Se inicia un mes caliente

Se inicia el que será quizás el mes más caliente en lo político de los últimos cincuenta años en una provincia en la que aún no se sale de una larga transición institucional, luego de sucesivas intervenciones federales, y de lo que fueron las gestiones del Pacto, del Panu y de los Colombi.
Todas las miradas están puestas en el escenario aún difuso de un 2009 que todavía no termina de perfilarse en cuanto hay interrogantes abiertos a los que sólo el tiempo y las circunstancias darán respuesta, sin olvidar de que por aquello de que todo tiene que ver con todo habrá definiciones que aún circunscriptas al universo radical o peronistas tendrán una notable incidencia en la configuración del escenario que se expondrá a la consideración de la gente, cuya percepción será definitoria a la hora aún lejana de comenzar a tomar decisiones en materia electoral.

En este marco, antes de que la semana termine quizás haya que esperar decisiones fuertes que marcarán la decisión de que en la disputa por el poder se jugará fuerte, quizás hasta el propio límite de una realidad cuanto menos confusa.

Los distintos planos de la realidad, el nacional, el provincial y los comunales evolucionan con una mecánica y tiempos distintos, hasta que llegue el momento de la yuxtaposición, algo fundamental a la hora de armar las ofertas electorales que surgirán de los acuerdos políticos plasmados en la confección de las boletas como resultados de las alianzas que terminen dándose.

Varios son los hechos que ocurrieron hasta ahora, en los últimos dos meses, entre ellos el aceleramiento de la definición en el kirchnerismo, con un candidato cantado que es Fabián Ríos; la entronización de Josefina Meabe en la Presidencia del Partido Liberal que será desde hoy una realidad con incidencia no menor en el tablero político provincial, y la elección de autoridades en ambas cámaras legislativas, en el Superior Tribunal de Justicia y en las cámaras civiles, como parte de un combo aún incompleto en el que falta considerar cómo evolucionan las acciones K, cómo cumple el Gobierno nacional en sus compromisos con la Provincia, cómo sortea la principal comuna el ahogo financiero que soporta estoicamente, además de ver la forma y el tiempo en que concluye la disputa por el sello de la UCR, y de qué manera el peronismo reacciona en el ámbito provincial en sus dos vertientes, la K y la anti K, con tantos signos de distancia como de acercamiento y con los precedentes de Provincias vecinas como Santa Fe o Entre Ríos donde contrariamente a lo que ocurre por caso en Misiones la coyuntura del 2009 encontraría un peronismo encolumnado tras intereses propios de las respectivas realidades provinciales, algo que además se reeditara en Provincias con alcurnia como Córdoba o Salta y que nada tienen que ver con lo que será el escenario del 2011 donde volverán a desconocerse los que hoy coincidirán en un proyecto común impuesto por las conveniencias recíprocas de una realidad que sólo muestra el peronismo y que pasa por su adaptabilidad a superar, en el momento menos pensado diferencias que parecían insalvables, quizás una característica que defina al justicialismo, que llevó a decir que los peronistas cuando se pelean son como los gatos que se multiplican.

Nunca pareciera estar dicha la última palabra, y lo acontecido el jueves en el Senado, o los acuerdos en diputados sólo parecieran una muestra de que por sobre las diferencias y los intereses prima a veces la racionalidad.

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