La inseguridad sigue en el centro de la escena

En una semana donde la inseguridad sigue siendo el gran tema de agenda, las novedades estuvieron a la orden del día con hechos promovidos tanto desde el oficialismo como de la oposición.
El gobierno bonaerense, a través del ministro de Seguridad, Carlos Stornelli, intentó promover ante la opinión pública el anuncio de un recambio de jefes policiales interpretándolo como “una mejora en la lucha contra el delito”.

Esa premisa, tan utilizada en cada una de las medidas que se adoptan se ha transformado en una especie de idea fuerza universal. Pero en este caso el oficialismo presionado por los acontecimientos –una gran cantidad de delitos que suceden a diario- vincula una medida más con la eficacia que con la eficiencia. La primera está relacionada con los resultados y la segunda con la optimización de recursos. Con esta última medida -que se refiere a cambios en jefaturas distritales del Conurbano e interior por pedido de intendentes- se trata de una mera reorganización, como lo fue hace unos meses la creación de superintendencias regionales de las cuales ya nadie habla.

Ahora, creer que los cambios en las cúpulas pueden traer una efectiva e inmediata lucha contra el delito se puede tornar más difícil para una opinión pública que más que jefes busca presencia policial activa en el territorio bonaerense.

Como se dijo en anteriores columnas, hay otras medidas que apuntan a un logro simultáneo de eficiencia y eficacia. Por caso, en la capital bonaerense se observa la presencia de más rondines, de policías en ciertas esquinas céntricas y hasta de efectivos de caballería, que tradicionalmente se los sacaba de los cuarteles para eventuales desbordes o en operativos para canchas de fútbol.

Por el mismo carril circulan las propuestas de cuadrículas inteligentes. Un sistema que parece ser una réplica que se inspiró en la segunda gestión –y de apenas pocos meses- de Juan José Álvarez y que tuvo en su subsecretario de entonces, Diego Gorgal, su diseño. Ese programa, presentado como la gran solución –pero que fue descartado de plano por otros ministros – incluía un plan de rutina, un programa de respuestas rápidas –que no contaba aún con el 911- y una distribución racional de patrulleros y efectivos.

Más allá de si las cuadrículas inteligentes son o no copias o réplicas, la gente espera resultados al menos para cambiar una sensación de vulnerabilidad en garantías para el patrimonio y vida de los bonaerenses.

Y si de ideas de viejas gestiones se habla, preocupa la ausencia de promoción de acciones contra drogadependencia, siendo que muchos especialistas sitúan el origen de la problemática de adicciones como origen de muchos hechos delictivos. Si existen no se conocen, al menos con la fuerza con la que se difunden otras acciones de gobierno. Como ejemplo, vale destacar algunas denuncias desde la oposición parlamentaria sobre la virtual disolución de muchos centros de prevención de adicciones (CPA) que venían de gestiones anteriores. Si desde el ministerio de Salud, a cargo de Claudio Zin, las acciones van más allá de la instalación de centros específicos, cuesta observar importantes resultados. También llama la atención que no se imponga como tema de agenda el de la prevención o tal vez esté eclipsado por los grandes anuncios de reordenamiento policial.

Lo cierto es que hoy cumple unos diez años el debate sobre la inclusión social. Se viene señalando desde entonces la necesidad de derrotar los efectos de la droga en jóvenes marginados por el sector de la economía formal de la sociedad de consumo. No son pocos los conocedores de la problemática que señalan esta realidad: el poder del fuego está en el paco y en las demás sustancias adictivas que promueven una conducta delictiva. Esto, difícil de entender desde la concepción de clase media urbana, se instala como flagelo de dimensiones impensadas años atrás. Y ahora se observan multiplicados los efectos.

Nadie descubrió la pólvora con esto. Pero lo cierto es que nadie enfocó esta problemática como una situación de emergencia que hubiera obligado a destinar el máximo de recursos para su atención. En su lugar, otras gestiones declararon en emergencia sólo las áreas destinadas a la represión.

Molestas sugerencias

Quien advirtió un cierto espacio vacante para trabajar en la temática fue el empresario y diputado nacional Francisco de Narváez. Halló en un el ciberespacio un soporte importante para canalizar demandas de los vecinos bonaerenses sobre la lucha contra la delincuencia.

