El ingreso de los cordobeses caería 3,5%

Lo estimó el economista Juan Manuel Garzón. El ingreso promedio llegaría a 23.055 pesos. Es la primera baja desde 2002.
La palabra "crisis" fue la más usada en el último año en términos económicos y políticos. Ahora, ese concepto terminó por hacerse realidad en el bolsillo de los cordobeses que, en promedio, vieron caer sus ingresos 3,5 por ciento en relación con 2008.

Así, el ingreso per cápita de los cordobeses se ubicó este año en 23.055 pesos a precios de 2008, en lo que constituyó el primer quiebre de la serie de expansión que había comenzado en 2002.

El dato fue brindado por el economista Juan Manuel Garzón en el almuerzo del cierre académico del año de Fundación Mediterránea (ver información en 2A).

El ingreso per cápita –tomado como la división del producto bruto geográfico (PBG) por el número de habitantes– tuvo su pico en 2008 (23.891 pesos). Desde 1998, el mejor momento de la convertibilidad, el ingreso promedio de los cordobeses creció casi 12 por ciento y superó el 29 por ciento desde la devaluación de 2002 (ver infográfico). El cálculo se efectuó a pesos constantes de 2008, previendo una caída de 2,5 por ciento en 2009.

Tres factores. A la hora de explicar los factores que provocaron la caída de la economía cordobesa, Garzón aludió a un shock de oferta en el sector agropecuario (menos producción y menos precios), que implicó una caída de cuatro millones de toneladas y que significaron menores ingresos por 1.850 millones de dólares para los hombres de campo.

El segundo factor fue la baja de las exportaciones, con una reducción en las ventas externas de 3.300 millones de dólares, de las cuales alrededor de 500 millones obedecieron a menores ventas de manufacturas de origen industrial (MOI).

El último factor fue la caída de la demanda interna por desconfianza sobre las decisiones del Gobierno nacional y las intervenciones en los mercados. Las bajas más pronunciadas se registraron en maquinaria agrícola, 48,5 por ciento; en la producción de autos, 17,8; venta de electrodomésticos, nueve por ciento; y en los despachos de cemento, 8,9 por ciento. La caída en las compras de bienes durables no llegó a alimentos y bebidas, que en los primeros ocho meses crecen 0,4 por ciento.

Al final, Garzón esbozó un panorama optimista para 2010 al mencionar la recuperación en la producción de autos (Renault y Fiat), la normalización del régimen de lluvias (elevaría entre dos y 13 por ciento la producción de granos, con buenos precios a futuro), la depreciación del peso frente al dólar y el crecimiento de los países a los que les vende Córdoba.

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