El inquietante costo del diálogo

Por Carlos Pagni

El diálogo político padece una deficiencia congénita de credibilidad, por el carácter belicoso de quienes lo conducen. Mientras el diplomático Aníbal Fernández enciende relax music y sahumerios, Néstor Kirchner socava al gobernador de Santa Cruz, va a Chubut para ensayar una venganza casi física contra Mario Das Neves y ordena a su hermana Alicia sancionar a los intendentes del conurbano con la suspensión de la ayuda social a los desposeídos de sus comunas (por lo visto, también las dádivas, de $ 600 por beneficiario, eran testimoniales).

Son curiosidades. La principal incógnita que pesa sobre el pluralismo oficial es su viabilidad económica: ¿cuánto cuesta la perestroika de los Kirchner? Es de sentido común: para un equipo político que perdió las elecciones y ostenta una altísima imagen negativa, no hay consenso sin plata.

Antes del 24 de agosto, el Congreso debe renovar o suspender el permiso que le ha venido otorgando al Poder Ejecutivo para que fije retenciones a las exportaciones de granos e hidrocarburos. Aníbal Fernández y Carlos Zannini despertaron a este problema hace pocas horas. Agustín Rossi, el sufrido jefe de la bancada oficialista, les aclaró que es imposible conseguir la prórroga sin conceder rebajas. Anoche, en la Cámara de Diputados se especulaba con una reducción de 5 puntos en la alícuota para la soja y de 10 en la del maíz y el trigo. El costo fiscal sería de alrededor de $ 3200 millones. El acuerdo es provisorio: después del 10 de diciembre la oposición quiere volver a discutir los montos. Se especula con llevar las retenciones a la soja al 20%, lo que equivaldría a resignar 8000 millones de pesos.

Los gobernadores también cobrarán el voto de sus diputados y senadores. Los peronistas de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba pretenden que, así como el 30% de la recaudación por las retenciones a la soja se distribuye entre todas las provincias, las que se cobran por hidrocarburos se repartan en la misma proporción.

Al revés de lo que sucedía cuando los Kirchner llegaron al poder, ahora muchas gobernaciones son más prestigiosas que la Presidencia, convertida en un factor de derrota electoral. Los caudillos del interior quieren hacer sentir esa superioridad en la caja.

Esta presión se hará sentir antes de fin de año en una nueva distribución de lo que se recauda por el impuesto al cheque. Los gobernadores, que perciben el 30% de lo recaudado, pelearán para llevarse por lo menos el 50%. Hacienda debería ceder unos $ 5000 millones por año.

Sorpresa

Es posible que la política argentina se despierte hoy con una novedad impensable: un atisbo de rebeldía de Daniel Scioli. Los Scioli regresarán de la casa de un amigo empresario de Cerdeña, que no es Villa Certosa. Scioli piensa renunciar a la jefatura del PJ nacional (¿quién irá por ese partido al diálogo político?) y blindarse en la provincia en un pacto con los intendentes. Después de incorporar a dos de ellos (Baldomero Alvarez y Alberto Descalzo) a su gabinete, reclamará un nuevo fondo del conurbano de alrededor de $ 3000 millones. Es el seguro del PJ bonaerense para emanciparse de Kirchner.

Si Scioli comienza a pedir, ¿qué puede esperarse de Hugo Moyano? Su lealtad costó, la semana pasada, $ 470 millones. Es lo que Julio De Vido se comprometió a aportar, con recursos del impuesto al gasoil, para pagar el 17% de aumento salarial de los camioneros. La otra factura de Moyano saldrá de la Superintendencia de Salud hacia las obras sociales: $ 2400 millones por año.

El costo del diálogo político es inquietante por las restricciones del Tesoro. Kirchner prohibió ceder a la "restauración neoconservadora" de quienes aconsejan un ajuste. La Presidenta lo demostró en la comida del martes pasado con empresarios y sindicalistas. Amado Boudou obedece. Hasta ahora el único cambio que planea es estético: la incorporación de Sebastián Palla a su equipo. Palla era el representante de las AFJP cuando Boudou estatizó sus fondos.

La estrechez fiscal y la rigidez política reactivan un interrogante: ¿cuál será la próxima caja sobre la que irán los Kirchner? Una pista: la Presidenta tuvo un simpático cruce de palabras, en la comida del martes, con el banquero Jorge Brito. Cuando ella le reprochó, otra vez, por el alto costo del dinero, él replicó: "La tasa de interés la fijan los títulos públicos, que rinden el 25 por ciento".

Bono

En las entidades financieras suponen que el Tesoro intentará una colocación "voluntaria" de bonos a una tasa del 10% en dólares. Pero los banqueros prefieren seguir aplicando su dinero en títulos que cotizan a precio de default. También entre ellos los Kirchner perdieron las elecciones.

Sin esa salida, Hacienda apelaría a la contabilidad del Banco Central para solventarse. Según varios expertos, el Banco Central ya no sólo contemplaría como ganancia el retorno obtenido por invertir sus reservas internacionales (ingresos genuinos), sino también el que logra por la depreciación del peso frente al dólar: no es lo mismo valuar las reservas del Central, de US$ 46.000 millones, a $ 3,14 por dólar que a 3,45, como terminó el tipo de cambio en diciembre de 2008. Eso permitió comunicar una ganancia de $ 4600 millones, que fueron transferidos al Tesoro. ¿Y si Economía pretendiera de Martín Redrado el mismo esfuerzo contable para hacerse de $ 24.000 millones en 2010? Es el año que vence el mandato de Redrado. Tal vez haya que agregarlo, con Scioli, Sergio Massa y tantos otros, a la lista de migrantes.

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