Informe especial: la estrategia de Kirchner en las provincias opositoras

Informe especial: la estrategia de Kirchner en las provincias opositoras
El presidente quiere colar candidatos propios en listas ajenas. Es la estrategia en los distritos más adversos, como Córdoba. En la provincia de Buenos Aires arrastrará votos con su nombre.
Néstor Kirchner pretende transformar la elección bonaerense en un plebiscito. Para ello necesita de una escena fuertemente polarizada y una lista que logre compatibilizar los intereses de gremialistas, intendentes del conurbano y restos del filoprogresismo que adhirió a la construcción transversal. Un trabajo por cierto arduo, al punto de que alguno ya ha iniciado gestiones para conseguir un sello partidario que le permita respaldar a Kirchner sin compartir boleta y tribuna con lo más tradicional del sindicalismo. En provincias en las que un triunfo se torna quimérico, la estrategia será otra. En Córdoba, por ejemplo, además de una lista de neto tinte K, el patagónico negocia "colar" a alguno de los suyos en el armado del gobernador Juan Schiaretti.

LA DOCTA. Córdoba está tapizada de afiches bordó con el rostro de Eduardo Mondino, quien, en principio, trata de instalar su imagen. Si bien Mondino es oriundo de la provincia, hace mucho tiempo que la abandonó para desempeñar el rol de defensor del Pueblo de la Nación. Ahora sus expectativas están puestas en una senaduría por el PJ y la única condición que le impuso a Schiaretti fue la de tener absoluta libertad de discurso. Si bien no oculta el fastidio que le produjeron recientes denuncias del defensor (en especial la que derivó en el allanamiento a la ANSES), Kirchner hace de tripas corazón porque Schiaretti le ha dado luz verde para colocar en el pelotón de pretendientes a un hombre de su confianza. El elegido bien podría ser el vicegobernador Héctor "Pichi" Campana. Lo que está en veremos es la voluntad del ex basquetbolista, impresionado por la rechifla que recibió el martes 24 en La Perla, el campo de exterminio más cruel de la provincia. El armado netamente kirchnerista de Córdoba ha quedado en manos del actual intendente de la capital, Daniel Giacomino. La primera candidatura a diputada pertenece a Patricia Vaca Narvaja, la de senador tal vez vaya para el sociólogo Francisco Delich.

EL TERRITORIO DE BINNER. En Santa Fe no habría espacios para una jugada similar. Más allá de la cantidad de legisladores que cada fuerza coloque en el Congreso, Carlos Reutemann y Hermes Binner se imaginan presidenciables. Binner es adversario declarado de Kirchner y Reutemann no tiene la menor intención de colgarse un salvavidas de plomo. Más aún, ha eludido de todas las formas posibles la presión del kirchnerismo para incluir a Agustín Rossi en una lista de unidad del PJ santafesino. Pese a ello, "muchos gremios que en el orden nacional están con Kirchner, aquí en Santa Fe apoyan al Lole", afirma un allegado al ex piloto de Fórmula 1. Además del moyanismo, Reutemann cuenta con el respaldo de la CGT Azul y Blanca. La escisión liderada por el gastronómico Luis Barrionuevo le pondría a un comprovinciano, el dirigente del plástico Vicente Mastrocola, para capitanear ese aparato.

LA GRAN OBSESIÓN. Todos coinciden en que el diario del día después es la obsesión de Kirchner. Su portada debería informar que ganó en Buenos Aires, aunque ese triunfo implique la pérdida de buena parte de las bancas en juego y, con ello, la mayoría parlamentaria en la Cámara baja. Para mantener la composición actual, Kirchner necesita triunfar con más del 50 por ciento de los votos, cifra inalcanzable aún en los cálculos más optimistas. Al revés de experiencias anteriores, esta elección no será un festival de listas colectoras: Kirchner no puede alentarlas porque necesita polarizar; los intendentes no quieren porque piensan, con razón, que ese mecanismo habilita líneas de ediles que escapan a su control y acaban siendo caballos de Troya en los concejos deliberantes. Ciertos sectores del peronismo disidente opinan que las únicas colectoras posibles para el kirchnerismo "podrían provenir del centroprogresismo": "críticos", al estilo de Martín Sabbatella, o artificios como el rumoreado intento de Graciela Ocaña de hacerse de una personería jurídica que le permita acompañar al oficialismo por fuera del PJ. Los rumores de que algunos de los nombres barajados para la lista de Néstor Kirchner sean los del metalúrgico Antonio Caló o el del moyanista Héctor Recalde, cuyo mandato finaliza en diciembre, dan cuerpo a la versión. Otros piensan, sin embargo, que más que una estructura que recoja los votos progresistas perdidos, el oficialismo necesita un andamiaje de impronta conservadora que le reste adhesiones a la dupla Felipe Solá-Francisco de Narváez.

Tanto como las candidaturas, a los peronistas disidentes les preocupan las "picardías" que puedan ocurrir a pie de urna, como sucedió en la última elección presidencial. Barrionuevo será una ayuda inestimable para evitarlas: ofreció 30 mil fiscales para custodiar las 27 mil urnas instaladas a lo largo y lo ancho de la provincia de Buenos Aires. Así se lo aseguró a De Narváez hace 10 días, durante un acto realizado por la Uthgra en la Capital. El catamarqueño no sólo aporta fiscales, también quiere llevarse un puñado de puestos. Tiene la ilusión de que la lista del empresario siente en el Congreso hombres procedentes de la Azul y Blanca. Por caso, Carlos Acuña, del gremio de estaciones de servicio, Horacio Valdez, del sindicato del vidrio, y Luis Campos, de Carga y Descarga.

Con esos reaseguros en la mochila, el duhaldismo trabaja sobre dos hipótesis. Además del nombre del candidato, está en cuestión la fórmula que le aporte a la oposición la mayor cantidad de bancas: una lista única properonismo- UCR o un acuerdo parlamentario poselectoral con el radicalismo y la Coalición Cívica, tal como insinuaron Raúl Alfonsín y Eduardo Duhalde, y Mauricio Macri se adelantó a hacer suyo. La lista única, se objeta, no implica la suma mecánica de los votos sino que por el contrario podría producir sangrías en las dos fuerzas. "Duhalde no apuesta, Duhalde mide", responde una allegada al bonaerense y explicita que la idea no es producto de un capricho. Es la conclusión de trabajosos cálculos porcentuales con el sistema D’Hont. Si Kirchner se enfrenta a una sola lista opositora, dice la misma fuente, ésta obtendría más del 60 por ciento de los sufragios, o sea casi 22 diputados de los 35 que se renuevan. "Cuál de las dos variantes aportaría más bancas es la pregunta del millón", concluye

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