Inminente sanción de la OEA al régimen de facto de Honduras

Presión para restablecer al presidente depuesto
WASHINGTON.? Después de intensas negociaciones diplomáticas y ante el rechazo del régimen golpista hondureño de restablecer en el poder al presidente destituido, Manuel Zelaya, la Organización de Estados Americanos (OEA) se aprestaba anoche a suspender a Honduras del organismo y ejercer mayor presión internacional para restaurar el orden democrático en la nación centroamericana.

Al regresar de Tegucigalpa y ante la asamblea extraordinaria de la OEA, su secretario general, el chileno José Manuel Insulza, ratificó la oposición del gobierno de facto de Roberto Micheletti a considerar el regreso de Zelaya, quien pensaba volver hoy a su país acompañado de los presidentes de la Argentina, Cristina Kirchner; de Ecuador, Rafael Correa, y de Paraguay, Fernando Lugo.

"Ante esta situación, no creo que exista otra alternativa (?) que continuar con la postura asumida por esta asamblea y proceder a la aplicación del artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana",destacó Insulza en su informe, refiriéndose al ultimátum de 72 horas que se le había dado al régimen golpista para devolver el poder, que usurpó la madrugada del domingo pasado, cuando un grupo de militares sacó a Zelaya a punta de rifle del país.

El citado artículo de la Carta Democrática Interamericana, aprobada en 2001, permite a la OEA suspender a un estado miembro cuando se produzca en él "una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático".

En términos prácticos, la separación de Honduras de la OEA significa además de un serio aislamiento regional, el congelamiento de créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de los cuales depende en gran medida la empobrecida economía hondureña. Asimismo, se suspendería toda la asistencia y cooperación a nivel militar a través de la Junta Interamericana de Defensa, que ha sido un gran sostén a los militares hondureños en las últimas décadas.

"Ellos entienden el riesgo de las eventuales sanciones, especialmente en el plano económico", subrayó Insulza en su informe, en el que instó a continuar las gestiones diplomáticas a todo nivel para convencer al régimen golpista de abandonar el poder, al tiempo que señaló que la actitud rígida del régimen de facto tiende a endurecerse.

Atentos a la decisión que tomaría la asamblea, el gobierno de facto de Micheletti había anunciado ayer temprano por la mañana que se retiraría unilateralmente del organismo. Sin embargo, Insulza desestimó por completo el valor de esta decisión.

"No tiene ningún valor jurídico porque no es un gobierno legalmente reconocido", dijo.

Cuba, en 1962

No es la primera vez que la OEA suspende a uno de sus miembros; ya lo había hecho en 1962 cuando dejó afuera a Cuba por presión de Estados Unidos. Sin embargo, en ese caso, la decisión implicó al gobierno comunista de la isla, y no al estado en sí, como sucede ahora, destacó el secretario de Asuntos Jurídicos de la OEA, el uruguayo Jean Michel Arrighi.

Si bien el presidente Zelaya, que también se encontraba aquí, insistía anoche con su intención de regresar hoy a Honduras, Insulza advirtió que su llegada podría generar brotes de violencia.

"No hay normalidad pero tampoco signos de violencia, aunque existe el riesgo que la situación se deteriore. Hay el temor y la incertidumbre respecto de lo que podría ocurrir en un eventual retorno del presidente", destacó el diplomático.

Por su parte, el representante de Canadá, Peter Kent, también expresó su preocupación frente al retorno de Zelaya acompañado de los otros mandatarios, puesto que no están dadas las condiciones de seguridad.

"Canadá entiende que éste no es el momento para que el presidente Zelaya vuelva a Honduras. Las condiciones no garantizan su seguridad a su entorno", apuntó el embajador, dejando anoche el programado viaje en la total incertidumbre.

Advertencia de Nicaragua

En tanto, el embajador nicaragüense ante la OEA, Denis Moncada, denunció planes "macabros" del gobierno golpista para infiltrar grupos de manifestantes pro Zelaya y atacar a las fuerzas de seguridad del régimen de facto, acusando a Nicaragua, Cuba y Venezuela de promover una revolución armada.

"Los golpistas están preparando planes encaminados a responsabilizar y acusar a los gobiernos de Managua, La Habana y Caracas de promover una agresión armada a Honduras desde Nicaragua. Piensan realizar hechos sangrientos para acusar a Nicaragua del suministro de armas y pertrechos a simpatizantes del presidente Zelaya para atacar a las fuerzas de seguridad de Micheletti", alertó.

Ese plan, según denunció, se estaría fraguando con el apoyo de medios de comunicación "controlados por golpistas para generar un estado de opinión que tienda a culpar de antemano a los sectores y gobiernos que apoyan al presidente (depuesto Manuel) Zelaya por los hechos sangrientos que piensan realizar", explicó.

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