercera pretensión de la UIA atañe a la discusión salarial, que empieza este mes. "Los próximos seis meses serán durísimos. [Así que] no es momento para hablar de aumentos salariales", dijo el secretario de la UIA, Juan Carlos Sacco, a Radio Del Plata. "¿Qué es preferible, conservar los trabajos o hablar de aumentos?", azuzó Sacco, frente a los reclamos por actualizar los sueldos, por lo menos, a partir de la inflación prevista para el año, de modo que los trabajadores no pierdan poder adquisitivo.

Catarsis industrial

En la reunión de la UIA, los representantes del interior, como los de San Juan, Córdoba o Misiones, describieron una situación "dramática". Comentaron que aumentan los despidos, se estira la cadena de pagos y se cae el consumo. Mostraron "desesperación" ante un panorama "terminal" y se quejaron de que "se tire por la borda lo que se hizo en los últimos años". Manfredo Arheit, miembro titular de la Junta Directiva y vicepresidente segundo de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra), reclamó un subsidio para las empresas que han suspendido personal -al que le pagan del 30 al 70% del salario- porque, según advirtió, no podrán mantener a mediano plazo ni siquiera este esquema.

Pedido de De Vido a los embajadores

* El ministro de Planificación, Julio De Vido, instó ayer a los embajadores argentinos, convocados a un encuentro que se realizó en el Palacio San Martín, a que trabajen para "obtener recursos para hacer obras de infraestructura en la Argentina". El funcionario mencionó la ley de repatriación de capitales como uno de los instrumentos para vehiculizar el financiamiento. "El dinero de los argentinos en el exterior son inversiones. Expliquemos que no hay mejor inversión en este momento que la infraestructura en la Argentina porque la inversión pública será uno de los motores del crecimiento", se entusiasmó. También habló de la posibilidad de "articular fideicomisos internacionales", para aportar recursos "a proyectos de inversión en obras públicas sin riesgo cambiario".

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