La inseguridad cansa

La diputada nacional Julia García asegura estar harta de vivir en un marco de intranquilidad. Pide que el Intendente genere un ámbito de discusión para modificar una realidad que agobia. Y asegura que existe la pena de muerte aplicada por los victimarios a sus víctimas.

Todas las semanas sucede algún hecho violento en la ciudad, que sacude a los marplatenses. Hace días fue la situación que se vivió en una feria comunitaria, donde un menor baleó a otro y uno de los disparos dio en la cabeza de una beba de 21 meses. Ante esta reiteración, hay gente que comienza a mostrarse cansada.

Una de ellas es la diputada nacional Julia García, quien exige que el intendente Gustavo Pulti clarifique cómo se utilizan los fondos destinados a seguridad, y que se organice un ámbito de debate en el que participen todos los sectores involucrados en la toma de decisiones.

N&P:- ¿Qué análisis se puede hacer de la situación delictiva en la ciudad?

J.G.:- Más allá de cualquier análisis, esta situación lamentablemente nos excede a todos. Y creo que no tiene solución si no se toman medidas tendientes a cambiar toda la historia. Hablar con los padres de las víctimas brinda otros elementos, no sé si para tratar de buscar en la Justicia, en la Policía, en la ciudadanía una solución que nos lleve a tener un poco más de tranquilidad con respecto a la resolución. Porque ya no pedimos que no sucedan las cosas; lo que pedimos, al menos desde lo personal, es que cada vez que suceden, estén los ámbitos que correspondan para contener las situaciones que nos pasan. Si hoy volvemos a la historia que repetimos con algunos chicos, que por no tener dónde alojar al menor seguramente queda en libertad, me empieza a preocupar, y esto se repite con demasiada asiduidad como para que nosotros podamos estar tranquilos.

N&P:- ¿Y qué es lo que se puede hacer desde la política?

J.G.:- En realidad no soy yo quien debe decirlo porque no es mi ámbito, tal vez sea el Concejo Deliberante. Sé que hubo una audiencia pública llevada adelante por el concejal Schütrumpf, pero más allá de aclarar lo cotidiano, no se profundizó el tema de la utilización de los $13.000.000 que mandaron para seguridad. Porque en realidad de nada sirvió ese comentario que hizo el intendente municipal delante de todos los que estábamos allí, que parecía un chiste, de que el día anterior a la muerte del taxista habían llegado al municipio $13.000.000. Cuando se le preguntó dónde se iban a destinar, dijo que iba a ser una discusión de todos. Pero para que haya una discusión de todos tiene que haber primero un ámbito donde discutirlo. Creo que mientras no se discuta y todo el mundo intente -porque yo creo que nadie va a tener mala leche para estas cosas-, si se abre un ámbito de debate va a ser pura y exclusivamente para tratar de solucionar un tema que nos perjudica a todos.

N&P:- ¿El tema de los menores es lo que más preocupa?

J.G.:- Son menores que tienen mucho resentimiento y que no tienen una contención una vez que delinquen, porque no hay ámbitos donde alojarlos y crearles un condición de vida superadora de la que tenían. Mientras esto siga sucediendo así, la solución ni siquiera está en nuestras manos. La gente dice que hay que cambiar las leyes, pero las leyes están perfectamente escritas. Sólo hace falta gente de buena voluntad que las haga cumplir. Porque en realidad, la ley que protege a los menores sería muy digna y no sería tan discursiva si los ámbitos que se contemplan en esos espacios existieran en todos los sitios como Mar del Plata, donde es común que un menor delinca, asesine y aplique la pena de muerte.

N&P:- ¿Se puede comparar esto con la pena de muerte?

J.G.:- Le guste o no le guste a quien defiende los derechos humanos, yo no creo que nadie pueda estar lejos de este análisis. Aquí la pena de muerte existe, aplicada del victimario a la víctima, y lamentablemente tampoco se hace nada para que ese victimario contemple dentro de su mente cambiar su realidad. Y el Estado, por su ausencia, tampoco ayuda a generar una condición que le permita reinsertarse en la sociedad.

N&P:- ¿Qué opina de la idea de "sensación de inseguridad" que algunos han instalado?

J.G.:- Estos hechos ya son una moneda corriente y basta de negarlos. Creo que tapando la realidad, no teniendo una solución coherente con la aplicación de los fondos que supuestamente deben estar en el municipio, no llegamos a nada. Estos fondos sirven para pagar el alojamiento de todo el personal de Gendarmería que está en nuestra ciudad, para los coches, que están bien a la vista, cosa que si alguna persona tiene un problema con la Justicia tiene varias calles como para evitar el cerrojo de Gendarmería... Más allá de todo, si llegan a tener alguna situación criminal, y son ellos quienes están en el lugar del hecho, tampoco pueden actuar. Creo que ese momento que el intendente dijo que iba a ser producto de una decisión de todos los que de alguna manera estamos involucrados en este tema, ya no se debe demorar más. Esta condición debe existir como para que todo el mundo opine y de una buena vez y para siempre se apliquen esos fondos.

Desde lo personal

N&P:- ¿De todo lo que se podría hacer para cambiar esto, no se hace nada?

J.G.:- No resignarse al tema de la violencia es cambiar las cosas. Y no hablo ni aprovecho esta situación, porque seguramente alguna persona va a decir que uno aprovecha su condición de legisladora opositora para hacer política con estas cosas. Yo hablo desde el dolor personal: mi hija fue asaltada a las 3 de la tarde hace unas semanas en la casa de mi otra hija. Ella cometió, en realidad, la locura de subirse al auto y después con el patrullero ir a buscar a estas personas, identificarlas y arriesgarse, porque a las dos horas la persona que acompañaba al motociclista que la asaltó quedó en libertad porque se decía que no había elementos. Y participó del hecho exactamente igual que la persona que la asaltó. Entonces dejémonos de hipocresía: yo hablo desde lo personal y como ciudadana.

N&P:- ¿Esto termina produciendo en la sociedad una sensación de hastío?

J.G.:- Es que yo estoy atemorizada y también me estoy hartando. El Estado me pide que yo le otorgue gente de buena voluntad desde la conciencia de criar un hijo o una nieta. Ahora resulta que las dos o tres veces que el Estado en estas circunstancias ha tenido que estar presente para devolverme a mí lo que yo hago por ellos, por traer gente de buena voluntad a este mundo, el día que mi nieta tuvo Gripe A no estaban creadas las condiciones en los lugares que el protocolo decía que la tengo que llevar a atender. El Estado estaba ausente. Asaltaron a mi hija y seguramente volverá a cruzar a quienes la asaltaron en cualquier lugar de la ciudad. El Estado vuelve a estar ausente. Entonces, realmente, ésta ni siquiera es mi queja como legisladora, es mi queja como ciudadana. Porque las personas que no tienen la posibilidad de expresarse, seguro que están tan hartas como nosotros.

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