Inmigrantes sin pizarrón

El gobierno de Silvio Berlusconi volvió a apuntar a los inmigrantes. Esta vez propuso limitar su presencia en las aulas de primaria y secundaria. Según la ministra de Educación, Mariastella Gelmini, no se trata de una medida racista, sino de darles la oportunidad de aprender mejor el idioma y la cultura italiana. “Ha habido muchos casos de clases compuestas casi totalmente por estudiantes inmigrantes. No cabe duda de que aprenderán mejor nuestra lengua y nuestra cultura si se mezclan con estudiantes locales”, aseguró. “Ello contribuirá a una integración más adecuada”, agregó.
La idea del gobierno italiano es que no haya más de 30 por ciento de estudiantes inmigrantes por clase. Pero el tema de la inmigración ya ocupó la atención del gobierno conservador de Berlusconi a principios de febrero pasado. En ese momento, el gobierno de Roma convirtió en ley lo que se conoció como “el paquete de seguridad”, un conjunto de medidas antiinmigratorias preparadas y presentadas por Roberto Maroni, ministro del Interior y dirigente de la xenófoba Liga Norte. A través de sus artículos se habilitó a los médicos a que denuncien a los inmigrantes ilegales, se facilitó la expulsión inmediata de aquellos que fueran detenidos y se tipificó la inmigración ilegal como un delito.

Debora Serrachiani, secretaria del Partido Democrático (PD) y nueva esperanza de la oposición, expresó su rechazo a estas políticas. “No nos reconocemos en un país que deja la seguridad en manos de sheriffs, que piensa que los inmigrantes son criminales y que busca asilarlos y marginarlos en las escuelas”, señaló.

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