Insfrán se unió al homenaje del Ejército a los caídos el 5 de octubre de 1975

El gobernador Gildo Insfrán presidió ayer del acto central evocativo del ataque al Regimiento 29 de Infantería de Monte ocurrido hace 33 años y a la celebración del Día del Soldado Formoseño en el curso de una ceremonia castrense plenamente emotiva y en la que se ponderó la valentía y el compromiso de toda la comunidad formoseña para la preservación de la paz y la institucionalidad en la Argentina.

El mandatario se unió a los jefes militares que entregaron medallas y pergaminos recordatorios a los familiares de las víctimas y a los representantes de las fuerzas de seguridad que intervinieron para repeler el ataque.

Al hablar en el acto llevado a cabo en la plaza de armas "De la Victoria" , el comandante de la XII Brigada de Infantería, general Mario Dotto, dijo que después de recordar a los muertos en esa jornada del 5 de octubre de 1975, queda a las nuevas generaciones compensar a los caídos asumiendo el compromiso cierto de haber aprendido las lecciones de la historia "proyectándonos sin rencores a un futuro de todos y con todos porque la Patria nos necesita a todos y nos reclama que con nuestra historia común asumida tal cual es, busquemos un futuro colectivo auspicioso a través de un proyecto subjetivo de vida en común".

El militar considera que "el recuerdo de nuestros muertos en combate es un deber inexcusable, es nuestra responsabilidad con la historia, con el presente y con el futuro del Ejército y de la Nación.

Este recuerdo es esencial para la valorización positiva de la entrega de los que se empeñaron en combate precisamente para cargar de sentido este sacrificio".

Manifestó que entonces el pueblo de Formosa y el Ejército dieron a la Nación muestras de amor a la tierra, compromiso con la patria y deber ciudadano al rechazar el ataque a estas instalaciones de una banda paramilitar Montoneros a través de una acción delictiva que llamaron "Primicia".

"Hay una sola cosa que ni Dios puede cambiar es el pasado. La historia nos dice que en este lugar doce valientes, hijos de esta tierra, entregaron sus vidas en defensa de las instituciones y de las autoridades legalmente constituidas cuando presidía la República la señora María Estela Martínez de Perón", manifestó.

Evocó Dotto expresiones de la ministra de Defensa, Nilda Garré, quien sostiene que "el dolor de la muerte y la pérdida es sagrado", manifestando en ese sentido que "tiene todo nuestro respeto", estimando que debe convertirse ese concepto en un esfuerzo público por la construcción de una patria democrática y justa.

Distinciones y autoridades

Durante el acto castrense se distinguió con diploma y medallas a los familiares de los fallecidos; a personal de la Prefectura que intervino en la reacción frente al ataque, como también a quienes se encontraban prestando servicios en la unidad en aquel entonces.

Estuvieron entre otros el comandante del Cuerpo II con asiento en Rosario, general veterano de Malvinas, Sergio Fernández; el comandante de la XII Brigada de Infantería, general Mario Dotto; el jefe del Regimiento 1 "Patricios", y el general Hugo Domingo Bruera, secretario general de la jefatura del Estado Mayor del Ejército. El presidente provisional de la Legislatura, Armando Cabrera, el intendente Fernando De Vido, el presidente del STJ, Manuel Hang, ministros del PE, legisladores nacionales y provinciales e invitados especiales, asistieron al acto.

"Estamos aquí para honrar la vida y parafraseando la canción de Eladia Blázquez "no es lo mismo que vivir, honrar la vida "porque en definitiva es una virtud, es dignidad y es la actitud de identidad más definida" expresó el general Dotto en otro momento de su mensaje.

Considera que no hay edad para la gloria, el deber y el ejemplo y eso enseña la heroica militar de la Argentina, recordando al soldado tambor en Tacuarí, a Cabral en San Lorenzo, a Falucho en Calleo, Estévez en Malvinas y al soldado Hermindo Luna en Formosa.

"En esa siesta cuando el sol era soberano Luna fue intimado a rendirse por un vehículo que intentaba entrar al cuartel para robar las armas de la Nación. "Rendite, negro, que con vos no es la cosa!" le dijeron los atacantes y la percepción de Luna fue inmediata y su reacción natural y espontánea: "Aquí no se rinde nadie, mierda" fueron sus últimas palabras, recibiendo una concentración de proyectiles en su pecho.

"Luna entregó su vida alertando a sus camaradas de lo que vendría. No entregó lo que sentía como a su madre, no entregó a su patria", contó.

Dotto dijo que ese mismo heroísmo, valor, decisión y entrega se repitió en los distintos sectores del Regimiento 29 y esa potencia espiritual les permitió recuperarse de la sorpresa inicial logrando restablecer el control de la situación al precio de sangre generosamente derramada en este cuartel convertido en campo de batalla hoy campo santo.

También rindió el reconocimiento a todos los héroes anónimos de las fuerzas de seguridad y policiales que cumplieron con su juramento de luchar en defensa de las instituciones, interpretando que su labor "permitió salvaguardar el patrimonio de la Nación impidiendo la obtención del objetivo pretendido por esta banda armada".

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