La ley que inquieta a los intendentes bonaerenses y divide a los ediles

Una polémica ley promulgada en enero de este año permite a los concejales bonaerenses incorporar a sus dietas el pago de la antigüedad, acumulada por cargos anteriores en la administración pública.
La iniciativa instaló el debate en varios distritos del interior de la Provincia.

Muchos intendentes están que trinan.

Este plus salarial, que debe ser abonado por los municipios, pone en jaque las hasta ahora delicadas cuentas comunales.

La norma dividió las aguas también entre los ediles.

Algunos iniciaron gestiones administrativas para cobrar, otros llevaron el tema a la Justicia, y hubo quienes expresaron el rechazo devolviendo el dinero.

Este plus salarial puede representar hasta 3.000 pesos extra en las dietas de cada concejal, dependiendo de los años de antigüedad que hayan tenido en otros cargos públicos.

La ley 13924, que modifica un artículo de la Ley Orgánica Municipal (LOM), fue sancionada por la Legislatura y promulgada por el Ejecutivo bonaerense en enero pasado.

Sin embargo la polémica comenzó cuando los casos llegaron al Tribunal de Cuentas provincial.

Para ese organismo, el dinero para pagar el adicional tiene que salir de los presupuestos municipales que aprueban los concejos deliberantes.

En los distritos insisten en que esas partidas deben provenir de fondos provinciales o nacionales, según se trate de ediles con cargos en una u otra jurisdicción.

Muchas localidades dieron el debate en diciembre del año pasado, cuando trataron el presupuesto para el ejercicio 2009.

En cambio, hay otros que lo trataron hace poco tiempo; tales son los casos de Olavarría y Esteban Echeverría.

Como se mencionó, en enero de 2009 entró en vigencia, luego de su publicación en el Boletín Oficial, una modificación al artículo 92 de la Ley Orgánica Municipal, que prevé el pago de la bonificación por antigüedad a los concejales que tuvieron cargos públicos nacionales, provinciales o municipales.

En algunas comunas el pago se había iniciado con anterioridad a la aprobación de la normativa, mecanismo que luego no fue avalado por el Tribunal de Cuentas.

Ese trámite determinó acciones administrativas y judiciales.

Entonces, la Legislatura decidió votar un proyecto de reforma a la Carta Orgánica de las Municipalidades, para uniformar criterios sobre el pago del beneficio.

Según la modificación, cualquier empleado que cumpla funciones en algún organismo público y resulte electo concejal, durante ese período seguirá acumulando el cómputo de los años trabajados en su empleo original para el cálculo de la antigüedad.

Este índice le permitirá incrementar la dieta que cobra.

El artículo 92 de la LOM es el que fija los salarios de los concejales, que están atados a los sueldos de los empleados municipales y varían según la dimensión del distrito.

Así, por ejemplo, en las localidades en que el Concejo Deliberante está formado por diez ediles, la dieta es de hasta dos meses y medio del haber mínimo de los agentes municipales.

En los que corresponden catorce concejales, la liquidación no puede superar los tres meses.

Con dieciocho hombres en el cuerpo deliberativo, la relación llega hasta tres meses y medio.

Con veinte, hasta cuatro y medio.

Y donde hay veinticuatro, hasta cinco sueldos mínimos de los empleados locales.

En Estaban Echeverría el Concejo Deliberante adhirió, mediante ordenanza, a la ley provincial, pero el intendente, Fernando Gray, la vetó con el argumento de que el Municipio, en este contexto de crisis económica, no puede afrontar ese incremento.

Por su parte, en Olavarría todos los ediles cobran este plus salarial.

Sin embargo el bloque de la Coalición Cívica encontró una original manera de expresar su rechazo.

Todos los meses, tras percibir sus dietas, los dos hombres que componen el bloque devuelven a una cuenta de la Municipalidad los haberes que recibieron en concepto de antigüedad.

Por último, la mencionada ley abrió el fuego cruzado entre los intendentes bonaerenses, que en general se oponen a tener que desembolsar un plus cuando apenas pueden cumplir con el pago de sueldos.

A pesar de esto, y de la angustiante situación económica, muchos ediles, incluso del propio oficialismo, se niegan a rechazar el incremento, que llevaría las dietas de algunos hombres del cuerpo deliberativo a los ocho mil pesos de bolsillo.

Con el pago de este plus, muchos concejales duplicarían sus ingresos.

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