El inquilino que multiplica la fortuna de los Kirchner.

Relats alquila el hotel Los Sauces y ganó contratos de obra pública.
Comenzaba la primavera de 2006 y Juan Carlos Relats estaba de paso por Santa Cruz para controlar la marcha de un acueducto que construía una de sus empresas. Néstor Kirchner, a quien conocía desde antes de que llegara a la Casa Rosada, lo invitó a El Calafate, y, una vez allí, le mostró el hotel que estaba terminando de construir. "Quiero que me lo alquiles", le dijo el Presidente. Un mes y medio después llegaron a un acuerdo. El precio lo puso Kirchner.

El contrato por el que en noviembre de 2006 el hotel Panamericano, propiedad de Relats, se hizo cargo de Los Sauces, el hotel boutique del matrimonio presidencial, fue por tres años. El acuerdo contemplaba el pago de US$ 105.000 por mes el primer año y de US$ 210.000 mensuales a partir de noviembre de 2007, cuando se terminó de construir la segunda etapa del hotel.

El negocio no fue nada bueno para Relats. No sólo porque hasta noviembre de 2008 los ingresos por Los Sauces no llegaron a los $ 4 millones y le dejaron al grupo una pérdida de más de $ 8 millones, según averiguó La Nacion, sino porque, además, lo convirtió en protagonista de un escándalo cuando se reveló que había sido una de las fuentes de ingresos con las que los Kirchner justificaron la suba del 158% en su patrimonio a lo largo de 2008.

El tema llegó a la Justicia cuando se supo que Relats tenía millonarios contratos de obra pública en todo el país, varios de los cuales habían sido blanco de denuncias por sobreprecios y licitaciones supuestamente arregladas, como lo denunció el diputado de la Coalición Cívica (CC) Juan Carlos Morán. El imperio del inquilino presidencial comenzó hace cuatro décadas y hoy supera los $ 1500 millones. Abarca casi todas las provincias e incluye millonarias obras viales, tres hoteles, seis casinos, la construcción de acueductos, la operación de pozos petroleros, 130.000 hectáreas de campo, 80.000 cabezas de ganado y una porción de la codiciada Cuota Hilton.

Voceros del grupo Relats aseguran que el alquiler de Los Sauces fue una operación estratégica que le permitió a la compañía penetrar en el mercado de turistas europeos, al que sólo pueden acceder los que ofrecen el circuito Buenos Aires-Bariloche-El Calafate. Explican que si bien los ingresos por Los Sauces fueron menores a los previstos, el hotel funcionó como una herramienta de marketing que produjo ganancias en los otros hoteles del grupo.

Este año el panorama podría empeorar. Como producto de la crisis internacional, el turismo en El Calafate empezó a retroceder, luego de ocho años de crecimiento ininterrumpido, con una temporada récord en el verano de 2007. Ese año, los inquilinos de Los Sauces perdieron casi $ 3 millones, pese la Secretaría de Turismo informó una ocupación hotelera superior al 90%.

Kirchner y Relats se conocieron en 2001, cuando la posibilidad de que el santacruceño llegara a presidente sólo habitaba como sueño en la cabeza de unos pocos. Los presentó Julio De Vido, actual ministro de Planificación Federal y entonces ministro de Economía de Santa Cruz, que solía alojarse en el Panamericano cuando visitaba Buenos Aires. Volvieron a verse el 15 de mayo de 2003. Carlos Menem acaba de renunciar al ballottage y Kirchner eligió el hotel de Relats para dar su primera conferencia de prensa como presidente electo. El empresario había mantenido excelente relación con los anteriores habitantes de la Casa Rosada y, para cuando asumió Kirchner, tenía armada una red de negocios que lo ubicaba entre los hombres más poderosos de la Argentina.

Idas y venidas

En su primer año en el poder nacional, Kirchner le dio la espalda: volvió a licitar los contratos de las rutas con peaje y dejó a Relats sin los dos corredores viales que controlaba, los de las rutas 5 y 7. Pero las cosas cambiaron. En los últimos años, las constructoras en las que interviene el grupo Relats (JCR SA, Necón SA y Rutas del Litoral SA) recibieron $ 558 millones de parte de la Unidad Coordinadora de Fideicomisos de Infraestructura (Ucofin), una de las fuentes de financiación de la obra pública. La cifra representa el 11,7% del total de los fondos consignados en el sitio oficial del organismo, en concepto de avance de pagos del Sistema Vial Integrado.

El año pasado, la presidenta Cristina Kirchner firmó el decreto 902/2008, por el cual se reconoció a Rutas del Litoral una deuda de $ 32 millones, correspondiente al recálculo posterior a la evaluación de un contrato que contemplaba la construcción, operación y transferencia de una ruta que une Resistencia y Formosa. Voceros del grupo Relats afirmaron a LA NACION que la deuda era legítima y que, en realidad, deberían haberles pagado $ 22 millones más por intereses.

Ese mismo año, el grupo sufrió un revés: el gobernador Juan Manuel Urtubey le quitó a Necón SA la concesión de Aguas de Salta por incumplimientos. La empresa dejó una deuda de $ 400 millones con unos 400 proveedores, a los que aún no terminó de pagarles. Voceros de la compañía atribuyeron los problemas a la imposibilidad de hacer frente a los costos crecientes por el congelamiento de las tarifas.

Pese a los inconvenientes, los negocios del grupo continuaron. En 2006, JCR se adjudicó por $ 545 millones un tramo de la autopista Córdoba- Rosario. El diputado Morán denunció a Relats ante la Justicia y pidió que se investigara un posible sobreprecio en esa obra.

Otras dos obras en Santa Cruz, los acueductos de Piedra-Buena San Julián y El Calafate, también están cuestionados (de lo que se informa por separado). El primero de esos contratos, JCR lo obtuvo en sociedad con Esuco SA y con Gotti SA, una de las empresas que más creció desde 2003. En La Pampa, Relats se asoció con Electroingeniería, otra de las empresas favoritas de Kirchner, para construir el acueducto del Río Colorado. En Río Negro, tiene una parte de Casinos del Sur, la empresa que maneja los casinos de Bariloche, Ingeniero Jacobacci y El Bolsón. Los últimos dos se abrieron como extensiones del primero, sin licitación.

En las últimas semanas, sin embargo, Relats perdió un gran aliado para los negocios: el anonimato.

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