Inseguridad: qué hacer, cómo y en cuánto tiempo

Seis funcionarios y expertos en la materia contestaron cuatro preguntas de Clarín. Propusieron hacer reformas en la Policía, mejorar la vigilancia en las calles y atender cuanto antes la cuestión social.
1 ¿Cómo califica la situación de inseguridad en la Provincia de Buenos Aires?

2 ¿Está de acuerdo con bajar la edad de imputabilidad de los menores?

3 ¿Está de acuerdo con restaurar contravenciones como el "merodeo" o la "vagancia" en el territorio bonaerense?

4 ¿Qué medidas de emergencia tomaría para bajar los delitos en la Provincia en el lapso de un año?

Marcelo Saín

Ex viceministro de Seguridad. Profesor universitario.

1 Lo más grave es la ausencia de gobierno y de gestión política en materia de seguridad. A la ausencia de un diagnóstico actualizado sobre la criminalidad ordinaria (referida al delito común y, fundamentalmente, al delito violento) y compleja (narcotráfico, robo de vehículos y venta de autopartes, entre otros), se le añade la ingenuidad perversa de postular que ninguno de estos emprendimientos está fuertemente condicionado por la regulación policial. Esto es, la protección de ciertos sectores policiales y la recaudación ilegal de fondos provenientes de los frutos de esos delitos, como lo ven la mayoría de los bonaerenses.Para los gobernantes provinciales, la situación criminal deriva de la falta de leyes y de acciones "duras", y del escarnio al que fue sometida la institución policial cuando fue conducida políticamente en la época de Leon Arslanián. Por ello, postulan el endurecimiento de leyes y el otorgamiento de autonomía operacional y más poder discrecional a la Policía. Siempre abordan de manera trivial y criminológicamente infundada el problema criminal y nunca mencionan ni gestionan las condiciones sociales de alta marginalidad urbana que favorecen los delitos violentos cometidos por menores que viven en esa marginalidad.

2 Si los menores en conflicto con la ley son recluidos en verdaderos "reformatorios" altamente indigentes y signados por el hacinamiento y la tortura, la baja de la edad de inimputabilidad no constituye una medida seria. No se resuelve el problema de la criminalidad violenta cometida por menores altamente marginales con la amenaza penal de la punición. ¿Se puede ser tan miope como para desconocer que, en gran medida, los "pibes chorros" roban en lugares con protección policial o que se lanzan a robar autos para proveer a los talleres de desarme con regulación policial?

3 Sostener que el merodeo, la vagancia o el rostro cubierto son una fuente de delito violento es una postura insulsa y perversa. El nuevo proyecto de régimen contravencional bonaerense es una nube de humo para evitar abordar los temas de fondo. No va a haber una disminución de los delitos ni de la violencia de los mismos, como tampoco va a transformarse el mapa de la vulnerabilidad ni de la victimización. Pero le va a permitir al Gobernador "surfear" la demanda construida política y mediáticamente en favor de una respuesta punitiva exacerbada contra la villas miserias.

4 Se trata de construir gobernabilidad política donde no la hay. Llegó el turno de la política, y ello requiere de tres ejes: primero, crear modernas estructuras de gestión política de la seguridad, especializadas en la planificación del sector y en la conducción de los instrumentos sociales y policiales de intervención para la prevención y control de los delitos; segundo, conformar amplios dispositivos de inclusión y de prevención social de conflictos y delitos; tercero, llevar a cabo un proceso serio y profundo de reforma policial apuntando a conformar instituciones policiales eficientes y sin los bolsones de corrupción que atraviesan a las actuales policías. Esto no depende de la justicia, sino que es una decisión política.

Fernando Bellido

Miembro de la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Morón

1 Preocupante. Principalmente por los hechos graves y violentos que vivimos en el último tiempo en el conurbano.

2 No creo que la baja de la edad de imputabilidad sea la única solución para combatir la inseguridad. Es una medida que sólo apunta a intentar atacar los efectos de la inseguridad y me parece que hay que trabajar fuertemente sobre las causas que la generan. Entre tantas, podemos citar la exclusión social, el narcotráfico y la falta de educación.

3 Tendría que ver cómo están redactadas las conductas prohibidas, para coincidir o no. Igualmente, de la manera en que estaba establecida la contravención de vagancia (hoy derogada), no creo que sea una medida útil para frenar la ola delictiva, más allá de los reparos constitucionales que podría tener. Como tampoco lo es la penalización de la ebriedad en la vía pública.En el primero de los casos, la imposibilidad de trabajo no puede ser motivo de sanción; y en el segundo, considero que a los ebrios se los debe asistir médicamente, pero no criminalizarlos. Igualmente, lo que sí pienso es que hay que elaborar un nuevo código contravencional, pues la legislación que se aplica es de 1973 y está muy desactualizada con la sociedad actual.No obstante, destaco que la Policía tiene suficientes facultades para identificar a quien merodea una vivienda sin motivo razonable, como también para hacerlo respecto de quien circula por la calle con el rostro cubierto, más aún cuando lleva un palo o causa desorden.

4 Hoy la inseguridad debe ser una cuestión de Estado y éste debe realizar el máximo esfuerzo económico para combatirla e incluirla prioritariamente en la agenda política, escuchando a los sectores de la sociedad involucrados y a la Justicia. Pero es difícil, por lo complejo del tema, que pueda haber una completa y eficaz solución a corto plazo.

Por lo pronto, a la Policía no le puede faltar nada para cumplir con su función.

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