La injerencia "K" afectó la producción local en el Congreso.

En diciembre, 8 legisladores nacionales por Mendoza culminan mandatos. Les tocó un período difícil para imponer leyes no promovidas desde el Gobierno.
Si la productividad de los legisladores nacionales por Mendoza se midiera solamente por la cantidad de proyectos que se convirtieron en leyes, quienes culminan el mandato el 10 de diciembre próximo se sacarían una mala nota. Entre los oficialistas, la senadora Marita Perceval ha sido la más activa en ese rubro, ya que interpretó durante su mandato muchas necesidades legislativas del Ejecutivo Nacional.

Para los opositores, en cambio, convertir en ley un proyecto es literalmente imposible, ya que el Congreso ha funcionado como un apéndice del Gobierno y nada que no fuera de interés de la Casa Rosada consiguió superar exitosamente una votación. Más aún, una iniciativa de un diputado o senador no kirchnerista no tiene chance alguna de salir con dictamen favorable de mayoría de una comisión legislativa, un paso ineludible para que un proyecto sea votado en una sesión del plenario de cualquiera de las dos cámaras.

Los mendocinos Ernesto Sanz, jefe del bloque de senadores radicales; Omar De Marchi, único representante del Partido Demócrata en Diputados, y Enrique Thomas, jefe de la bancada del peronismo disidente en la Cámara Baja, comparten el análisis previo. Los tres confían en que una de las consecuencias electorales del 28 será la pérdida de la hegemonía de que goza el Gobierno en el Congreso.

En los últimos tiempos, la marca del Ejecutivo sobre la actividad legislativa se profundizó aún más. Esto, teniendo en cuenta que, durante los períodos 2003 y 2004, la mayoría oficialista no era tan marcada y entonces los proyectos necesitaban de consenso entre las fuerzas políticas para convertirse en ley.

Esos años "fueron los mejores para la institucionalidad del país, pero también fueron los mejores tiempos del gobierno kirchnerista", opinó Sanz. En ese entonces, el radical consiguió una ley que prevé que los fondos provenientes de la corrupción que puedan recuperarse se destinen a los hospitales públicos.

Ni la firma de una mujer cercana a la presidenta Cristina Fernández, como lo es Perceval, destrabó el tratamiento de un proyecto de ley que regularía la situación de los menores delincuentes (Régimen Penal Juvenil). Una iniciativa en ese sentido reúne las firmas de dos mendocinos enfrentados partidariamente: Perceval y Sanz. Está cajoneada en el Senado y seguirá así hasta después de las elecciones, según se lo reveló Miguel Ángel Pichetto, jefe de la bancada peronista, a su par del radicalismo.

"Obviamente que ningún proyecto mío se convirtió en ley", reconoció De Marchi. "Presenté un montón de iniciativas tendientes a mejorar la calidad institucional del país, pero siempre choqué contra el poder de impedir de la mayoría oficialista". El demócrata no está solo en el Congreso. Integra el interbloque que encabeza el PRO, de Mauricio Macri, en el que revista una treintena de diputados.

"El estilo de hacer política del oficialismo es la causa de que no se pueda trabajar como la gente espera que se haga en el Congreso. El Ejecutivo impone los temas, y decide qué sale y qué no. Los proyectos que salen son sólo de diez diputados del bloque oficialista", sostuvo Thomas.

"Después del 28 de junio se van a empezar a ver algunos cambios. Para después del 10 de diciembre tengo grandes esperanzas de que se abra una nueva etapa en la vida institucional", remató.

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