El informe de la inflación es la primera polémica

La nueva conducción suavizó un documento

En el inicio de la era "pos-Redrado" del Banco Central (BCRA), el directorio manejado por el kirchnerismo decidió ayer que difundirá un informe de inflación "light", mientras preparan cambios en la línea de funcionarios técnicos y en la política de acumulación de letras para los bancos.

Por otro lado, tanto desde el BCRA como desde el Ministerio de Economía se prepararon los argumentos para defender la postura del Gobierno ante la comisión bicameral que comenzará a reunirse para debatir la salida de Martín Redrado.

Puertas adentro, el vicepresidente Miguel Pesce comenzó el ejercicio de la presidencia con un mail para notificar a todos los empleados de la entidad sobre el cambio en la conducción, que aún debe convalidar el Congreso (ver aparte).

Pero sin esperar la resolución parlamentaria, los directores oficialistas ya decidieron tamizar el reporte sobre inflación que habían preparado los economistas de la entidad con el aval de Redrado y cuya difusión se aplazó una semana, hasta hoy.

En la versión original, se hablaba explícitamente sobre el riesgo de inercia inflacionaria, tal como lo mencionó Redrado en la presentación del programa monetario en el Congreso a fines de 2009.

Por intervención del directorio, esa terminología fue "suavizada" y resta ver si el informe aún da cuenta o no de los índices alternativos a las cuestionadas cifras oficiales.

En los sectores más enfrentados a Redrado se aclaró que "la línea técnica no puede publicar lo que quiere en una entidad pública clave" y además recordaron que en los últimos dos años "no se había hecho ninguna mención tan dura a la inflación" hasta que estalló la pelea por el Fondo del Bicentenario. Más moderados, otros directores juraron que se llegó a un "texto consensuado, menos autorreferencial", en alusión a la acusación de personalismo contra Redrado.

Reducción del stock

En torno a la política de renovación de Lebacs y Nobacs, varias fuentes confirmaron a La Nacion que "la intención es reducir el stock porque es un negocio demasiado redondo para los bancos, que prefieren comprar letras a dar crédito".

Por esa razón, no exhibieron preocupación por la posibilidad de que siga bajando la demanda de letras, ni que se acorten los plazos, como reflejo de la desconfianza de los inversores por la posibilidad de que se manipule algún indicador.

En la misma sintonía, en el Ministerio de Economía cuestionaron la fuerte participación de inversores extranjeros en estas licitaciones durante algunos momentos de la gestión de Redrado.

Ayer hubo un intenso contacto entre importantes funcionarios del BCRA y de Economía para apuntalar la postura del oficialismo en el Congreso frente al tratamiento del DNU que removió a Redrado.

Más allá del tema de Redrado, la nueva conducción de la entidad apunta a realizar cambios en gerencias y subgerencias que consideran "afines a Redrado".

De todos modos, no todos los directores del kirchnerismo piensan igual, ya que algunos prefieren un cambio más gradual que no altere demasiado la imagen de la entidad y otros, más radicales, prefieren un cambio profundo que ponga al BCRA en línea con los deseos del matrimonio presidencial. "Pesce no hará caza de brujas", confió una fuente no kirchnerista, con un muy leve tono de esperanza.

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