Inquieta el avance de la ultraderecha en Holanda.

Logró el 17% en los comicios europeos.
BRUSELAS.- El resultado de las elecciones europeas celebradas anteayer en Holanda, en las que un partido de extrema derecha fue el segundo en cantidad de votos, volvió a despertar las inquietudes de los analistas acerca de la baja participación de los ciudadanos y del crecimiento de partidos nacionalistas, extremistas, xenófobos o contrarios al desarrollo mismo de la Unión Europea (UE).

En Holanda, el Partido por la Libertad (PVV), del diputado Geert Wilders, contrario a la inmigración y muy crítico del islam, logró un resultado considerado "impresionante", al pasar del 5,9% de los votos obtenidos en las elecciones legislativas de 2006 a casi el 17% este año, lo que le permitirá por primera vez ingresar al Parlamento Europeo.

Los analistas concuerdan en sostener que es poco probable que se registre un crecimiento tan marcado de fuerzas de extrema derecha en los demás naciones de la UE. Pero muchos subrayan que si esto sucedió en un país tradicionalmente multiétnico y conocido por su tolerancia, como Holanda, se trata de un síntoma de un malestar más generalizado, causado por la combinación de los efectos de la crisis global y el descontento social por la falta de acción del bloque europeo ante la debacle.

Holanda y Gran Bretaña fueron anteayer los primeros países de la UE en acudir a las urnas. Ayer se les sumaron la República Checa, país abiertamente euroescéptico que ejerce actualmente la presidencia del bloque, e Irlanda, cuyo gobierno de coalición se enfrentaba a una posible debacle como consecuencia de la recesión que azota al país.

Unos 388 millones de electores de los 27 países que integran la UE están convocados hasta mañana para elegir, por un mandato de cinco años, a los 736 eurodiputados del Parlamento, en los mayores comicios transnacionales del mundo.

Según las encuestas, los conservadores se mantendrán como primera fuerza del Parlamento y los socialistas seguirían en segundo lugar, aunque podrían perder varios escaños a manos de los partidos nacionalistas. Los resultados se conocerán mañana.

Otra Europa

En Holanda, un día después de las elecciones, Wilders destacó la "hazaña" lograda por su partido. "La población holandesa quiere otro concepto de país, otro concepto de Europa", declaró exultante el líder del PVV.

"Y los holandeses también han dicho que quieren otro gobierno al frente del país", agregó Wilders, que se animó a afirmar que exigirá "elecciones generales anticipadas".

El PVV logró captar a parte del electorado holandés por sus propuestas: que la UE cierre sus puertas a nuevos socios; que se frene un eventual ingreso de Turquía al bloque comunitario, y que se acabe con los gastos excesivos de las instituciones europeas.

De las elecciones en Holanda partió también un señal de alarma respecto a la participación electoral, que fue del 36,5%, más baja que la ya escasa del 39,3% de los últimos comicios europeos, en 2004. Por eso se multiplicaron las llamadas de las autoridades para que los ciudadanos concurrieran a las urnas. Del 62% de participación registrado en las primeras elecciones europeas, en 1979, se llegó al 45,5% en las de 2004.

Incluso el presidente saliente del Parlamento, el español Josep Borrell, volvió a indicar ayer: "Si la gente no vota, el peligro es que esto sea una ventaja para los partidos más extremistas".

Sin embargo, el éxito del PVV podría ser el primer signo de un avance importante de las agrupaciones extremistas o euroescépticas, hasta ahora marginales, en Dinamarca, Austria, Bulgaria y la República Checa.

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