El ingreso a Uruguay, un modelo para aplicar en el paso a Chile

El ingreso a Uruguay, un modelo para aplicar en el paso a Chile
Los Andes explica cómo funciona el sistema que el Gobierno propone para el cruce por el Cristo Redentor.
Horacio Aizpeolea y Miguel Títiro - Especial para Los Andes

"Cero lío". Así resumió David Buffarini, un porteño muy habituado a viajar junto a su familia a Uruguay, los trámites migratorios que le exigen en el cruce fronterizo. Viaja varias veces al año desde Buenos Aires con destino a Punta del Este. Lejos están los controles aduaneros de ser un incordio en su travesía de placer. Desde su casa en Barrio Norte, junto a su esposa y sus dos chicos (de 9 y 12 años) van en al auto hasta la terminal de ferrys ubicada en el Puerto de Buenos Aires.

"Generalmente -contó a Los Andes- vamos con el auto hasta Colonia, a veces hasta Montevideo. Uno hace el check-in en el barco como si lo hiciese para tomar un avión. Sí o sí te piden los DNI (o cédulas) y la cédula verde del coche. La demora suele ser mínima".

En Semana Santa fue la última vez que se pasaron al Uruguay. En esa oportunidad, comentó David, debieron esperar más de lo habitual para hacer los trámites migratorios. "Pero el problema no fue por una cuestión de burocracia, sino que hubo unos buques demorados y esto produjo algunas demoras al acumularse los pasajeros pero no más de un par de horas", recordó. El trámite migratorio, describió, dista mucho de ser una pesadilla de papeles y formularios a llenar.

"Siempre llevamos la libreta de familia o un poder ante escribano para el caso de que viaje yo solo con los chicos". También se exige que el vehículo tenga la patente grabada en los cristales ("aunque jamás se fijaron en eso", admite). Otro requisito es que el coche tenga la extensión del seguro para el Mercosur ("es un papel verde, que tampoco lo piden"). También contó que personal de la AFIP y de Aduanas, "cada veintena de coches, le revisan el baúl a alguno, es una lotería".

Al bajar con el auto al suelo uruguayo, los vehículos deben pasar por una cuneta con agua para los procedimientos de control fitosanitarios. No hay ninguna requisa para el paso de alimentos. También contó que una vez hechos los controles en Argentina, no se tienen que repetir en el lado uruguayo. Y viceversa.

Muy de vez en cuando, David y su familia viajan a Uruguay por tierra. Utilizan el cruce Gualeguaychú-Fray Bentos. "Te comés a veces una cola de algunas horas cuando se trata de los feriados de fin de año, pero si no el paso es muy fluido". En este punto de control, también la mirada de las autoridades apunta a los DNI familiares y a la cédula verde del auto. "El control más exigente, diría, es la acreditación de las identidades de los chicos".

El problema

Desde la oficina de Buenos Aires de la Dirección Nacional de Migraciones explicaron por qué tanta diferencia entre los trámites migratorios que deben hacerse para pasar a Uruguay y los exigidos para pasar a Chile. La respuesta fue escueta pero contundente: "Está relacionada con la concepción rígida y estricta que los chilenos tienen desde siempre respecto a la migración y el control".

Hace unos días, el gobernador de Mendoza, Francisco Pérez, anunció que quiere que el cruce a Chile por el paso internacional Cristo Redentor, sea mucho más ágil que en la actualidad.

Pero, para conseguir esa modificación se debe lograr por parte de los dos países el reconocimiento recíproco de competencias, que significa una sola carga de datos, y no dos, como ocurre ahora. O, en su defecto, agilizar el actual sistema disponible desde 2008, llamado codo a codo, el que también debe desenvolverse con un solo momento de toma de datos al viajero.

Esta posibilidad puede ser implementada de inmediato por la Argentina, pero en Chile debe pasar el trámite de aprobación parlamentaria y los cambios a introducirse tienen que ser autorizados en el Congreso, que determinó los procedimientos vigentes y que se quieren reformar.

En nuestro medio, el gobernador Pérez le planteó al ministro del Interior, Florencio Randazzo, la necesidad de que las interminables colas y los reiterados problemas para sortear el límite, se agilicen como ahora ocurre con la circulación de ida y vuelta con la vecina república de Uruguay, en dos de los cruces que se disponen con el país hermano.Un usuario frecuente en los viajes terrestres a la nación allende la cordillera, reconoció haber sufrido esperas entre 4, 5 ó 6 horas, no obstante que los papeles se puede llenar en la capital antes de ser presentados en el límite. Eduardo, de quien hablamos, refería.

"Es verdad, en el complejo Los Libertadores, hay entre 8 y 10 cabinas, pero cuando se juntan allí autos particulares y ómnibus de pasajeros, el trámite consume de una a 2 horas. Pero, la situación se complica si te precede una larga fila de 100 ó 200 vehículos, y entonces los minutos y las horas empiezan a transcurrir". El viajero contó que en el último verano, al retornar a Mendoza, accedió a la zona chilena de los Andes, a las 22, pero recién pudo ingresar a su domicilio, en el centro de la ciudad, a las 7 de la mañana.

Migraciones

Mauricio Spitalieri, delegado en Mendoza de la Dirección Nacional de Migraciones, puso de relieve la modalidad de integración con Uruguay, con la implementación del Reconocimiento Recíproco de Competencia. "Este sistema -dijo el funcionario nacional-consiste, ni más ni menos, en realizar una sola carga, tanto en la salida como en la entrada a nuestro país".

De acuerdo a las conversaciones realizados en esta temática por las autoridades que tienen a su cargo las acciones para la circulación de personas entre las dos fronteras, Chile se ha comprometido a concurrir a Buenos Aires el 24 del corriente para poder ver, en las terminales de Buquebus, en Puerto Madero, en Buenos Aires, cómo funciona el sistema y así poder evaluar si pudieran aplicarlo en el Cristo Redentor.

Los visitantes verificarían el sistema aplicado en el puente Colón-Paysandú, el 25 de este mes.

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