La inseguridad generó 18.000 empleos

Sólo desde enero de 2008 hasta la fecha la cantidad de custodios privados subió en 2.000. El número total de estos vigiladores ya está a la par de los uniformados policiales del Estado.
Hace casi 20 años que la inseguridad convive con los mendocinos día a día. Su carta de residencia en la provincia ha permitido que con el tiempo haya mutado gradualmente y que ya no se trate sólo de una problemática, sino de un negocio generado por la necesidad.

Si hoy un milagro bíblico erradicara la inseguridad en la provincia, miles y miles de mendocinos se quedarían desempleados y varias firmas irían a la quiebra.

Es que en la actualidad la inseguridad, ese azote que nadie sabe cómo neutralizar, genera al menos en Mendoza 18.000 puestos de trabajo directos, más de $1.000 millones al Estado, y a la actividad privada costear la lucha contra el delito.

Un síntoma que refleja con claridad la situación es el fenómeno de la seguridad privada. En menos de diez años "el sector ya tiene 7.200 empleados", afirmó el titular del sindicato de custodios, Juan Carlos Alcaíno, aunque el Estado tiene registrados sólo 5.000.

Y reveló la magnitud del negocio: "En la provincia las agencias de seguridad privada están moviendo de piso por sus servicios, unos $28,8 millones al mes que es algo más de $345 millones al año".

El servicio hoy lo prestan unas 120 empresas que están en Mendoza, el 80% de ellas son locales.

Alcaíno agregó un dato más para pintar el crecimiento del rubro: "Desde enero de 2008 hasta la fecha la cantidad de custodios privados creció en 2.000".

El número de los custodios ya está a la par de la fuerza policial, el otro ejército contra la inseguridad, pero que emplea el Estado.

Desde el Ministerio de Seguridad señalaron que "tenemos 7.500 policías, de los cuales 6.700 son los que están en la calle, en la prevención". El presupuesto que el Estado mendocino destina a Seguridad es de $620 millones. El 80% se gasta en los salarios.

El incremento de personal policial es una de las demandas más relacionadas con el problema de la inseguridad.

Y es que esa necesidad se empezó a plantear como una política de Estado en 1999, cuando el gobierno de turno concluyó que 3.500 policías en las calles no eran suficientes para hacer frente a la problemática delictiva.

Sin embargo, la Policía también presta servicios de vigilancia privada y los uniformados lo hacen durante sus 48 horas de franco.

Son los conocidos servicios extraordinarios que se ven a diario cuando uno se encuentra con un policía haciendo guardia en un banco, un boliche, un partido de fútbol, un recital y un comercio, entre otros.

Los servicios extraordinarios generan otros 3.000 puestos de empleo que ocupan policías en su descanso y que les insumen en su conjunto a los que los contratan unos $5 millones mensuales, esto es, $60 millones anuales.

Estos megasectores son sin duda las dos grandes usinas del negocio de la inseguridad y superan con creces a otros que igualmente y en forma indirecta, pero muy cerca de la trinchera, hacen su aporte.

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