La infraestructura, punto vulnerable de la economía

SAN PABLO.? El gigantesco apagón que dejó a decenas de millones de personas sin energía eléctrica durante horas en 18 estados brasileños y en Paraguay sembró dudas con respecto a la confiabilidad de la infraestructura energética de Brasil y subrayó la necesidad de aumentar las inversiones para asegurar que el sector esté a la par del robusto crecimiento económico del país.
En los últimos años, en la gestión del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, la economía brasileña creció y fue capaz de recuperarse rápidamente de los efectos de la crisis global, lo que llevó a convertirla en una de las favoritas de Wall Street. Pero áreas como el transporte y la energía siguen siendo puntos débiles del país más grande de América latina, que será sede en 2014 de la Copa Mundial de fútbol y, dos años más tarde, anfitrión de los Juegos Olímpicos.

"Las larguísimas líneas de transmisión eléctrica de Brasil están muy mal mantenidas", señaló Adriano Pires, director del Centro Brasileño de Estudios de Infraestructura.

"Este apagón demuestra que Brasil es muy vulnerable. No se puede dejar que un país de su tamaño sea rehén de accidentes", agregó Pires.

Analistas dicen que los apagones ocasionales son inevitables, pero que están sorprendidos de que un problema en el sur de Brasil afectara a estados miles de kilómetros al Norte.

"Es necesaria una mejor gestión del sector eléctrico. Al problema no debería restársele importancia [...] Hay un problema con el manejo de los accidentes", dijo Luiz Pinguelli Rosa, ex presidente del gigante estatal de la electricidad Eletrobras.

Por su parte, el director ejecutivo de la consultora Indeco Energía, Otavio Santoro, dijo que siempre hay problemas, pero que no deberían afectar a tantos estados. "El Ministerio de Energía necesita mejorar su coordinación para que esos problemas puedan ser aislados", añadió.

Otros expertos describieron el apagón de cinco horas, el peor en Brasil en una década, como un incidente aislado y no una reiteración de los problemas que obligaron al país a racionar energía ocho años atrás.

"Brasil no tiene problemas con el suministro eléctrico [...] El sistema es confiable, incluso cuando enfrenta el riesgo de este tipo de problemas", dijo César de Barros Pinto, de la Asociación Brasileña de Industrias de Transmisión Eléctrica (Abrate).

Brasil hizo avances en el sector eléctrico luego de una crisis en 2001 y 2002, cuando la falta de lluvias redujo la producción de las plantas hidroeléctricas, que generan más del 80% de la energía brasileña. En ese entonces, la situación dejó al país sin la electricidad suficiente y lo obligó a efectuar racionamientos.

En contraste, el apagón de anteayer fue provocado por fallas en las líneas de transmisión que conectan al país con la represa de Itaipú, en la frontera con Paraguay, que genera el 19% de la energía que se consume en Brasil.

Ayer, Lula defendió la acción de su gobierno en el mantenimiento del sistema eléctrico y negó que el problema reflejara una falta de inversiones.

"No hubo una menor generación de energía. Tuvimos un problema en la línea de transmisión. En siete años hicimos el 30% de todas las líneas de transmisión que se hicieron en los 130 años anteriores??, sostuvo Lula.

Durante su gestión se construyeron nuevas plantas termoeléctricas, que ayudan a prevenir los cortes energéticos cuando no hay lluvias, y se aumentaron las conexiones al interior de la red nacional. Brasil siempre enfrentó grandes desafíos para distribuir la energía a través de su vasto territorio, por lo que requiere una extensa red de líneas de transmisión que, a menudo, pasan por áreas aisladas.

Preocupación

El apagón generó preocupación en Brasil, en el último tiempo centro de la atención mundial luego de que Río de Janeiro fue designada la primera sede olímpica sudamericana.

Ladrones aprovecharon la oscuridad para robar cerca del legendario estadio Maracaná, en Río de Janeiro, donde se realizarán la apertura y el cierre de los Juegos Olímpicos de 2016 y la final de la Copa Mundial de fútbol de 2014.

"Qué triste vivir en una ciudad tan linda, pero con una infraestructura tan precaria", se lamentó Igor Fernandes, un estudiante de derecho de 22 años. "Esto no debería ocurrir en una ciudad que va a ser anfitriona de los Juegos Olímpicos."

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