"La inflación es el talón de Aquiles del equipo económico"

Afirma que al gobierno no le alcanzará con el tipo de cambio para frenar la suba de precios, que se disparará con una leve recuperación. Cree que la inversión no reaccionará porque lo político no despeja el horizonte a largo plazo.

Para Víctor Beker, director del Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano, la economía argentina se enfrenta nuevamente a la problemática de las "tres i": inflación, inversión e infraestructura. "La recesión, de alguna manera, ocultó esos problemas, que siguieron latentes y ahora reaparecen", señala.

Dice que, por primera vez, el gobierno reconoce implícitamente en el Presupuesto 2010 el problema y apunta a utilizar el ancla cambiaria para alcanzar el objetivo de seis por ciento de la inflación anual, la misma evolución del dólar programada. "Va a tratar de acercar la realidad a lo que cuenta el Indec. La experiencia argentina marca que el tipo de cambio no alcanza para revertir el proceso. Hay que hacer un ataque frontal y no sólo una herramienta", agrega el economista.

Beker recuerda que el nombre del instituto que dirige se debe a que nació después de la crisis de 2001: "Había un paradigma que había eclosionado y se esperaba un nuevo modelo que abriera nuevos rumbos para el país".

Está entre quienes proyectan una salida "lenta" de la recesión sobre todo porque el contexto político no ayuda: "No da lugar a decisiones de largo plazo. Hay que ver cómo van a convivir un Ejecutivo de un color con un Congreso de otro. No está despejado el horizonte de mediano y largo plazo".

También le preocupa el frente fiscal de cara al año próximo porque dice que el crecimiento del gasto público en el país, a la inversa que en buena parte del mundo, no es anticíclico y pasada la caída de la economía no resulta fácil bajarlo. "Era razonable aumentarlo en un proceso recesivo pero hoy nos enfrenta a problemas de financiamiento. Evaporó el superávit fiscal y ése es uno de los grandes inconvenientes para 2011".

- Hay señales de que la economía va saliendo adelante, pero el humor social parece no reaccionar…

- La situación social refleja la recesión de la que estamos saliendo. Siempre va un poco por detrás de los datos económicos. Las empresas aumentan su producción pero no el empleo, a eso recién lo hacen cuando se consolida la perspectiva de recuperación. En Argentina genera incertidumbre el horizonte político porque no da lugar a decisiones de largo plazo. Hay que ver cómo van a convivir un Ejecutivo de un color con un Congreso de otro. No está despejado el horizonte de mediano y largo plazo y eso se refleja en las determinaciones de inversión, que no llega.

- ¿Cómo proyecta la salida de la crisis en el país?

- El ritmo de recuperación será lento porque, cuando se empiece a desarrollar, reaparecerán los problemas que la recesión tapó: inflación, inversión e infraestructura… Es la "triple i" que marca a la economía argentina desde hace un tiempo… Estaban latentes, nunca se superaron.

- ¿Espera un aumento importante de los precios, aun con una reactivación leve?

- En plena recesión mantenemos una inflación que no baja del 15 por ciento anual. El gasto público alto e incrementado impulsa la demanda. Eso era razonable en un proceso recesivo pero hoy nos enfrenta a problemas de financiamiento. Evaporó el superávit fiscal y ése es uno de los problemas de cara a 2011.

- Pero podrían bajarse los subsidios y frenar algunas decisiones que se tomaron en otro contexto…

- A diferencia de lo que suele ocurrir en otras economías donde el gasto público tiene un carácter contracíclico, acá se aplica a objetivos irreversibles. Todo el aumento de los últimos años en general no puede ser revertido. Cuando el gobierno considere que ya no necesita sostener a ese nivel no va a poder salir. Hoy, aparentemente, políticamente es cada vez más difícil hacer el ajuste y el gobierno piensa en endeudarse lo que explica la premura del equipo económico en resolver las cuestiones pendientes para colocar deuda.

-¿No quedan más alternativas para financiarse que el mercado voluntario?

- El gobierno ya utilizó las fuentes de financiamiento posibles, se agotaron. Utilizó el Nación, el Central, la Anses. La decisión de usar 10 mil millones de Anses para el subsidio a la niñez resta fondos al organismo. Estamos rascando el fondo de la olla. En 2010 se van a necesitar 4 mil o 5 mil millones de dólares sino la situación fiscal quedará seriamente comprometida.

- ¿Va a alcanzar con una colocación de deuda?

- Aparentemente alcanzaría si se cerraran los aspectos pendientes. Si se hacen los deberes de cumplir con el artículo cuatro del FMI, avanzar con el Club de París y con los holdouts, puede andar. Esta vez el gobierno reconoce implícitamente el problema inflacionario. Pretende utilizar el ancla cambiaria para alcanzar el objetivo de seis por ciento de la inflación prevista en el presupuesto para el año que viene, que es la misma evolución programada del dólar. Es la primera vez desde 2006 que tiene un instrumento para tratar de bajar la tasa de la inflación. Va a tratar de acercar la realidad a lo que cuenta el Indec.

- ¿Es suficiente?

- La experiencia argentina marca que el tipo de cambio no alcanza para revertir el proceso. Hay que hacer un ataque frontal al problema inflacionario y no sólo una herramienta. Ese es el talón de Aquiles del equipo económico que no puede admitir abiertamente que la inflación es un problema. Implica sincerar que el país no puede seguir con una tasa de dos dígitos, ya que apenas haya una leve recuperación impactará en ese valor. En el mundo la media es de un dígito anual.

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