Inseguridad, un tema pendiente según Alperovich.

Graciela Ibarra, de 46 años, no sabe qué función cumple el Poder Legislativo ni tampoco conoce a Oscar Godoy y Pedro Balceda, los parlamentarios que el domingo se habrían trompeado en la Legislatura.
Mientras la lupa del mundillo político estaba sobre el discurso del gobernador, José Alperovich, durante la inauguración del período de sesiones ordinarias, Graciela preparaba un almuerzo con sabor a poco para sus hijos. “No, no vi la tele“, confiesa con el temor de alguien que espera ser reprendido. Sin embargo, la política se metió ayer por la ventana de su casilla del barrio Puerto Argentino, cerca del Mercofrut, y la hizo testigo de las repercusiones de las palabras del mandatario.

Luego de observar la “solución habitacional” que el Estado le aportó en el patio de Graciela, Alperovich dio una conferencia de prensa a metros de su casa. Vestida con un uniforme azul que utiliza para limpiar la escuela en la que trabaja, la mujer asistió al espectáculo curiosa y dubitativa. Incluso, tuvo que soportar que dos punteras de la concejala Teresa Felipe de Heredia y de su hijo Daniel Heredia discutieran en la puerta de su casa.

El gobernador afirmó a la prensa que no había leído las críticas de los opositores a su alocución, sin embargo respondió los puntos cuestionados. “Puede ser que tengan razón. La inseguridad es un tema pendiente, estamos trabajando fuerte pero nos falta mucho. Por ejemplo, recién se me acercó una señora que me dijo que le habían robado un inodoro. Este problema existe“, ejemplificó asombrado, Graciela no lo estaba tanto.

Además, el mandatario se refirió a la problemática de la drogadicción. “Lo de la droga lo digo todos los días, no es que lo escondo. No soy el dueño de la verdad, soy un ser humano que se equivoca como cualquiera“, aseveró ofuscado. Mientras, en la vereda unas dirigentes barriales bromeaban y gritaban: “viva la droga, vivan los porros“.

Mientras Graciela se distraía con las bombas de estruendo que algunos punteros hacían estallar y perdía el eje de la conversación, Alperovich contestaba por qué no había nombrado a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, en el discurso. “La mencioné cuando hablé del aumento de los jubilados. Pero la verdad es que el mensaje era para todos los tucumanos“, dijo.

El titular del Ejecutivo reiteró su llamado a los sectores disidentes y destacó que la manera en la que se reunirán dependerá de la voluntad política de los opositores. “Como gobernador quiero lo mejor para Tucumán. Un Gobierno y un partido solo no sacan a la provincia adelante, ya habrá tiempo para las elecciones. Hay cosas que se pueden trabajar en conjunto“, remarcó.

La confirmación de la firma de un acuerdo para la construcción de un hotel cinco estrellas y que el crédito de $ 500 para los empleados públicos está disponible fueron las informaciones que cerraron la rueda de preguntas.

El gobernador se subió a la camioneta tráfic con los funcionarios que lo acompañaron y se llevó el bullicio; Graciela se quedó parada en el portal de su vivienda, ajena, sin entender mucho lo que había sucedido en cerca de su propio hogar.

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