Ingrid como nunca antes se la conoció

Betancourt era “egocéntrica, altiva, que robaba comida”, escribió Keith Stansell, uno de los autores de un libro que relata los días de cautiverio en la selva colombiana. Hasta llega a decir que ella los trataba peor que los guardias de las Farc.
Los testimonios escritos sobre las experiencias de cautiverio en la selva colombiana pueden deparar sorpresas. Al menos éste parece ser el caso tras la reciente publicación esta semana del libro Out of Captivity (Después del cautiverio), escrito por tres estadounidenses que compartieron años de secuestro con la ex candidata presidencial franco-colombiana Ingrid Betancourt y fueron liberados junto a ella. En su libro, los ex rehenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) trazaron un perfil de Ingrid diferente del hasta ahora conocido por las cámaras. “Ingrid era una persona altiva, egocéntrica, que robaba comida, ocultaba libros e incluso nos acusaba de ser agentes de la CIA frente a los guardias de las FARC”, escribió Keith Stansell, uno de los tres autores.

Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves eran empleados de la compañía estadounidense de seguridad privada Northrop Grumman, una de las mayores contratistas militares del Departamento de Defensa. En febrero de 2003, todos fueron enviados a Colombia para supervisar las operaciones contra narcóticos llevadas a cabo por el ejército local con el asesoramiento de las tropas de Washington, en el marco del mentado Plan Colombia. La misión consistía en informar sobre el avance en la erradicación de los cultivos de coca en distintas áreas de Colombia. Pero cuando sobrevolaban la sureña región de Caquetá, su avioneta fue alcanzada por disparos de las FARC. Allí mismo debieron realizar un aterrizaje forzoso e, inmediatamente, fueron hechos prisioneros por la guerrilla.

Pocos meses después, en octubre de ese año, fueron trasladados al mismo campamento en el que se encontraba Ingrid Betancourt. Compartieron cinco años de vida cotidiana presos en la selva. En julio de 2008, los tres estadounidenses, Ingrid y otras once personas fueron rescatadas por el ejército colombiano, en lo que se llamó Operación Jaque. Ingrid se fue a París. Thomas, Keith y Marc se dedicaron a escribir.

A pesar del tiempo y las penurias compartidas, el recuerdo de la convivencia con Betancourt no parece ser muy bueno. Thomas Howes fue directo en una entrevista esta semana con la radio bogotana La FM. “Ella era una persona a la que le gustaba controlar y manipular, pero eso en cautiverio es una cosa muy difícil –señaló el norteamericano–. Quería mandarnos todo el tiempo, pero yo le dije que con las FARC ya teníamos suficiente.” En sus declaraciones radiales, Howes dijo que una de las cosas que más le molestaban de Ingrid es que siempre quería tener la última palabra sobre el modo de organizar la convivencia y cada detalle de la vida en la selva, y aparentemente no de un buen modo. “Le puedo asegurar que algunos soldados de la guerrilla nos trataron mejor que ella”, agregó. Stansell hizo lo propio hace dos días en una entrevista con la televisión colombiana. Según él, la relación fue problemática desde un comienzo, cuando, al llegar ellos tres al campamento donde se encontraba la ex política, ésta se habría quejado a sus captores de que ya eran muchos y no había lugar para los nuevos huéspedes. “Ingrid puede ser carismática, divertida e inteligente. Pero también puede volverse muy desagradable, diría una arpía, en cuestión de segundos –afirmó–. La vi intentar querer asumir el control del campamento con una arrogancia que estaba fuera de control.” Y fue más lejos. “A veces parecía una persona sólo interesada en ella misma. Llegó a extremos como no querer compartir la comida en partes iguales”, disparó.

Sin embargo, Marc Gonsalves fue el tercero en discordia. Este ex rehén no está de acuerdo con sus ex compañeros de cautiverio sobre Ingrid. Gonsalves habría llegado a desarrollar una buena relación con la ex candidata y así lo expresó en su libro. “Ingrid siempre supo aguantar mejor que nadie su tiempo allí dentro. Nunca la escuché quejarse, y siempre trataba de transmitir ese espíritu de resistencia a los demás.”

Y es que por estos días el mercado editorial colombiano está plagado de libros que contienen relatos de ex rehenes del grupo guerrillero, con un público que demuestra estar ávido de detalles acerca de las dificultades de la vida en la selva de su país.

Por su parte, Ingrid ya anunció el suyo. La ex candidata, que nunca se explayó sobre sus años de cautiverio, decidió que a fines de este año publicará su propia versión de aquella experiencia, en la que podría llegar a contestarles a los estadounidenses. “Creo que ha llegado el momento de hacer algo más, de explicar a la gente lo que viví y compartir con la gente mis pensamientos y sentimientos”, dijo Betancourt en conferencia de prensa al anunciar su próximo libro. Bestseller asegurado.

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