Es el tan mentado mapa delictivo, donde quedarán volcados los registros de denuncias formales o informales sobre hechos ocurridos en distintos puntos del territorio bonaerense. De esta manera el político opositor también despliega su ironía al generar una información a la policía bonaerense que se supone que ya cuenta en su poder. De paso asume un rol de protector de quienes en infinidad de ocasiones han efectuado una demanda que la policía no pudo o no supo canalizar.

El gobernador Daniel Scioli mucho habrá pensado en su ministro Carlos Stornelli acerca de no haber promovido de oficio esta técnica tan conocida desde la primera gestión de Carlos Arslanián. O será que no la difundió de forma efectiva, bajo el temor lógico de significar ese mapa como instrumento de información interna. Pero las pruebas están a la vista. El mapa delictivo opositor aparece como una propuesta participativa que, a partir de ahora, no será más patrimonio simbólico del oficialismo. Lo cierto es que el mapa delictivo originado en un sector de la oposición, generó un enorme malestar en cierto entorno del sciolismo.

No se sabe si en ese contexto el gobernador lanzó esta semana su frase “no puede haber especulación política en materia de seguridad” o si lo dirigió hacia otros sectores que hacen de la inseguridad un eje importante de su discurso.

Margarita, Cobos y vos

La semana también dejó muchos comentarios y trascendidos acerca de distintos encuentros entre dirigentes de distintas extracciones. Mucho se habló de un supuesto encuentro entre Margarita Stolbizer y el cobismo y entre ella misma y Felipe Solá.

El encuentro co el mendocino habría motivado cierto recelo y disgusto de la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió.

Para los conocedores del ambiente debería sorprender más un encuentro con el vicepresidente de la nación que con el ex gobernador bonaerense con quien mantiene desde siempre un buen nivel de diálogo. De la otrora dirigente radical se viene comentando una anécdota que la relaciona en una sintonía política de coincidencia con el actual diputado nacional. En las elecciones del año 2003 ella, a la cabeza de la fórmula radical veía con cierto temor el avance del voto autoritario en territorio bonaerense representado por Luis Patti y Aldo Rico. De ellos se habló de una suerte de alianza electoral para integrar una fórmula conjunta que no prosperó. La información de entonces daba cuenta que si esa fórmula hubiera se hubiera constituido la dirigente estaba totalmente dispuesta a bajar su candidatura en favor de traccionar votos progresistas hacia la candidatura de quien finalmente fue reelecto en septiembre de 2003.

No obstante, muchas cosas pasaron en Felipe Solá y en el felipismo desde entonces. Hubo un lustro de maridazgo con el kirchnerismo al que ahora reprueba. También un cierto acercamiento al duhaldismo al cual el entonces gobernador le puso fecha de funeral el mismo día en que proclamaba oficialmente su total fidelidad al matrimonio que hoy ocupa la Casa Rosada.

Con ese Felipe Solá habría tenido contactos Margarita Stolbizer quien blanqueó el encuentro sin mayor demora: “Es cierto que me he reunido con Solá para conversar, pero la charla se limitó a analizar la situación general, compartimos el análisis y la preocupación por un Gobierno que se está desbandando."

A la luz de las últimas elecciones la intuición indica que la oposición necesita de cierta imagen de integración, aunque no de encuentro de buenas voluntades sin discurso creíble y unificado.

Pero lo cierto es que, con la dura legislación electoral que plantea en algunas regiones una alta votación para lograr pisos de representación en la legislatura bonaerense, no sorprendería en el día de mañana una suerte de asociatividad transitoria con vista a no desperdiciar votos que luego no se manifiestan en un alcance de poder concreto en cuanto a cantidad de escaños.

Un triunfo arrollador de la oposición en su conjunto podría ser un anticipo de una eventual victoria de aquí a cuatro años cuando se recambien autoridades ejecutivas. Esto si se mantiene el espacio común.

Se lograría un primer objetivo que es el del espacio general para la oposición. Luego ese capital será motivo de una disputa material y simbólica para determinar quien es el verdadero padre de la criatura.

Por el momento todo pasa por el terreno hipotético y recién se inician las primeras conversaciones. Mientras tanto, el kirchnerismo apuesta a una recuperación tras meses de caída al vacío con sus renovados paquetes de medidas económicas. Y Scioli también apuesta a consolidar una imagen de eficiencia en su lucha contra la inseguridad que le reporte al menos evitar una sangría en la intención de voto para el oficialismo bonaerense. (www.agencianova.com

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