Insistentes versiones sobre el “aplazo” a Parrilli

Muchos lo dan como número puesto para el exilio del Gabinete a Oscar Parrilli, el neuquino que es secretario general de la Presidencia desde hace cinco años. Algunas razones se publicaron; otras, más políticas, se comentaron en Neuquén.

Son muy llamativas las versiones insistentes del diario La Nación sobre un eventual cambio en el gabinete de Cristina Fernández, y sobre todo, su lapidario informe sobre el participante neuquino de ese equipo desde 2003, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.

Ya en su edición del viernes, el periodista Mariano Obarrio había ubicado a Parrilli junto a Graciela Ocaña, como los dos miembros del Gabinete que podían salir de la Rosada, expelidos por un presunto grupo “ultra-K” que estaría empeñado en purificar la sangre gubernamental eliminando tanto a ineficientes como a aliados de ideología rebelde.

Este sábado, Obarrio insiste con el tema, haciendo alusión a los preparativos de la revista “Ka”, una casi obscena publicación oficialista que sale bajo la impronta –e imprenta- de Rudy Ulloa.

En esta revista, se publicará un “boletín K” de calificaciones, que vuelve a destruir a Parrilli con un letal -4, casi una condena con rumbo fijo hacia el ostracismo.

Más allá de este casi increíble folklore kirchnerista, propio de la política bananera, lo cierto es que los rumores sobre ajustes de tornillos en el equipo gubernamental van de la mano con las que indican que Néstor Kirchner ha exigido tener el control total del gobierno por ser este un año electoral clave para el destino del proyecto que encarna junto a su esposa, la Presidenta.

Parrilli, dice Obarrio en La Nación, está cuestionado por “excesos” en sus funciones protocolares, pero más que nada por una distribución de cargos con la que habría beneficiado a sectores piqueteros que van y vienen en una mecánica oscilatoria de apoyo y rebeldía oficialistas.

Desde Neuquén, se agrega un dato: hay mucho enojo con el secretario general de la Presidencia desde sectores tradicionalmente justicialistas de las provincias. Pasa aquí, claro, donde a Parilli lo conocen y saben que flaco favor les ha hecho a sus compañeros de partido en estos cinco años pasados. Pero lo mismo se indica en otros distritos.

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