Es inminente otra negociación en el MPN

Es posible que se intente un nuevo proceso por "la unidad" en el partido provincial, mucho más después del mal resultado de los comicios del domingo en la capital. Atonía en el gabinete del gobierno, y algún que otro desapego.
Si alguien suponía que habría una fuerte y rápida reacción en el MPN -concretamente, en el actual oficialismo gubernamental- después del resultado de las elecciones del domingo, que mostraron una recolección de votos paupérrima para el promedio histórico del partido provincial, ese alguien se ha equivocado de medio a medio.

Las reacciones fulminantes no forman parte de la actual gestión, es evidente. Y la conciencia sobre las distintas situaciones que se presentan, es de digestión lenta: demora.

Lo cierto es que no hay nervios, hay casi una atonía. Haciendo una disección más o menos ligera del MPN actual, se lo puede dividir en tres: la burocracia de gestión en el gobierno; el sector opositor a esa actual burocracia, identificado centralmente con Jorge Sobisch; y quienes buscan o intentan una tercera vía, que andan como bola sin manija, bastante desorientados.

A los tres sectores, el resultado de las elecciones les encendió una luz de alarma. Esa luz se enciende en el partido provincial raras veces, y cuando lo hace, algún sacudón produce. Es la luz que ratifica el temor a perder en el 2011. Y es una luz que cada sector de los tres sectores identifica de manera distinta.

El gobierno -el sector de la burocracia de gestión- no pasa por un buen momento. El gabinete es un nido que no alberga a los pichones, un nido desordenado. Los reproches que se cruzaron horas después del escrutinio del domingo fueron de bajo vuelo, e incluso de escasa pasión.

No es de extrañar el desapego: el de Neuquén es un gobierno que se permitió, por ejemplo, tener a la ministro de Economía de viaje por Europa mientras explotaba la "bomba" del aguinaldo en cuotas.

En este contexto, como se sabe que ahora viene la interna por la conducción partidaria, hay especial atención en observar qué hace el sobischismo. ¿Dará pelea otra vez, o habrá negociación?

Desde el sector opositor sobischista, se ha comenzado a dar una señal: insistir con la unidad partidaria. "Acá el partido está en riesgo", se dice, para justificar el enfoque. Hay en estos cuarteles siempre en vigilia una disección despiadada de cifras y conductas de los casi dos años de gobierno de Sapag. Las críticas son cada vez más fuertes. Pero al mismo tiempo se observa que la oposición al MPN disfruta de sus desavenencias internas, de sus equivocaciones, de sus idas y vueltas.

En el tercer sector, en la "tercera vía", la que gusta machacar con la renovación partidaria, el proceso rumiante de reflexión sobre lo sucedido el domingo es también lento, pero además indeciso. ¿Qué hacer? ¿Formar una agrupación para plantear pelea en una interna, y sortear otro posible pacto Sapag-Sobisch? No le encuentran la manija a la bola, por ahora.

No pasará mucho tiempo antes que se le vea "la pata a la sota". Le urge al MPN sincerar sus variables, aun las más enfrentadas, las que arrastran las heridas más dolorosas.

De lo contrario, el futuro solo le deparará más incertidumbre.

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