La inseguridad no es una marcha

Por: Ricardo Roa

Sería temerario pensar que la demanda por más seguridad no está al tope de las preocupaciones de la gente simplemente porque la marcha en Plaza de Mayo no fue multitudinaria. Y un despropósito, que el oficialismo se solace con este resultado, como si el número representara todo el reclamo que la sociedad le hace al Gobierno y pretenda así achicar su responsabilidad

El acto tuvo un inocultable color opositor. Descalificar por eso la movilización es como pretender que la inseguridad no existe.

La gente pide acciones eficientes para enfrentar el delito. Y el Gobierno contesta erráticamente. Muchas veces como si el problema no fuese suyo. La Presidenta omitió el tema en el mensaje inaugural del Congreso. Y recién reparó después de que figuras de la TV hicieran de altoparlantes del reclamo colectivo.

Cristina Kirchner apuntó a la inoperancia de los jueces, que terminaron enredados con el Gobierno en una confusa discusión sobre crímenes de la dictadura, delitos de hoy y falta de presupuesto. Es cierto que la Corte no puede hacerse cargo de las fallas de otros poderes del Estado. Y también lo es que sus propias deficiencias no se arreglan con más dinero, como explica Martín Böhmer en La democracia, con poca voz ante los gritos del odio.

La falta de respuestas a un drama que golpea todo el tiempo y a todos ha generado un debate desordenado y una dinámica peligrosa. En él, personajes famosos se hacen eco de la demanda desoída e instalan planteos a favor de la pena de muerte y la vuelta de la conscripción.

Ocupan un espacio que debería ser de los especialistas. A falta de un debate profundo y de respuestas serias, en cualquier momento, hasta habrá uno que reivindique algo de la dictadura.

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