Ingeniero Juárez está al borde del quiebre institucional por las disputas internas de los dirigentes locales que arrastran años

La bomba política explotó en la lejana localidad del oeste formoseño y por segunda vez en el año el quiebre institucional parece a la altura de la mano de un niño.
Los efectos de las internas que se profundizaron durante junio con denuncias y contradenuncias por el tema de la desaparición de los Documentos Nacionales de Identidad aún se mantienen latente y encontraron en la disputa de la presidencia del Concejo Deliberante otro factor para continuar en un camino que parece no tener retorno y del cual el más afectado es quien menos incidencia en las decisiones tiene: el pueblo que se mantiene como espectador de segunda a la gran pelea de fondo entre los dirigentes políticos.

Tal como lo había anticipado este medio, la erupción del volcán político explotó en los últimos días de la semana cuando el recientemente electo concejal Darío Guerra (un joven profesor de 28 años) expresó su intención de acceder a la presidencia del Concejo Deliberante a costa de cambiar su posición dentro de la interna local y de llegar de la mano del ex diputado Víctor Fernández se pasó a las huestes del intendente local, con quien el viejo caudillo mantiene un disputa histórica desde hace varios años.

Esta decisión del concejal electo activó la última fase que faltaba para que el descontrol institucional de Ingeniero Juárez se pareciera a lo que vivió el país en el 2001, con la gobernabilidad al borde de ser devorado por las ambiciones personales de la primera plana política de la ciudad.

De vereda en vereda

La inexperiencia del novato edil Guerra en la política se manifestó días atrás, cuando admitió a un portal de Internet la existencia de internas y se paró en la vereda de su padrino político. "Ingeniero Juárez vive una interna bastante interesante dentro de la propia línea del peronismo. Yo respondo al sector del "fernandismo" porque ingresé como concejal apoyado por Víctor Fernández (ex diputado provincial e intendente de la ciudad) en oposición a la línea del intendente (Cristino) Mendoza" manifestaba Guerra, aunque horas más tarde se dio cuenta que estaba del otro lado de la vereda en lo que fue un bochorno más en la vida institucional del pueblo cuando intentaron definir las autoridades del Concejo Deliberante y todo terminó en escándalo con denuncias policiales incluidas.

La pelea por la presidencia del Concejo

El capítulo más preocupante de los últimos días se manifestó en la sesión convocada para el jueves pasado, cuando las discusiones alcanzaron temperaturas tan altas que el diálogo se cortó rápidamente para dar paso a denuncias policiales del actual Presidente del Concejo Deliberante, el también profesor Vega, por supuestos "robos de libros oficiales", al tiempo que el grupo liderado por el hermano del intendente local –Francisco Mendoza- continuaron con la sesión y proclamaron a Guerra como presidente del cuerpo, algo totalmente ilegal según los expertos en cuestiones legales, ya que la sesión había sido "cerrada" por quien abrió la discusión como máxima autoridad (Vega) y fue presidida por un concejal que cumple mandato el 10 de diciembre de este año (Martínez), lo cual está inhabilitado según la Ley 1028 de Municipios para participar de las elecciones de las autoridades del próximo año .

Según confirmaron fuentes policiales al enviado de este medio, la denuncia se centra en la "entrega forzosa" que debió realizar el secretario administrativo de apellido Arias al recientemente electo para esa función, el señor Armando Blanco. Esa situación de desprolijidad suma más elementos para que se evidencie las ansias de poder de los representantes locales en detrimento de lo que se pregona a nivel provincial: el respeto de las instituciones.

Cámaras ocultas e inacción de gobierno

Tanto odio y peleas por manejar "la caja" provocó que en estos últimos dos años la energía del intendente, los concejales y los caudillos políticos se centrara a acumular poder, dejando para otra época o gobierno que viene la necesidad de hacer para lo que fueron electos: gobernar en bien del pueblo.

Los balances de gestión son elocuentes y marcan el triste rumbo que ha tomado esta localidad que en épocas pasadas se erigió como una ciudad pujante. Mientras municipios como Pozo del Tigre, Ibarreta, Comandante Fontana o Pirané son noticias en los últimos días por mostrar las obras que finalizarán antes de las fiestas como resultado de gestión y presentación de proyectos para poder utilizar el dinero que baja de nación por los Fondos Solidarios de la Soja, Ingeniero Juárez aún no tiene avalado ningún proyecto de mejora de la ciudad, por lo que ese dinero duerme desde hace meses en las cuentas bancarias porque no pueden justificar su desembolso.

Sólo el poder, nada para la sociedad

Con una simple obra puesta en marcha, varios juarences podrían tener un ingreso digno y pasar mejor estas fiestas. Nada parece importarles a los dirigentes, que andan "en otra cosa".

Más parece importar contar con tiempo suficiente para pasearse por cuantos medios locales haya para reiterarse acusaciones personales que rozan las ilegalidades penales.

En las últimas horas apareció un video donde quien fuera secretario administrativo del Concejo Deliberante, de apellido Palomo, "detalla verdades sobre el teje y maneje de la política local", acusando a todo el arco político.

Este recurso fue utilizado y explicado por varias horas en el canal de televisión local por el intendente, Cristino Mendoza, su hermano, y el controvertido concejal Guerra. Del otro lado del dial los demás concejales (Vega y Alvarado) daban también su versión de los hechos.

Si el tiempo utilizado durante los últimos dos años para acusarse de "inmorales para seguir en el cargo" hubiera sido puesto a discusiones de ideas sobre proyectos de crecimiento de la ciudad, la ciudad debería lucir como un ejemplo de progreso. Dos años de inacción del poder ejecutivo y legislativo de esa ciudad indefectiblemente tiene que terminar mal.

Los aborígenes amenazan con sitiar el pueblo

Conocidas las intenciones del concejal Darío Guerra, varios sectores aborígenes aseguraron vía telefónica que: "tenemos la promesa por boca del propio concejal que va a cumplir su palabra de no alinearse con el intendente, porque todavía hay una causa judicial por la pérdida de nuestros documentos y si nosotros cumplimos con nuestros votos para él, él debe cumplir con su palabra.

No creemos que falle a toda la comunidad que confió su voto a él porque si eso pasa vamos a perder un representante en el Concejo para que solucione nuestro tema de estar indocumentados y vamos a cortar todo el pueblo".

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