Inmobiliarias, después de un octubre para olvidar

Ni el dólar planchado ni la inflación bastaron para frenar la caída en las operaciones de compraventa de propiedades, a pesar de que el décimo mes del año suele ser muy bueno.

"La verdad es que está todo demasiado tranquilo", se sinceró un experimentado operador inmobiliario, consultado sobre el presente de la actividad en la ciudad.

Es que ni un dólar planchado ni la inflación que no cede --un escenario ideal para la inversión en propiedades-- pudieron frenar la caída en el número de operaciones de compraventa de inmuebles, que, según datos del Colegio de Escribanos de la Provincia de Buenos Aires, cedió en agosto un 14% interanual en monto y un 24% en cantidades.

Para los agentes consultados, la merma en el volumen de actividad se habría extendido hasta el pasado mes, llamativamente, uno de los períodos más dinámicos para la compraventa de inmuebles.

"Octubre siempre fue un muy buen mes para nosotros, pero no fue este el caso", admite Mario Oscar Macagno, titular de Macagno Propiedades, con una vasta trayectoria en el sector.

Para Edgardo Yivoff tampoco se trató de un período con algo para destacar. "Por lo menos hasta ahora, la retracción en el valor del dólar no nos ayudó", asevera.

En forma unánime, los operadores consideraron que la demanda de propiedades está fuertemente condicionada por la profunda crisis que atraviesa la actividad agropecuaria, núcleo central de la economía regional y poderoso motor para el comercio de la ciudad.

"Es simple: la zona tracciona mucho la demanda de propiedades, y como el campo anda mal, caen las ventas de inmuebles", destacó Macagno.

El diferencial entre el precio del metro cuadrado construido y el salario medio de los argentinos, además de la ausencia de crédito a tasas razonables son además razones estructurales para explicar la falta de operaciones.

"Hay que considerar también que los créditos no están al alcance de la gente", relató Yivoff.

Del lado de la oferta, el retiro de propiedades del mercado a la espera de que "aclare" para concretar una operación, sumado en menor medida al aumento del costo de la construcción explica porqué aún se sostienen los valores inmobiliarios a pesar de la caída de la demanda.

"Los precios no ceden, porque los propietarios no tienen necesidad imperiosa de vender. Eso se traduce en que de una cartera de 30 ó 40 propiedades que puede tener una inmobiliaria, la misma se reduzca a diez", destaca Macagno.

Claro que también es cierto que no todo lo que se ofrece se vende.

"Hoy asistimos a una sobrevaloración de algunas propiedades, de allí que los dueños las vayan cambiando de intermediario, aunque en la mayoría de los casos no logran venderlas y las mantienen en oferta hasta casi dos años", relata Daniel Quintana, de Inmobiliaria Quintana.

Adonde la crisis parece no haber llegado aún es a los barrios cerrados. Las ventas de terrenos para edificar en countries sigue mostrando números muy interesantes para las inmobiiarias bahienses.

"Si bien Bahía Blanca no cuenta con un mercado para propiedades que rondan cifras siderales, como los U$S 4.500 que se pagan en algunas zonas porteñas por el metro cuadrado, sí hay una demanda muy dinámica de profesionales con buenos ingresos, que se orienta hacia los countries", destaca finalmente Quintana.

Inalcanzable. Un informe realizado por este diario a mediados del corriente año arrojó que un empleado de comercio, la categoría laboral con mayor empleabilidad en la ciudad --concentra alrededor del 25% de la población económicamente activa--, necesitó ahorrar en forma íntegra su salario durante seis años para poder comprar un departamento de unos 50 metros cuadrados.

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