Las inmobiliarias buscan sumarse al furor generado por los créditos hipotecarios

Las inmobiliarias buscan sumarse al furor generado por los créditos hipotecarios
Algunos operadores proponen directamente bajar la cotización de los inmuebles un 10%, de modo de atraer compradores. Esto se suma a la aparición del regateo y las subastas
Con las elecciones legislativas del 28 de junio como bisagra, los agentes inmobiliarios comienzan a buscar variantes, entre las que piensan incluir rebajas en los precios de los departamentos que ofrecen, para que les permitan recomponer el ritmo de ventas una vez que el proceso electoral haya llegado a su fin. Luego de ese momento, entienden en el mundo de los ladrillos, se despejarán las incertidumbres y habrá mayor predisposición a invertir.

Los especialistas creen que llegó el momento de comenzar a armar sus propias estrategias en busca de la rentabilidad perdida, sobre todo luego de que el Gobierno lanzara la semana pasada las nuevas líneas de préstamos hipotecarios.

Aunque hasta hoy no tiene mayor repercusión dentro del mundo inmobiliario, algunos de sus representantes proponen directamente bajar las cotizaciones de los departamentos –es decir, los precios publicados–, como una forma de llamar la atención de los posibles compradores. De acuerdo con esta propuesta, así los inmuebles pasarían a cotizar al menos un 10% por debajo de su valor actual.

Barrios

Quienes impulsan esta iniciativa marcan a barrios como Caballito, Almagro o Villa Pueyrredón –es decir ubicaciones de clase media en donde el metro cuadrado cuesta en promedio u$s 1600– como los receptores de estas rebajas.

En zonas mejor posicionadas –con valores en torno de los u$s 2300– como Palermo o Recoleta, según los especialistas, no es tan necesario el impulso de las ventas a través de un reacomodamiento de los valores.

El argumento que esgrimen aquellos que apoyan esta idea, según pudo saber El Cronista, es que "la demanda hace tiempo que no convalida los precios que piden los dueños", por lo que "estamos obligados a encontrar un punto que nos permita ver más movimiento en las operaciones".

Ante la indecisión de algunos agentes inmobiliarios de llevar adelante estos movimientos, finalmente se determinó que la propuesta quedará freezada hasta después de las elecciones, cuando se retomará.

Una medida de este tipo, en definitiva, no haría más que blanquear la situación actual que atraviesa el negocio inmobiliario argentino.

Es que desde hace dos meses aquellos propietarios con necesidad de vender sus inmuebles comenzaron a flexibilizar sus pretensiones y, en muy buena parte de los casos alentados por las inmobiliarias, aceptan ofertas hasta un 20% inferiores a las cifras publicadas.

Esto se comenzó a observar en barrios de clase media, aunque también llegó a Puerto Madero, en donde inversores internacionales con rojos en el exterior decidieron emprender la retirada del mercado local. Así, pueden cerrar operaciones con descuentos de hasta el 20 por ciento.

Otra de las iniciativas puestas en marcha por las inmobiliarias es el remate.

Algunos agentes, incluso, comenzaron a vender de este modo ubicaciones en barrios de primer nivel, donde se observan retoques hacia abajo de hasta un 25%, logrando así sumar ventas por cerca de u$s 2 millones.

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